Hace un par de días compré un nuevo libro de relatos de Ciencia Ficción, Worlds to come, de la Fawcett World Library, editado por Damon Knight. En la introducción encontré un interesante texto sobre las predicciones, pues la Ciencia Ficción (no toda, casi siempre se trata de Ciencia Ficción Dura, aunque también la que describe alguna sociedad) tiene fama de ser profética en varios aspectos. Cito textualmente (es una traducción propia del original. Tomen en cuenta que es un texto de 1967):
La Ciencia Ficción y las profecías son dos cosas diferentes. Nadie prestará atención a esta declaración. (Ésta es una predicción, pero es una falsa profecía, Tipo A.) Los escritores de los diarios irán directo a preguntar a los autores de Ciencia Ficción cómo será la vida en el año 2000; y unos pocos autores afables les dirán que tendremos librerías computarizadas, ropa disponible para todos los propósitos, pasto de pared a pared en nuestros departamentos, y así sucesivamente, como si se supiera. Pero no.
Demos algunas definiciones. Una predicción, digamos, es una declaración sobre el futuro. Una profecía es una predicción que sería asombrosa si se volviera verdad. Si, por ejemplo, un caza fortunas, o alguien "sensitivo", predice correctamente los resultados de todas las elecciones del congreso en un año electivo o la tabla de posiciones finales de los equipos de las grandes ligas de baseball, eso debería ser asombroso -y sería una profecía. (Pero no sostengas la respiración.)
Las falsas profecías son mucho más comunes y se descomponen en cinco tipos:
- A. Predicciones de alto grado de probabilidad. Ejemplo: "El Sol saldrá por el este mañana." (Esta es la forma sencilla, pero no hay dinero en eso.)
- B. Predicciones scatter-gun (no sé cómo traducir eso). Si hay sólo un cierto número limitado de posibilidades y tú predices todas ellas, no puedes dejar de ganar. (También no podrías dejar de perder, pero no importa. Síguele recordando a la gente los éxitos y hazles olvidar los fracasos.)
- C. Predicciones vagas. (Como las que eran usadas en el Oráculo de Delfos.) Haz tus predicciones vagas, generales, y ambiguas tanto como sea posible, y si algo pasa que sea hecho a la medida, entonces eres un profeta.
- D. "Predicciones" de cosas que ya han ocurrido. (El submarino de Verne pertenece a ellas.)
- E. Predicciones que influyen en los resultados. (Como si le dijéramos a un golfista nervioso: "Mira, Harry. Tu postura está toda mal, tendrás un mal golpe.")
Casi todas las predicciones en la Ciencia Ficción pertenecen a estos cinco tipos. En otras palabras, son falsas profecías.
¿Pero qué pasa con Cleve Cartmill que predijo la bomba atómica con tanto detalle que el FBI llegó hasta John W. Campbell, el editor que publicó la historia? ¿Qué sobre Jules Verne que describió el periscopio con bastante precisión que no pudo ser patentado luego? Bueno, ambas historias son mitos. La historia de Cartmill describe una bomba atómica general y vagamente. Los detalles que el dio fueron erróneos. Y como Campbell dijo al FBI: los escritores de Ciencia Ficción han usado bombas atómicas en sus historias desde The World Set Free de H. G. Wells (1914). Como con el periscopio, Verne nunca lo mencionó en 20,000 Leagues under the sea; el Nautilus no tenía uno.
Las predicciones de Cartmill tienen elementos de los tipos B y D. Para la de Verne, creo que tendríamos que añadir un Tipo F: predicciones inexistentes.
Ahora volvamos a las Tipo E, que es la más interesante y la menos comprendida. Hace cuarenta años y más, los escritores de Ciencia Ficción solían decir "el Hombre llegará a la Luna", y hoy en día parece una profecía deslumbrante. Lo que realmente estaban diciendo, son embargo, era algo ligeramente diferente y mucho más significante: "el Hombre puede llegar a la Luna si lo desea fuertemente." Esta es una predicción Tipo A, el modo fácil. Pero es también una predicción de Tipo E, y aquí, finalmente, llegamos a algo de lo que creo que los escritores de Ciencia Ficción deben de estar con justicia orgullosos.
Lo que la Ciencia Ficción ha venido haciendo por los últimos cuarenta años es agitar el modo de pensar de las personas, haciéndolos más escépticos al dogma, acostumbrarlos a la idea del cambio, dejar que se atrevan a ir por nuevas cosas. Nadie nunca sabrá seguramente qué tanto efecto estas historias han tenido, pero es casi imposible que no hayan tenido ningún efecto.
A los científicos y los ingenieros de hoy, a quienes les disgustan sus contrapartes de cuarenta años, tienden a decir "¿Por qué no?" en vez de "¡Es imposible!" Y entonces tenemos aeroplanos sin alas, mamíferos que respiran debajo del agua, fotografías de tres colores hechas a partir de negativos de dos colores, e imágenes televisadas desde la Luna.