noviembre 12, 2012

One small step

En memoria de Neil Armstrong 

Es necesario recordar dijo el hombre la gloria de nuestros héroes del pasado. Neil Armstrong fue el primer hombre de corazón noble que caminó sobre la Luna; el primero de un grupo del que ya nadie podrá formar parte, no porque no haya sobre la Tierra hombres de buen corazón, sino por una razón más simple y sin embargo más triste.
   Todos miraron, enfundados en sus trajes ceremoniales de astronauta, hacia la Luna: ya no un disco brillante en el cielo, sino un anillo de escombros, que desaparecía de lado a lado sobre el horizonte y que brillaba como un río de perlas.
   El hombre empuñó un remo y la embarcación avanzó, seguida de otras pequeñas barcas que dejaban tras de sí suaves estelas sobre las calmadas aguas. El reflejo del anillo de la Luna se desvaneció en la agitada superficie, pero se mantuvo firme en las escafandras reflectantes y en las almas de los hombres, que miraban hacia lo alto, agitando el agua y también sus corazones.
   Con el deseo de volar más alto, como en aquellos tiempos de cohetes que se elevaban como dragones en el cielo y de naves impulsadas por el poder del átomo, se alejaron, entonando una canción que comenzaba con las palabras de quien, hacía siglos, había estampado su huella en un nuevo mundo: "That's one small step for man, but... one giant leap for mankind".


3 comentarios:

  1. Buen relato, Damián. Me agrada ese aire nostálgico que le das a la narración, con estos hombres observando una luna que ya no está más, convertida ahora en un "anillo de escombros". Espero volver a leer alguno de tus textos más largos.

    Abrazos.

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  2. Excelente y cálido texto. Pero algo más, se eleva sobre la tierra polvorienta con su toque de lirismo. :)

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