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febrero 08, 2014

Astrophysics School, Look & Listen, México 2014

¿Qué pasa si juntas a varios astrofísicos, de los mejores del mundo en sus respectivos campos, y los trasladas a la playa para darles charlas a treinta y cuatro alumnos de varios países, pregraduados y posgraduados, interesados en la astrofísica? Justamente eso es lo que fue Look & Listen. Once días de escuchar charlas y convivir con grandes investigadores, y además en Playa del Carmen, Quintana Roo, en el Caribe mexicano.

Las charlas fueron en el Hotel Gran Porto Real, excepto las del martes 21 de enero, que fueron en el Royal Playa del Carmen. Doce astrofísicos dieron tres (a veces dos y otras veces cuatro) charlas de una hora y media cada una. No todos se presentaron, pues Enrico Ramírez-Ruiz (uno de los más esperados) no pudo ir, aunque su espacio fue cubierto por otros, y Alicia Soderberg al parecer tuvo un problema y se retiró en la segunda de sus tres charlas programadas.

Los investigadores presentes y sus temas fueron los siguientes:
Matteo Cantiello, KITP/UCS. Theory of evolution and death of massive stars
Andrew Cumming, McGill. Theory of accreting neutron stars
Magda Gonzalez, UNAM. Ultra-high energy observatories
Vicky Kaspi, McGill. Observations of isolated neutron stars
Pawan Kumar, UT-Austin. Gamma-ray bursts: emission processes and progenitors
Cole Miller, Maryland. Theory of gravitational waves and methods of detection
Jose Pons, Alicante. Neutron star magnetic fields: from magnetars to anti-magnetars
Jocelyn Read, California State. Gravitational wave source modelling and data analysis
Sanjay Reddy, Washington. Structure of neutron stars
Luciano Rezzolla, AEI/MPG. Theoretical modelling of gravitational waves sources
Alicia Soderberg, Harvard CfA. Observations of supernovae and gamma-ray bursts
Rudy Wijnands, Amsterdam. Observations of binary systems
Los interesados pueden encontrar las diapositivas de las charlas aquí.

El primer día fue extraño, llegué al hotel donde tenía que hospedarme y allí me encontré al organizador, Dany Page. Luego de dejar mi maleta, me dirigí hacia el otro hotel, allí encontré a una compañera de la Facultad de Ciencias y comimos juntos. Para la hora de la cena, ya nos habíamos reunido como 12 alumnos en una sola mesa en el comedor del hotel, los otros 22 estaban dispersos o no habían llegado aún. Desde el principio tuve un sesgo comunicativo, pues si bien entiendo el inglés decentemente bien, soy malo hablándolo, y me cuesta entenderlo si el acento de quien habla es raro para mí. Pero eso no impidió que un francés, dos italianos, dos venezolanos y varios mexicanos convivieran, bebieran tequila y se pusieran ebrios. Fue la cosa más rara del mundo, sobre todo cuando, cerca de las 10 de la noche, decidimos ir a la playa. Y no sé si fue porque estaba algo ebrio y tenía cerca de una década que no visitaba el mar, o porque estaba rodeado de personas en aspecto felices, la mayoría de ellas que apenas había conocido ese día, lo cierto es que sentir la arena y el agua en mis pies, junto con el viento que soplaba del mar, fue la cosa más maravillosa que había sentido en mucho tiempo. Por primera vez en varios meses me sentí feliz.

El día siguiente fueron las primeras charlas, y aunque había tomado la noche anterior no tuve problema para levantarme a tiempo. Mi compañero de habitación fue André, un salvadoreño que estudia en Costa Rica, con el que platiqué en varias ocasiones, y que es un despertador por sí mismo, pues siempre se levantaba como a las 5 de la mañana (cosa que me ayudó en más de una ocasión).

Fue demasiada información transmitida durante las charlas, el contenido que normalmente se apredería a profundidad en varios cursos pero condensado en 8 días. Fue más que emocionante. La intención de la escuela era mostrar un panorama actual los fenómenos de altas energías y de emisión ondas gravitacionales, para que los alumnos se interesaran más en esos temas y los estimulara a hacer investigación en ese campo, cosa que a mi parecer logró de maravilla.

El ambiente fue inmejorable, pues algunos de los investigadores nos acompañaron durante las comidas y platicaron de cosas que tenían o no que ver con Física, algunos eran tipos realmente geniales, como Cole Miller, que expuso el tema de ondas gravitacionales con magistralidad, nos hizo interactuar y pensar un poco más, además él fue uno de los que más acompañó a los alumnos durante los días que estuvo y hasta jugó fútbol en la playa con nosotros.

Durante los días que no hubo clases, varios de los alumnos decidimos visitar algunos sitios arqueolǵicos, cosa que creo que fue muy favorable para mi estado de ánimo, pues algunos días me sentí triste por cosas que me habían pasado los meses anteriores e incluso por cosas de hacía muchos años atrás. Primero fuimos a Tulum, un sitio maravilloso que antes fue una ciudad de la cultura Maya, está justo a un lado de la playa, y el panorama es excelente.

