¿Qué pasa si juntas a varios astrofísicos, de los mejores del mundo en sus respectivos campos, y los trasladas a la playa para darles charlas a treinta y cuatro alumnos de varios países, pregraduados y posgraduados, interesados en la astrofísica? Justamente eso es lo que fue Look & Listen. Once días de escuchar charlas y convivir con grandes investigadores, y además en Playa del Carmen, Quintana Roo, en el Caribe mexicano.
Las charlas fueron en el Hotel Gran Porto Real, excepto las del martes 21 de enero, que fueron en el Royal Playa del Carmen. Doce astrofísicos dieron tres (a veces dos y otras veces cuatro) charlas de una hora y media cada una. No todos se presentaron, pues Enrico Ramírez-Ruiz (uno de los más esperados) no pudo ir, aunque su espacio fue cubierto por otros, y Alicia Soderberg al parecer tuvo un problema y se retiró en la segunda de sus tres charlas programadas.
Los investigadores presentes y sus temas fueron los siguientes:
Matteo Cantiello, KITP/UCS. Theory of evolution and death of massive stars
Andrew Cumming, McGill. Theory of accreting neutron stars
Magda Gonzalez, UNAM. Ultra-high energy observatories
Vicky Kaspi, McGill. Observations of isolated neutron stars
Pawan Kumar, UT-Austin. Gamma-ray bursts: emission processes and progenitors
Cole Miller, Maryland. Theory of gravitational waves and methods of detection
Jose Pons, Alicante. Neutron star magnetic fields: from magnetars to anti-magnetars
Jocelyn Read, California State. Gravitational wave source modelling and data analysis
Sanjay Reddy, Washington. Structure of neutron stars
Luciano Rezzolla, AEI/MPG. Theoretical modelling of gravitational waves sources
Alicia Soderberg, Harvard CfA. Observations of supernovae and gamma-ray bursts
Rudy Wijnands, Amsterdam. Observations of binary systems
Los investigadores presentes y sus temas fueron los siguientes:
Matteo Cantiello, KITP/UCS. Theory of evolution and death of massive stars
Andrew Cumming, McGill. Theory of accreting neutron stars
Magda Gonzalez, UNAM. Ultra-high energy observatories
Vicky Kaspi, McGill. Observations of isolated neutron stars
Pawan Kumar, UT-Austin. Gamma-ray bursts: emission processes and progenitors
Cole Miller, Maryland. Theory of gravitational waves and methods of detection
Jose Pons, Alicante. Neutron star magnetic fields: from magnetars to anti-magnetars
Jocelyn Read, California State. Gravitational wave source modelling and data analysis
Sanjay Reddy, Washington. Structure of neutron stars
Luciano Rezzolla, AEI/MPG. Theoretical modelling of gravitational waves sources
Alicia Soderberg, Harvard CfA. Observations of supernovae and gamma-ray bursts
Rudy Wijnands, Amsterdam. Observations of binary systems
Los interesados pueden encontrar las diapositivas de las charlas aquí.
El primer día fue extraño, llegué al hotel donde tenía que hospedarme y allí me encontré al organizador, Dany Page. Luego de dejar mi maleta, me dirigí hacia el otro hotel, allí encontré a una compañera de la Facultad de Ciencias y comimos juntos. Para la hora de la cena, ya nos habíamos reunido como 12 alumnos en una sola mesa en el comedor del hotel, los otros 22 estaban dispersos o no habían llegado aún. Desde el principio tuve un sesgo comunicativo, pues si bien entiendo el inglés decentemente bien, soy malo hablándolo, y me cuesta entenderlo si el acento de quien habla es raro para mí. Pero eso no impidió que un francés, dos italianos, dos venezolanos y varios mexicanos convivieran, bebieran tequila y se pusieran ebrios. Fue la cosa más rara del mundo, sobre todo cuando, cerca de las 10 de la noche, decidimos ir a la playa. Y no sé si fue porque estaba algo ebrio y tenía cerca de una década que no visitaba el mar, o porque estaba rodeado de personas en aspecto felices, la mayoría de ellas que apenas había conocido ese día, lo cierto es que sentir la arena y el agua en mis pies, junto con el viento que soplaba del mar, fue la cosa más maravillosa que había sentido en mucho tiempo. Por primera vez en varios meses me sentí feliz.
