El dios que estaba más allá del tiempo, observó pasado, presente y futuro a la vez, y admiró su obra. En un punto de su creación percibió un evento extraño, muy improbable, que casi se salía de las leyes del azar. Se concentró en ese punto.
Un pensamiento que había estado flotando durante un periodo atemporal en su mente le pareció como si llegara de pronto. Sólo fue una teoría del hombre, pensó.
Decidió que aprendería todo sobre el extraño evento que había encontrado. Cuando terminó de asimilar la información que captó su insaciable mente, se dijo a sí mismo: este evento resultó en un gran cambio en la evolución de mi obra. Es más, razonó, cada pequeño cambio representa en realidad un gran cambio. En cada unidad de tiempo básica que transcurrió, ha transcurrido y transcurrirá en mi creación el estado posible de las cosas puede tomar casi infinitas posibilidades, y a la unidad de tiempo siguiente tiene otro número casi infinito de posibilidades. Cada evento toma sólo un estado posible. ¿Pero qué ocurre con las posibilidades no elegidas por el azar?
Y entonces el dios experimentó algo que nunca había experimentado: temor. Y el temor permaneció hasta que no hubo comprendido lo que había descubierto.
El dios volvió a concentrarse en el punto extraño que había detectado, e imaginó la evolución de su obra como si hubiese acontecido un evento cualquiera en vez del tal evento.
El universo danzó frente a él, siguiendo las leyes que el dios había elegido, y a la mente del dios apareció una creación distinta a la suya. Y el dios supo que en ese momento no estaba solo. En ese lugar que no era lugar, y que se encontraba fuera del tiempo, el dios observó a otro dios, que se parecía a él pero que era el dios de una creación diferente a la suya. Pues cada universo diferente tenía su propio dios. Y entonces las mentes de los dos dioses tuvieron contacto, y dijeron:
Creador de otra creación, tus conocimientos son distintos de los míos. Aprendamos el uno del otro todo lo que sabemos.
Y las mentes de ambos dioses absorbieron los conocimientos de una obra distinta.
Creador, dijo uno de ellos, en tu creación existió, existe y existirá el hombre.
Es cierto, dijo el primero, el que había observado el evento extraño en su obra, y es del hombre, precisamente, que he aprendido que a partir de la misma creación inicial hubieron, hay y habrán casi infinitos universos.
Y de igual manera, dijo el otro, casi infinitos dioses.
Aprendamos de los demás dioses, entonces.
Y el primer dios, que hubo experimentado temor, ahora estaba regocijado.
Pero si cambiamos las condiciones iniciales de la creación, añadió el primer dios, tendremos ahora infinitas posibilidades.
Que así sea, dijo el otro.
Y los infinitos dioses se reunieron, dioses de infinitos universos, y sus mentes bailaron aprendiendo de todos los demás. Y conocieron las posibles creaciones: universos sin materia, habitados por el hombre o no, universos dentro de universos, islas de sonido o de silencio, de trece dimensiones espaciales y dos temporales...
Todos los dioses habían aprendido de su obra particular, siempre distinta a la de otro, y todos tenían algo que aportar.
Y así fue, durante un tiempo sin tiempo.
¡Que buen relato! Se nota que acá echas mano a tus conocimientos en física, pues hablas de la teoría de cuerdas y las diez dimensiones. También había pensado algo así ¿que pasaría si en cada universo existiera un Dios? aunque claro, me imagino que, al igual que yo, no eres teísta. Creo que me identifico con el pensamiento de Baruch Spinoza y su panteismo. Dios y el universo son lo mismo o, en otras palabras, el universo es Dios.
ResponderEliminar¡Acuerdate de la compilación de tus relatos!
Saludos.
Hablando de Dioses hay un cuento de Cortazar que tal vez hayas leído sobre visitas de Cristo a una civilización extraterrestre que termina en tragedia. Saludos.
ResponderEliminarTodo depende del concepto de "Dios". Tal como yo lo veo, o hay solo uno o no lo hay. De todas formas, el que Dios (uno solo) haya "pensado" = "creado" distintos universos con distintos parámetros me parece bastante lógica. Y, en todo caso, el relato es bueno.
ResponderEliminarJavier: No soy teísta, según yo soy agnóstico o algo parecido. Ya varios me han mencionado a Spinoza y me suena interesante, y tengo algunos textos de él así que creo que los leeré.
ResponderEliminarSobre la compilación no sé qué hacer! Es que cuando escribo un nuevo relato por lo general me parece que ése último es el mejor que he escrito. Aunque de los relatos de hace varios meses hay algunos que me gustan mucho. Bueno, los seleccionaré hoy, ya verán pronto mi compilación.
Florentino: Sí, depende del concepto de "Dios". Por eso, cuando me preguntan: "¿crees en Dios?" yo respondo: "defíname 'Dios'" o "¿qué entiendes por 'Dios'?".
Qué bueno que les haya gustado.
Saludos!
Saludos Damián.
ResponderEliminarTe superas en cada relato. Éste enfocado a la posible existencia de multiversos diferentes es muy bueno pero yo planteo una duda: ¿porque tienen que ser uno o infinitos? Lo más raro sería pensar que son distintos de uno, pero finitos. Es decir, nos cuesta menos pensar que son infinitos que que son 5. Porque si fueran 5 diríamos ¿y por que 5 y no 6 o 9?
Pues bien, algo así se debieron preguntar los antiguos físicos cuando vieron que la energía "saltaba" en pequeños cuantos. No hay una continuidad. Hay saltos. Como las órbitas de electrones.
Quizás haya un número infinitos de universos. Pero podrían ser sólo dos. Antagónicos. Inconsistentes. Simbióticos pero asesinos entre ellos...
¿Ves? Ya me has inspirado un relato jajaja
Un abrazo, me encanta este blog
Yandros: Sí, más fácil pensar en la unidad o en la infinitud, y aún en las religiones politeístas uno de sus dioses se imponía sobre todos los demás. Creo que es una idea implantada profundamente en la mente humana.
ResponderEliminarY qué bueno que leyendo este relatito te hayas inspirado para escribir otro. Adelante! Y si lo escribes ya nos muestras el resultado! :D
Saludos!