Como una de las compañeras de la escuela tenía familia en esa zona y esa familia tenía un negocio de buceo y snorkelling, algunos de los estudiantes decidieron ir a hacer buceo, mientras los demás, entre los que me incluyo, elegimos snorkelling, cosa que nunca antes había hecho. Nos dirigimos hacia unos cenotes (los estadounidenses que iban a bordo pronunciaban "cenote" de manera graciosa), que son una especie de ríos subterráneos llenos de estalactitas y estalagmitas. Nos pusimos el chaleco flotador, las gafas y el tubo de snorkel y bajamos por una escalera al interior del cenote. El lugar era genial. Entonces nos metimos al agua. Yo al principio tenía algo de dificultad para mantener cierta postura teniendo la mayoría de mi cuerpo dentro del agua, pero luego logré más o menos estabilizarme. Nadamos a lo largo de aquel río subterráneo mientras mirábamos al fondo, que por lo general tenía varios metros de profundidad. Era la primera vez que nadaba desde hacía como una década.
Mis compañeros de la escuela y de snorkelling (yo soy el de hasta la derecha)
En otra ocasión rentamos una camioneta van, tardamos un rato en salir del estado de Quintana Roo y entrar a Yucatán, donde se encuentra la que fue la ciudad más importante de la cultura Maya: Chichén Itzá. El lugar es imponente, sobre todo por la presencia de la Pirámide de Kukulkán, allí el guía nos mostró las curiosidades ópticas y acústicas de esa construcción: si uno aplaude cerca de la pirámide, el sonido se amplifica y regresa como una especie de graznido, además de la ya conocida sombra en forma de serpiente, formada por los escalones de la pirámide, que parece descender por la pirámide durante los equinoccios.
Templo de Kukulkán (der.) y Templo de los Guerreros (izq. y al fondo)
Templo de los Guerreros
Observatorio astronómico El Caracol
Lugar del juego de pelota

Templo del Jaguar
Luego de la visita, por recomendación de una compañera, visitamos un restaurante de comida yucateca (del estado de Yucatán).

El día 22, el penúltimo día de la escuela, varios compañeros e investigadores fuimos a una especie de bar que curiosamente quedaba a un lado del hotel en el que estaba hospedado. Bebimos y hasta cantamos (me deshinibí un poco, no tenía sentido estar rígido y callado todo el tiempo), incluso algunos astrofísicos bailaron con los demás, lo cual cambió mi imagen de ellos para bien, después de todo también son seres humanos. Incluso yo bailé un poco. Fue la cosa más divertida del mundo. Después de eso nos pasamos a otro lugar, donde varios de nosotros continuamos como hasta las 4 de la mañana.

Al día siguiente tuvimos la última charla. Luego comenzamos a ver los detalles del transporte, para irnos juntos los que iríamos al aeropuerto. Una compañera hizo una presentación con algunas de las fotos que habían tomado durante la escuela, varias de ellas eran muy graciosas. Y llegó el momento en que me tuve que despedir de la escuela, de los investigadores, de los compañeros y de la playa. Durante los 12 días que estuve en Playa del Carmen visité la playa en varias ocasiones, en una de ellas era de noche y decidí ir solo, simplemente, después de más de media hora de caminar por la orilla, me senté en la arena y dejé que el oleaje, que comenzaba a subir, cayera sobre mí, aunque sin dejarme arrastrar por él.

La escuela me dejó con un interés aún mayor por el área de la que me he estado enamorando desde hace más de un año: la astrofísica de altas energías, en particular los gamma-ray bursts, uno de los fenómenos más energéticos del universo conocido, sobre los que apenas estoy comenzando a trabajar en mi tesis.

Creo que lo que más recordaré con cariño de Playa del Carmen será la gente, y con ello me refiero a los compañeros de la escuela y a los investigadores que vinieron de lejos para enseñar lo que más les gusta y convivir con los estudiantes. A algunas de esas personas las seguiré viendo porque están en mi misma universidad. No extrañaré la ciudad, porque se me hizo un lugar creado para el consumismo y para los turistas. Creo que tampoco extrañaré la playa aunque, a decir verdad, fue realmente hermosa.

Siento que regresé de ese lugar con los ojos más abiertos y con un mucho mejor ánimo. Y una de las cosas que me quedaron claras es que aún me queda un largo camino por recorrer en cuanto a mi aprendizaje en astrofísica, y me gusta esa perspectiva.

enero 03, 2013

Personas y cosas inesperadas

La publicación

En los meses anteriores hubo muchas sorpresas, además de haberme roto tres dientes, que vaya si fue una sorpresa. A mi correo me llegan actualizaciones de varias cosas, entre ellas cuando sale una nueva edición de NM. Uno de los correos era sobre la revista: había salido un nuevo número. Tranquilamente, leí los nombres de los autores de los cuentos que contenía y casi salto cuando veo que uno de esos nombres es el mío. Y pienso: “¡Qué! ¿Cómo es esto posible?”
           Eso fue el 1 de agosto del año pasado.
           Lo que ocurrió fue que el correo en el que Santiago Oviedo, el editor de la revista, me informaba que mi cuento había sido seleccionado para el número 25 no me llegó, así que no me enteré previamente que me publicarían. Fue una grata sorpresa. En agosto de 2011 me habían publicado “El evento Neandertal” (en el número 21 de la revista, agosto 2011) y el segundo fue, en esta ocasión, “Ahora los errantes seremos nosotros” (en el número 25, agosto 2012).
           Aunque este cuento no me gustó una vez que lo leí en la revista; lo había escrito hacía unos seis meses y le vi muchísimos puntos flojos y hasta pensé que hubiese sido mejor que no lo publicaran. No sé si esa sensación se debió a que en esos seis meses, desde que lo había escrito hasta que me lo publicaron y lo leí de nuevo, mi manera de escribir había mejorado, pues fui consciente de los fallos (al menos los que pude notar) que tenía mi cuento.