El día siguiente fueron las primeras charlas, y aunque había tomado la noche anterior no tuve problema para levantarme a tiempo. Mi compañero de habitación fue André, un salvadoreño que estudia en Costa Rica, con el que platiqué en varias ocasiones, y que es un despertador por sí mismo, pues siempre se levantaba como a las 5 de la mañana (cosa que me ayudó en más de una ocasión).
Fue demasiada información transmitida durante las charlas, el contenido que normalmente se apredería a profundidad en varios cursos pero condensado en 8 días. Fue más que emocionante. La intención de la escuela era mostrar un panorama actual los fenómenos de altas energías y de emisión ondas gravitacionales, para que los alumnos se interesaran más en esos temas y los estimulara a hacer investigación en ese campo, cosa que a mi parecer logró de maravilla.
El ambiente fue inmejorable, pues algunos de los investigadores nos acompañaron durante las comidas y platicaron de cosas que tenían o no que ver con Física, algunos eran tipos realmente geniales, como Cole Miller, que expuso el tema de ondas gravitacionales con magistralidad, nos hizo interactuar y pensar un poco más, además él fue uno de los que más acompañó a los alumnos durante los días que estuvo y hasta jugó fútbol en la playa con nosotros.
Durante los días que no hubo clases, varios de los alumnos decidimos visitar algunos sitios arqueolǵicos, cosa que creo que fue muy favorable para mi estado de ánimo, pues algunos días me sentí triste por cosas que me habían pasado los meses anteriores e incluso por cosas de hacía muchos años atrás. Primero fuimos a Tulum, un sitio maravilloso que antes fue una ciudad de la cultura Maya, está justo a un lado de la playa, y el panorama es excelente.
El primer día fue extraño, llegué al hotel donde tenía que hospedarme y allí me encontré al organizador, Dany Page. Luego de dejar mi maleta, me dirigí hacia el otro hotel, allí encontré a una compañera de la Facultad de Ciencias y comimos juntos. Para la hora de la cena, ya nos habíamos reunido como 12 alumnos en una sola mesa en el comedor del hotel, los otros 22 estaban dispersos o no habían llegado aún. Desde el principio tuve un sesgo comunicativo, pues si bien entiendo el inglés decentemente bien, soy malo hablándolo, y me cuesta entenderlo si el acento de quien habla es raro para mí. Pero eso no impidió que un francés, dos italianos, dos venezolanos y varios mexicanos convivieran, bebieran tequila y se pusieran ebrios. Fue la cosa más rara del mundo, sobre todo cuando, cerca de las 10 de la noche, decidimos ir a la playa. Y no sé si fue porque estaba algo ebrio y tenía cerca de una década que no visitaba el mar, o porque estaba rodeado de personas en aspecto felices, la mayoría de ellas que apenas había conocido ese día, lo cierto es que sentir la arena y el agua en mis pies, junto con el viento que soplaba del mar, fue la cosa más maravillosa que había sentido en mucho tiempo. Por primera vez en varios meses me sentí feliz.
El día siguiente fueron las primeras charlas, y aunque había tomado la noche anterior no tuve problema para levantarme a tiempo. Mi compañero de habitación fue André, un salvadoreño que estudia en Costa Rica, con el que platiqué en varias ocasiones, y que es un despertador por sí mismo, pues siempre se levantaba como a las 5 de la mañana (cosa que me ayudó en más de una ocasión).
Fue demasiada información transmitida durante las charlas, el contenido que normalmente se apredería a profundidad en varios cursos pero condensado en 8 días. Fue más que emocionante. La intención de la escuela era mostrar un panorama actual los fenómenos de altas energías y de emisión ondas gravitacionales, para que los alumnos se interesaran más en esos temas y los estimulara a hacer investigación en ese campo, cosa que a mi parecer logró de maravilla.
El ambiente fue inmejorable, pues algunos de los investigadores nos acompañaron durante las comidas y platicaron de cosas que tenían o no que ver con Física, algunos eran tipos realmente geniales, como Cole Miller, que expuso el tema de ondas gravitacionales con magistralidad, nos hizo interactuar y pensar un poco más, además él fue uno de los que más acompañó a los alumnos durante los días que estuvo y hasta jugó fútbol en la playa con nosotros.
Durante los días que no hubo clases, varios de los alumnos decidimos visitar algunos sitios arqueolǵicos, cosa que creo que fue muy favorable para mi estado de ánimo, pues algunos días me sentí triste por cosas que me habían pasado los meses anteriores e incluso por cosas de hacía muchos años atrás. Primero fuimos a Tulum, un sitio maravilloso que antes fue una ciudad de la cultura Maya, está justo a un lado de la playa, y el panorama es excelente.