La tertulia

            No sé cómo ocurrió, si yo lo agregué a Facebook o él me agregó, el punto es que entre mis “amigos” estaba (está) Mauricio del Castillo, un escritor mexicano de Ciencia Ficción (que hace unas semanas publicó su primer libro: La Variable Multimillonaria y otros relatos) del que un día recibí una invitación para la Tertulia de Ciencia Ficción de la Ciudad de México.
            Yo tenía algunas referencias sobre esa tertulia, había entrado al blog de la misma unas cuantas veces antes, aunque sólo había visto sus entradas superficialmente.
            La primera cita fue el último sábado de septiembre en un restaurante Vips, y en la entrada me encontré con Mauricio, lo saludé y platicamos un poco. Sólo habíamos llegado nosotros, pero pronto llegaron más, aunque yo no supe al principio si venían a la tertulia o eran unos clientes cualquiera del restaurante. Entramos y nos sentamos en un par de mesas que estaban dispuestas juntas, en total éramos como 11 personas.
            Mauricio me había dicho que la dinámica de la tertulia era platicar de cualquier tema relacionado con la Ciencia Ficción. Casi no hablé, excepto cuando tuve que presentarme, pues era el chico nuevo. Escuché atentamente lo que los demás decían, y, en efecto, la conversación giró en torno a una gran diversidad de temas relacionados con el género.
            Fue muy agradable. Me sentía increíblemente raro en ese entorno pero a la vez muy cómodo. Eran personas bastante divertidas y que era evidente que sabían de lo que hablaban. Me parece que todos ellos escriben y varios han publicado. Yo me sentía como un niño en medio de ellos, no  en el sentido biológico, sino porque era el más joven de todos y el que creo que lleva menos tiempo escribiendo.
            Cuando ya me tenía que ir, aunque ellos se quedarían un poco más, pues ya era muy tarde (había llegado a las 5pm y llevaba ahí como 4 o 5 horas), me levanté, me despedí de todos, tomé mi mochila y abrí la puerta para salir. Lo malo fue que abrí la puerta equivocada, la de salida de emergencia, y la alarma del Vips comenzó a sonar con fuerza. Escuché las risas de los clientes, no sólo de los que habían ido a la tertulia, y yo también me reí, la verdad es que fue gracioso, aunque yo hubiera preferido que tal cosa no ocurriera.
            -Eso te pasa por querer irte rápido -dijo Mauricio del Castillo.
            No, la verdad es que eso me pasa por ser tan descuidado como siempre suelo ser.
            Luego salí por la puerta correcta.
            He asistido a tres tertulias, en septiembre, octubre y noviembre, y he ido conociendo a los asistentes, sobre todo a los que van regularmente, pues no es un grupo fijo y de pronto puede ir alguien nuevo o dejar de ir otro más. Entre ellos hay buenos escritores y gente que se interesa mucho por el género.
            Todos han sido muy amables. Miguel Ángel Fernández Delgado, quien fue presidente de la Asociación Mexicana de Ciencia Ficción y Fantasía, la AMCyF, regaló durante una tertulia unos imanes como de ocho por ocho centímetros con imágenes de un mercado argentino que visitó recientemente, y en otra ocasión nos obsequió tarjetas con ilustraciones de una revista y algunas con las obras de Frank Frazzeta, yo me llevé una de Frank.
            Un regalo que me encantó sin duda fue el que me dio Mauricio del Castillo: un libro de cuentos de Philip K. Dick, que ya saben que es mi autor favorito. No supe cómo reaccionar para agradecerle.
            Me siento muy cómodo y afortunado de reunirme con aquellas personas el último sábado de cada mes, y quiero sacar lo más posible de aquellas escasas pero increíblemente entretenidas cinco horas (o las que sean) de charla y convivencia con gente que tiene más experiencia dentro de algo que tanto amo.


Eleonora

            La conocí en una sesión del taller literario que mi amiga Gaby dio el año pasado en la Facultad de Filosofía y Letras, y creo que fue ese mismo día cuando fuimos Gaby, un compañero llamado Francisco, ella y yo, a comer hot dogs cerca de la universidad. Alguien dijo algo, no recuerdo qué, pero, por alguna razón, respondí, dirigiéndome a Eleonora: “No creo que yo termine siendo tu pareja”; fue una especie de profecía inversa.
            El 15 de abril (o quizá fue el 14), en el cumpleaños de mi amiga Gaby y tres días después de mi cumpleaños y el de Eleonora (nacimos el mismo día, con poco más de 12 horas de diferencia), fuimos al parque de diversiones Six Flags, Gaby, una compañera llamada Cecilia, Eleonora y yo. En los juegos donde había dos asientos juntos, casi siempre me senté junto a Cecilia, y los cuatro nos divertimos ese día, a la vez que yo superé, aunque no del todo, el miedo de subirme a unos juegos que, estaba seguro, me matarían del susto.
            Semanas después de eso, una chica (es probable que ella llegue a leer esto), ninguna de las mencionadas anteriormente, me invitó al cine y fui con ella, pero durante parte de la función se comportó de manera muy extraña hacia mí, bastante invasiva, y yo pensé que era algún tipo de coqueteo, el punto es que su comportamiento me confundió. Eso me hizo escribir en Facebook: “Las mujeres me confunden”. Y no lo puse sólo por la chica con la que fui al cine sino por otros casos pasados. De inmediato mis “amigos” comenzaron a preguntar sobre lo que había puesto, y yo no tenía la intención de responder.
            Unos minutos después, recibí un mensaje en el chat de Facebook, era de Eleonora, preguntando por qué me confundían las mujeres. Nunca habíamos platicado por chat, y en persona apenas habíamos intercambiado algunas palabras, pero le comenté la razón de lo que había escrito y seguimos platicando durante un buen rato más. A partir de ese momento chateábamos regularmente; comencé a descubrir a un ser humano fascinante.
            La historia es muy curiosa porque ella comenzó a hablarme con la intención de que yo le presentara a algún compañero o amigo físico, dado que a ella le resultan particularmente atractivos los científicos, cosa que no le puedo reprochar y que, vamos, es inevitable, jaja.
            Y llegó un momento en el que supe que me había enamorado de aquella persona con la que llevaba semanas platicando y que, como he descubierto con el paso de los meses, es inmensamente más interesante en persona.
            El 11 de junio comenzamos a ser novios.
            Eleonora es una mujer muy inteligente (un día, cuando viajábamos en metro, dedujo fácilmente algo de teoría de números que yo no pude, aunque su área de especialización sean las Letras Clásicas), es muy lista (en cuanto a resolver problemas prácticos es más hábil que yo), muy bella, y como ser humano es fascinante, también la admiro y es una motivación para mejorar. He aprendido mucho de ella y eso me ha cambiado; me hizo ver la importancia de la educación, algo obvio pero en lo cual no me había interesado antes, para la formación de seres humanos capaces de aprovechar su potencial y llegar a su elemento. La amo.
            También me ha generado cierta fijación por todo lo que tenga que ver con los dodos, jaja, aquellas aves que se extinguieron en la segunda mitad del siglo XVII en la isla de Mauricio a causa de la llegada de los holandeses y la introducción de nuevas especies.
            Como ven, y como leyeron en la entrada sobre mi accidente, el 2012 me dejó cosas muy buenas y también cosas desagradables. La reparación de mis dientes se retrasó, en parte porque me están atendiendo en el Distrito Federal y yo vine de vacaciones a Tabasco, para estar con mi familia. Pero me parece que lo bueno supera con creces al resto. Puedo decir que soy feliz, aún con mis enormes deficiencias como persona, de las que cada vez soy más consciente.
            Espero que hayan disfrutado estos días de celebraciones y en este momento sus vidas sean más ricas de lo que eran hace un año.

noviembre 10, 2012

Sobre los últimos meses. El accidente

¿Por dónde empezar? En estos meses abrí en contadas ocasiones mi blog y me daba un poco de tristeza ver la fecha de mi última entrada. Quizá deba comenzar por lo que pasó cuando apenas comenzaba este semestre que ahora ya está terminando.

Siempre he sabido que soy muy torpe físicamente, pero cuando me cambié de cuarto y decidí dormir en la cama de arriba de una litera no me imaginaba que me terminaría rompiendo tres dientes e hiriéndome los labios. Mi mamá me dijo que me podía caer, pues me conoce bien y sabe que me suelo caer de las camas mientras duermo. En este caso no estaba dormido, o no totalmente. Tenía que entrar temprano, así que puse el despertador de mi teléfono a las 6 de la mañana. El problema fue cuando la alarma sonó, pues yo, en la cama de arriba, a una altura de 1.4 metros, aproximadamente, pensé, cuando apenas hacía un segundo que me había despertado, que mi teléfono estaba a mi izquierda, así que me incliné y me caí del colchón, de forma que mi boca se estrelló contra el suelo.

Mi primera reacción, cuando me encontré en el suelo con la boca llena de sangre, fue pensar que se trataba de un sueño, un mal sueño. Sentía que algo faltaba dentro de mi boca. Me miré el espejo y noté los dientes rotos. Sentí frustración y comencé a gritar y a llorar. Vi la sangre en el suelo, la sentía saliendo de mi boca y salí de mi cuarto. Tengo compañero de cuarto, pero esta vez no estaba allí. Seguí gritando, y los otros chicos que viven en la casa pensaron que quien gritaba era un sujeto de la casa de al lado, pero supieron que era yo en el momento en el que los gritos se escucharon cerca de su puerta.

El impacto abrió mis labios; había una herida externa en mi labio superior y una interna en el inferior. Un diente incisivo superior estaba roto como en un 30% y el otro incisivo como en un 70% pero aún permanecía sujeto al resto del diente, además un diente inferior se veía un poco roto, pero casi no se notaba.

Un compañero de la casa, un físico que comenzará su doctorado, me llevó en taxi a un hospital cercano. Durante el trayecto ya no sangraba mucho, y lloré pero me fui calmando poco a poco, hasta un punto en el que acepté que lo que me había pasado era real.

En el hospital me evaluaron y luego me pasaron con alguien para que suturara las heridas de los labios. Me atendió una chica, como de mi edad, y había otros dos chicos. Ya no me sentía mal, incluso bromeé con quienes me iban a costurar los labios, aunque mi voz salía muy torpe. Me anestesiaron y comenzaron a suturar; usaron dos tipos diferentes de hilo, uno para la herida del labio superior y otra para la del inferior, que era interna.

Cuando terminaron, esperé a un doctor para que me diera algunas indicaciones y me dijera qué seguiría en el tratamiento. El hombre me dijo que me quedarían cicatrices, pero que había productos que las desvanecían poco a poco.

El diente que se había roto más, un incisivo, que aún estaba sujeto al resto del diente por la pulpa dental, era muy molesto, dolía mucho. Ese diente había quedado en una posición que me impedía cerrar la boca o masticar, así que mi alimentación, durante más o menos una semana, fue únicamente de líquidos. Mi novia me estuvo acompañando ese tiempo y fue de gran apoyo.

El hospital me proporcionó a una odontóloga. Me revisó y me tomó radiografías. Le pregunté qué tan común era que alguien se rompiera los dientes, me contestó que a veces llegaban personas con todos o casi todos los dientes rotos, a causa de un accidente de motocicleta o de auto o de una golpiza. Sentí que había corrido con suerte, además porque el golpe que me di contra el suelo fue en la zona de la boca y no en la frente o en otro lado donde el golpe probablemente me hubiera dejado con daño cerebral o me hubiera incluso matado.

Me enseñaron la radiografía de mis dientes. De acuerdo al daño que tenía, la odontóloga me dijo que era probable que perdiera el diente más roto, pero después resultó que no fue así, afortunadamente. Como ya había pasado más de una semana comiendo sólo cosas líquidas pues ese diente me impedía otra cosa, me hicieron una pequeña cirugía que consistió en remover la parte del diente, que ellos llaman "diente 11", que quedaba colgando y que era muy movible. Cuando acabaron, me resultó extraño ver un trozo de un diente mío. Luego, metieron un artefacto, parecido a un tornillo largo y delgado, dentro de ese diente y extrajeron la pulpa dentaria. Ése proceso se llama endodoncia y consiste básicamente en escarbar el diente para quitar la pulpa, que es un nervio, pues si se deja causaría mucho dolor. Después de la endodoncia, el diente deja de tener sensibilidad. Al final, me taparon el hueco, donde había estado el nervio, con una especie de resina.