Como
una de las compañeras de la escuela tenía familia en esa zona y esa
familia tenía un negocio de buceo y snorkelling, algunos de los
estudiantes decidieron ir a hacer buceo, mientras los demás, entre los
que me incluyo, elegimos snorkelling, cosa que nunca antes había hecho. Nos dirigimos hacia unos cenotes
(los estadounidenses que iban a bordo pronunciaban "cenote" de manera
graciosa), que son una especie de ríos subterráneos llenos de
estalactitas y estalagmitas. Nos pusimos el chaleco flotador, las gafas y
el tubo de snorkel y bajamos por una escalera al interior del cenote.
El lugar era genial. Entonces nos metimos al agua. Yo al principio tenía
algo de dificultad para mantener cierta postura teniendo la mayoría de
mi cuerpo dentro del agua, pero luego logré más o menos estabilizarme.
Nadamos a lo largo de aquel río subterráneo mientras mirábamos al fondo,
que por lo general tenía varios metros de profundidad. Era la primera
vez que nadaba desde hacía como una década.
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| Mis compañeros de la escuela y de snorkelling (yo soy el de hasta la derecha) |
En otra ocasión rentamos una camioneta van, tardamos un rato en salir del estado de Quintana Roo y entrar a Yucatán, donde se encuentra la que fue la ciudad más importante de la cultura Maya: Chichén Itzá. El lugar es imponente, sobre todo por la presencia de la Pirámide de Kukulkán, allí el guía nos mostró las curiosidades ópticas y acústicas de esa construcción: si uno aplaude cerca de la pirámide, el sonido se amplifica y regresa como una especie de graznido, además de la ya conocida sombra en forma de serpiente, formada por los escalones de la pirámide, que parece descender por la pirámide durante los equinoccios.
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| Templo de Kukulkán (der.) y Templo de los Guerreros (izq. y al fondo) |
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| Observatorio astronómico El Caracol |
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| Lugar del juego de pelota |
Luego de la visita, por recomendación de una compañera, visitamos un restaurante de comida yucateca (del estado de Yucatán).
El día 22, el penúltimo día de la escuela, varios compañeros e investigadores fuimos a una especie de bar que curiosamente quedaba a un lado del hotel en el que estaba hospedado. Bebimos y hasta cantamos (me deshinibí un poco, no tenía sentido estar rígido y callado todo el tiempo), incluso algunos astrofísicos bailaron con los demás, lo cual cambió mi imagen de ellos para bien, después de todo también son seres humanos. Incluso yo bailé un poco. Fue la cosa más divertida del mundo. Después de eso nos pasamos a otro lugar, donde varios de nosotros continuamos como hasta las 4 de la mañana.
Al día siguiente tuvimos la última charla. Luego comenzamos a ver los detalles del transporte, para irnos juntos los que iríamos al aeropuerto. Una compañera hizo una presentación con algunas de las fotos que habían tomado durante la escuela, varias de ellas eran muy graciosas. Y llegó el momento en que me tuve que despedir de la escuela, de los investigadores, de los compañeros y de la playa. Durante los 12 días que estuve en Playa del Carmen visité la playa en varias ocasiones, en una de ellas era de noche y decidí ir solo, simplemente, después de más de media hora de caminar por la orilla, me senté en la arena y dejé que el oleaje, que comenzaba a subir, cayera sobre mí, aunque sin dejarme arrastrar por él.
La escuela me dejó con un interés aún mayor por el área de la que me he estado enamorando desde hace más de un año: la astrofísica de altas energías, en particular los gamma-ray bursts, uno de los fenómenos más energéticos del universo conocido, sobre los que apenas estoy comenzando a trabajar en mi tesis.
Creo que lo que más recordaré con cariño de Playa del Carmen será la gente, y con ello me refiero a los compañeros de la escuela y a los investigadores que vinieron de lejos para enseñar lo que más les gusta y convivir con los estudiantes. A algunas de esas personas las seguiré viendo porque están en mi misma universidad. No extrañaré la ciudad, porque se me hizo un lugar creado para el consumismo y para los turistas. Creo que tampoco extrañaré la playa aunque, a decir verdad, fue realmente hermosa.
Siento que regresé de ese lugar con los ojos más abiertos y con un mucho mejor ánimo. Y una de las cosas que me quedaron claras es que aún me queda un largo camino por recorrer en cuanto a mi aprendizaje en astrofísica, y me gusta esa perspectiva.

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