Me dijeron que tenía tres opciones para restaurar mis dientes: una prótesis movible, una prótesis fija o una técnica llamada alargamiento de corona. La prótesis movible (que se llama así porque se puede quitar y volver a poner) consiste en una pieza con forma de diente, estética en apariencia, que remplaza el diente que está muy roto. El problema con la prótesis movible es que, para fijarla, es necesario desgastar los dientes que están a los lados del diente que se ha roto. Eso fue suficiente para descartarla. La segunda opción era la prótesis fija, similar a la anterior pero aquí no es necesario desgastar otros dientes, aunque la forma de fijarla es también muy invasiva, pues va fijada con alambres a un par de muelas. La tercera forma, y que depende de qué porcentaje de la corona dental (la parte visible del diente) quedó sin dañar, consiste en recortar un poco la encía para descubrir un poco el diente roto y fijar en él una nueva corona dental. El alargamiento de corona es entonces el procedimiento más cómodo y quizá menos invasivo de los tres, así que opté por él.

El problema en este punto fue que mi seguro médico ya no cubriría el alargamiento de corona, así que vi las opciones que tenía. Un odontólogo privado seguramente sería muy caro. En mi universidad tengo seguro médico, así que fui allí a que me atendieran, aunque aún ahí tenía que pagar todo lo que me hicieran (no llevo la cuenta exacta, pero todo el proceso me terminará costando el equivalente a unos 300 dólares). Me recibió una chica de mi edad, estudiante de la Facultad de Odontología. Al principio no me sentí muy cómodo de que ella fuese la que me atendiera, pero es buena en lo que hace, además de que está asistida por un doctor con más experiencia.

Paola, ése es el nombre de la chica que me atendido hasta ahora, comenzó haciéndome algunas preguntas sobre mi salud. Me hizo un odontograma, para ver en qué estado se hallaba cada uno de mis dientes. También me hizo una limpieza dental, pues no se puede intervenir a un nivel mayor si hay riesgo de infección. Ahora no tengo presente en mente lo que me han hecho en cada una de las citas médicas.

Como les dije, el alargamiento de corona requiere recortar un poco de encía, en mi caso la encía que me cortaron fue de la zona del paladar, en la periferia del diente más roto. Realmente fue una doble cirugía, pues también me cortaron el frenillo del labio superior, ese pedacito de tejido que une internamente el labio con la encía, porque el frenillo impediría que siguieran interviniendo. Era la primera cirugía de ese tipo que iba a hacer Paola, así que ella estaba nerviosa. Yo también estaba nervioso, y para tranquilizarme pensé en mi novia e imaginé que ella estaba allí acompañándome. Eso sirvió de mucho. La operación duró 2 horas, evidentemente me anestesiaron, también me pusieron una especie de tela sobre mi cara, que sólo dejaba visible la boca, la zona a operar. Parte de la cirugía la hizo el doctor y parte Paola. Cuando terminaron de cortar, me pusieron una especie de pasta que cubrió la zona y se endureció. Cuando fui totalmente consciente de lo que me habían hecho, me sentí menos humano por no tener el frenillo superior.

Luego de las cirugías siguió un proceso de cicatrización. Antes de que me operaran, me habían hecho unos modelos de mi dentadura, pero me los hicieron de nuevo para tomar en cuenta la encía recortada. Me metieron un aparato extraño a la boca para tomarme medidas.

Ayer acabo de tener otra cita médica. El jueves de la siguiente semana intervendrán de nuevo en mi boca, me pondrán un endoposte para que puedan sujetar la corona dental nueva que me pondrán. Un endoposte es un postecito, de fibra de carbono, en mi caso, que va dentro del espacio en el que antes estuvo la pulpa dentaria y que sobresale un poco para que de él pueda sujetarse la corona. La corona que me pondrán será de zirconio, un material muy bueno para ese tipo de reconstrucciones. Si todo sale bien, me colocarán la corona dentro de 3 semanas, y sólo faltará reconstruir los otros 2 dientes rotos, que serán más fáciles de reparar y requerirán solamente del uso de resinas, según tengo entendido.

La litera de la que me caí no tiene protecciones. Curiosamente, algunas personas habían dormido, en años anteriores, en esa litera y no se habían caído. Quizá se deba a que soy una persona muy descuidada. Durante un par de días estuve pensando en que es muy probable que muera joven a causa de algún accidente fácilmente evitable. Me sugestioné con esa idea hasta el punto de que (algunos que lean mi blog seguro sabrán que soy algo hipocondríaco), durante ese par de días, me estuve tropezando y golpeando muchas más veces de lo normal.

Afortunadamente he podido tomar mi accidente con calma, sólo quiero tener ya mis dientes reconstruidos pues eso me impide sonreír, ya desde hace casi 3 meses, y hace que tenga que taparme la boca cuando hablo. Es un proceso largo, sin duda.

Como ya está acabando el semestre, escribiré más para el blog. No he organizado bien mi tiempo y por eso casi no me he aparecido por aquí. Aún tengo varias cosas qué contarles. He leído mucho los últimos meses aunque no he escrito tanto. Tengo 11 cuentos pendientes y ahora estoy trabajando en uno. Como se dan cuenta, he cambiado un poco la apariencia del blog, me gusta más así.

Termino esta entrada con una moraleja que surge de los hechos recientes: nunca duerman en la cama de arriba de una litera que no tenga protecciones, sobre todo si son tan distraídos como el que escribe estas palabras.

abril 12, 2012

Otra vez es 12 de abril


Hace poco (bueno, el 7 de marzo), el blog cumplió 2 años desde que lo abrí. Por una combinación de pereza y falta de tiempo no escribí ninguna entrada sobre el segundo aniversario. Esos 2 años, si los vemos desde el punto de vista de las estadísticas, representan, en el momento que escribo esto, 97,786 visitas (15,469 sólo a la entrada sobre Lina Medina, la madre más joven de la historia) y 696 comentarios en las 201 (sin contar esta) entradas.

Tiene casi un mes que no publico. Han pasado varias cosas. Entre ellas: me llamaron a ser juez en un concurso de cuento a nivel bachillerato; la madre de una amiga es profesora y mi amiga le dijo que yo podría hacer de juez. Fue una buena experiencia, muy interesante y gratificante. Fui con dos amigas, que juzgaron, junto a otras personas, la parte de poesía. Eran 6 categorías del concurso. Algo gracioso fue que cuando llegué a la escuela sede, me dijeron: “¿es usted el licenciado Damián?”. Yo me reí, externa y sobre todo internamente. El resto del tiempo que estuve allí me siguieron llamando licenciado, incluso maestro. Fue muy gracioso. Éramos dos jueces de cuento: una profesora de otra escuela y yo. Los seis participantes de seis escuelas leyeron sus cuentos y luego el organizador nos dijo que teníamos veinte minutos para decidir quienes ganarían los primeros tres lugares. Yo pensé que era una brutalidad decidirlo en tan poco tiempo, pero mi colega de juzgado me dijo que así suele hacerse en esos concursos: se tiene que decidir rápido. Tardamos como 35 minutos, evaluamos seis aspectos, diferíamos en cuanto al segundo y tercer lugar, pero al final nos pusimos de acuerdo. La ortografía de los escritos era espantosa, y al principio no sabía si, mientras los participantes leían, ponía total atención al texto o me la pasaba corrigiendo las faltas. En general las horas que estuve allí fueron divertidas. Y las horas anteriores y las siguientes, pues estaba con una excelente compañía.

Otra, las personas que he conocido y re-conocido y que tienen relación con la literatura, dentro de mi facultad. Puedo contar a esas personas con los dedos de mis manos. Es muy interesante platicar sobre literatura y enterarse de lo que otros escriben, y conocerlas también como humanos. Este ambiente ha propiciado las ideas en mi cabeza. En este momento tengo 5 relatos pendientes y una serie de mini-historias en verso sobre una Rana Gallarda. Lo que me falta es desarrollarlas y tener tiempo para escribirlas.

Recientemente tuve vacaciones, en Semana Santa, y viajé a Villahermosa, al sur de México, para visitar a mi familia. Estaba estresado porque quería escribir un cuento para enviarlo a un concurso, uno del que informé aquí, y al principio no ponía mucha atención a todo lo demás. Escribía y escribía y nada decente salía. Platicando con una amiga decidí dejar de presionarme y creo que hasta comencé a tartamudear menos (tengo disfemia). Mejor leí, en los 4 días que me quedaban de vacaciones, 3 libros de los cuales uno fue (bueno, me falta poquito para terminarlo) Cuentos Chilenos de Fantasía, en el cual colabora mi compañero Javier Maldonado Quiroga, escritor chileno del colectivo Fantasía Austral. No sé si hacer una entrada sobre el libro o sólo comentarlo con Javier, ya le preguntaré.

Una amiga de la facultad me trajo de Estados Unidos mi nuevo lector Kindle Touch, que adquirí por $99 USD. Me emociona. Una vez que lo registré le metí varios libros en formato .mobi (Amazon da el servicio de conversión vía correo electrónico pero no me funcionó, o no sé hacerlo bien, así que descargué Calibre para convertir algunos libros y poder leerlos en el lector). Como viene sin funda, y las fundas que vende Amazon me parecen algo caras, le hice una, y ahora puedo leer y llevarlo conmigo sin que se maltrate. Incluso tengo la impresión (curiosa palabra, hace referencia a texto sobre papel) de que terminaré prefiriendo el e-book al libro físico, por comodidad y portabilidad.

Ah, y también, como lo dice el título, hoy es otra vez 12 de abril, lo que significa que es mi cumpleaños (y, aproximadamente el de una de cada 365 personas en el mundo), así como el 51 aniversario de ese día histórico en el que Yuri Gagarin orbitara la Tierra a bordo de la Vostok I desde el espacio cósmico (como dicen los rusos). Sí todo sale bien, mañana iré al parque de diversiones Six Flags con las mismas amigas con quienes fui al concurso que les mencioné casi al principio. Ellas cumplen años el 12 y el 15. Celebraremos los cumpleaños de los tres. Creo que será muy divertido, sobre todo porque nunca he ido a ese lugar, y porque los juegos mecánicos me dan miedo, miedo que creo que tendré que superar muy pronto.

Yuri Gagarin

marzo 09, 2012

Los talleres literarios y yo

Durante el semestre pasado (agosto-diciembre 2011) asistí a un taller presidido por una amiga que estudia Letras Clásicas. Las sesiones fueron una vez por semana, no conté durante cuántas semanas. Allí hacíamos ejercicios típicos de talleres: el "cadáver exquisito", en el cual los participantes escriben por turno en una hoja de papel, la doblan para sólo dejar visible la parte de la escritura inmediatamente anterior, y después la pasan al siguiente participante para que siga construyendo lo escrito, así creábamos historias y creo que en una ocasión hicimos un poema. Otras veces improvisábamos simplemente, x minutos para escribir lo que en ese momento saliera, etc. Leíamos nuestros textos y escuchábamos los de los demás y recibíamos críticas y criticábamos... Algunas veces lo disfrutaba mucho y otras veces no. Y, bueno, no estoy seguro de lo que aprendí en el taller. Creo que lo rescatable es la experiencia de estar con otras personas que disfrutan de la escritura como yo, y adentrarme en nuevos campos, pues no todos los que asistieron escriben Ciencia Ficción.

Hoy he comenzado a asistir a otro taller. Esta vez la organización es mejor y el taller tiene una temática más específica y más acorde a mis intereses. El taller lleva por título "Creación de Literatura Fantástica, Ciencia Ficción y Terror" y se imparte en la Facultad de Química de mi universidad, los viernes de 11 a 13 horas. El profesor estudió Letras Hispánicas y me parece muy divertido (hasta nos regaló galletas). Hoy asistimos 14 personas, aunque no sé si ése será el número definitivo, pero espero que se quede así pues un grupo reducido suele tener más ventajas en este tipo de talleres.

El profesor comenzó hablando sobre los géneros y subgéneros que se tratarán en el taller, de lo que implica ser escritor, la disciplina, no esperar la inspiración sino escribir y escribir y así la inspiración nos encontrará mientras escribimos. Nos recomendó comprar una libretita (cosa que haré) que quepa en el bolsillo porque es común que algunas ideas vengan en los lugares menos inesperados: en el transporte público, en el baño, mientras atrapamos hadas con una red mágica en un bosque encantado..., y así anotarlas al momento. Nos mencionó que cada palabra que usemos en un escrito importa y a la vez no, y dio como ejemplo de lo segundo el capítulo 68 de la novela Rayuela de Julio Cortázar, donde el autor usa palabras inexistentes. Nos dejó la primera actividad: escribir un cuento de temática a elegir pero con el requisito de que uno de los personajes esté enfermo, ya sea física o mentalmente. Eso y leer un par de textos cortos. También nos dio una hoja en la que escribimos nuestros intereses e influencias principales para que el profesor tenga una idea más clara de qué nos gusta a los que conformamos el taller. Escribimos también un texto, lo primero que se nos ocurriera, durante 7 minutos. El taller, dijo el profesor, tiene como objetivo brindarnos las herramientas principales que un escritor necesita. Una de las cosas que más resaltaría de lo que mencionó es el complejo de bloqueo del escritor, en el cual escribimos algo y ya no sabemos cómo seguir, perdemos el hilo, lo cual (por formar parte de los problemas por los que suele pasar un escritor) creo que está muy emparentado con el problema de ver lo que se ha escrito como si fuese basura, y eso es algo que últimamente me ha estado ocurriendo, aunque ha sido menor desde hace algo más de una semana que envié un cuento a una revista de mi universidad para un concurso al que quise probar suerte y del que luego me enteraré del resultado.

Al terminar la sesión comencé a platicar con uno de los alumnos, a quien había visto antes en mi facultad y que, cosa que no había notado antes, va en la clase de Variable Compleja conmigo. Él es matemático, escribe Fantasía, y nunca le había hablado pero comenzamos a platicar sobre nuestros gustos, de lo que escribimos, y compartimos ideas como por una hora, y eso fue muy emocionante y mentalmente estimulante.

El ambiente de taller me gustó. Espero escribir mucho. Una de las ventajas de asistir a un taller de creación literaria es que creas y haces eso continuamente, y aprendes de los demás alumnos y del profesor. Y los últimos días he visto que esto de escribir no es del todo solitario, pues existe la oportunidad de conocer a otras personas que hacen algo como lo que tú haces y compartes ideas y se genera una retroalimentación importante. Hace dos días, al terminar mi clase de Introducción a la Física Cuántica se me ocurrió una idea y la comencé a escribir en una libreta, y una compañera de mi clase, que estudia también física, me preguntó que qué hacía, y así salió el tema de la Ciencia Ficción, lo que llevó a que me enterara de que ella escribió hace algunos años una novela del género. Y hoy me empapé más de todo esto. Ya quiero volver a platicar con ella el martes, y asistir a la segunda sesión del taller el viernes. Siento que la Ciencia Ficción me rodea y me dice: "seguirás con tu camino, pero no estás solo en esto".

Publicaré aquí lo que vaya saliendo del taller, así que las publicaciones que últimamente han andado escasas quizá aumenten un poquito.

febrero 09, 2012

Mi encuentro con Philip K.

   Aquí va otras de esas entradas que hacen de este blog un blog personal.
   Hay dos hombres que ya murieron y que conocerlos cambió mi vida para bien. Uno es Richard Phillips Feynman, científico, y ya les he hablado un poco sobre él (aunque aún no lo conozco mucho). Ahora (una vez más) les contaré algo sobre el otro: Philip Kindred Dick, escritor. (Curiosamente Dick suele ser un diminutivo de Richard, y Phillips es parecido a Philip. ¿No notan algo raro en todo esto? Yo tampoco.)
Philip K. Dick

   Fue el viernes 13 de mayo (o tal vez el día siguiente) del año pasado cuando salí con dos amigas, una de ellas, una gran amiga, cumpliría años el 15, y queríamos celebrarlo. En cierto momento nos sentamos, estábamos en el interior de un centro comercial, y mi amiga, la precumpleañera, me avisó que por allí acababa de pasar un hombre que se parecía a Philip K. Dick. Mi reacción natural fue correr detrás del hombre que me había señalado. Bien, alcancé al hombre y efectivamente tenía un enorme parecido a mi querido Phil. Yo estaba muy emocionado, extasiado. El hombre tenía casi los mismos ojos, la misma barba, el mismo cabello..., como si fuese un androide replicante de Phil.
   —¿Sabía que usted se parece mucho a un escritor estadounidense que se llamaba Philip Kindred Dick? —le pregunté.
   Creo que el sujeto notó mi emoción. He notado que soy muy transparente con las emociones y a veces suelo hacer cosas extrañas.
   Phil... es decir... el hombre me respondió que no.
   Yo le pregunté que si había visto la película de Blade Runner, y me contestó que sí. Le dije que esa película estaba basada en el libro ¿Sueñan los androides con ovejas eléctricas? del buen Phil. Me dijo que investigaría sobre Phil, o algo similar. Desde luego le pregunté su nombre: se hizo llamar Javier Moreno. Luego le estreché la mano y regresé corriendo a donde estaban mis amigas.
   La no-precumpleañera le reclamó a la precumpleañera que por qué me había hecho correr así pero yo le dije que había sido muy bueno que me hubiera avisado, y le di las gracias a mi amiga precumpleañera.
   Fue un día inolvidable, aunque no me olvidé del propósito por el que estábamos allí, claro.

   Pero esa no fue la primera vez que me encontré con el buen Phil. Ese maravilloso día fue hace ya casi tres años, no recuerdo cuándo, cuando de una página estaba buscando libros de Ciencia-Ficción y, como ya había leído que criticaban favorablemente a Phil, descargué Cuentos Completos 1. Aquí yace el Wub y en mi ordenador portátil lo comencé a leer y me adentré en ése libro. Luego vinieron más cuentos. Y después VALIS, una novela bastante poco digerible, al menos para mí, en la que Phil expone sus creencias religiosas; la siguiente novela fue Tiempo de Marte, que me gustó más; ¿Sueñan los androides con ovejas eléctricas? vino después, y me pareció muy buena; le siguió Ubik, mucho mejor que las tres anteriores, y que aborda un tema al que le encontré similitudes con Tiempo de Marte; luego Fluyan mis lágrimas, dijo el Policía, que me pareció excelente y me conmovió. También leí una biografía, Yo estoy vivo y vosotros estáis muertos, y así lo conocí un poco mejor.
   Ya he mencionado antes que comencé a escribir luego de leer a este hombre. Primero escribía cosas que nunca terminé, hasta que escribí mi primera historia con final un día de diciembre del 2009, en un pequeño y oscuro cuarto sentado en el sofá en el que dormía (no, no es una exageración).

   Les contaré algo que me ocurrió. Hace varios meses vi en el botiquín de los medicamentos una caja que tenía inscritos, como lote y fecha de caducidad respectivamente:

KK8321
DIC 12

   Inmediatamente me pareció claro que allí estaba escrito “PHILIP K DICK”. Veamos: si asignamos H al número 8 (H suena como 8), I al número 1 (en escritura 1 e I son similares), L al número 3 y P al número 2 (no, ninguna razón en especial, sólo mi paranoia), y luego reordenamos las letras, el nombre aparece escrito claramente.

KKHLPI
DIC IP

   ¡Lo ven! El ver escrito su nombre allí hizo que pensara que todo nuestro mundo, o al menos el mío, es producto de la mente de Philip K. Dick, algo similar al argumento de la novela Ubik. Pero ese pensamiento se disipó en poco tiempo. Sí, poco tiempo...

   Si pudiese decirle algo a Philip K. Dick, eso sería: “Sé que usted era un paranoico, chantajista y mentiroso y muchas otras cosas pero no lo juzgo por ello. Al final sólo quería averiguar lo que había más allá de lo que a nuestros ojos se presenta como la realidad. Creyó que Dios se había comunicado con usted y salvó la vida de su hijo. Usted buscaba ver más allá. Quería encontrar a Dios. Ah, y gracias por todas esas maravillosas historias.”

   Termino con un chiste que alguna vez contó Phil:

   Una mujer recibe a unos invitados a cenar y deja un magnífico bistec de tres kilos sobre la mesa de la cocina. Llegan los invitados, ella conversa con ellos en el salón, toman unos martinis, después la mujer se excusa y se retira a la cocina a preparar el bistec..., entonces descubre que ha desaparecido. ¿Y a quién ve lamiéndose tranquilamente los bigotes en un rincón? Al gato de la casa.
   —El gato se ha comido el bistec —observa solemnemente la mayor de las niñas.
   —¿Estás segura? No eres tonta, pero espera.
   Acuden los invitados, discuten. Los tres kilos de bistec se han volatilizado y el gato parece perfectamente lleno y satisfecho.
   —Pesemos al gato —sugiere alguien.
   Todos están un poco bebidos y la idea les parece excelente. Se dirigen al baño y colocan al gato sobre una báscula. El gato pesa tres kilos exactos. Todos se agolpan alrededor de la báscula. Un invitado dice:
   —Bueno, ahí está el bistec.
   Están seguros de saber qué ha ocurrido, ahora tienen una prueba. Entonces otro invitado duda y, perplejo, pregunta:
   —Pero ¿dónde está el gato?

noviembre 26, 2011

Feynmanosis

Feynmanosis: Afección de la mente y del espíritu en la que el individuo ve aumentado su interés por la Ciencia y su deseo de seguir descubriendo cómo funciona el Universo. Es causado por leer a Richard Feynman. No tiene tratamiento. A los afectados por feynmanosis se les recomienda seguir conociendo a Richard Feynman, no dejar de hacerse preguntas sobre lo que les rodea, y una gran dosis de matemáticas y física.

Escribo esto para alejarme momentáneamente de unos ejercicios de matemáticas que estaba haciendo y en los que me he atascado un poco.

El viernes 25 fui al IPN (Instituto Politécnico Nacional), una gran universidad, que junto con mi universidad, la UNAM, la considero como lo mejor en mi país, el IPN sobre todo en las ingenierías. Además, las instalaciones de esta universidad son maravillosas. Pero bueno, llegué a la Escuela Superior de Física y Matemáticas (el edificio es más pequeño de lo que esperaba) porque allí daría una conferencia Douglas Dean Osheroff, un destacado físico que ganó el Premio Nobel en 1996 -compartido con David M. Lee y Robert C. Richardson- por el descubrimiento de la superfluidez del Helio 3, un efecto muy curioso a bajas temperaturas. Entré al auditorio donde sería la conferencia y había otra conferencia en curso, sobre nanotecnología, con científicos alemanes y mexicanos. No escuché la conferencia. Llegué ya en la ronda de preguntas, y un par de personas del público optaron por discutir la ética que hay que tomar en cuenta en la nanotecnología. Luego terminó y comenzó la otra, la que me interesaba desde un principio (aunque si hubiese sabido de la conferencia sobre nanotecnología hubiese llegado más temprano). Yo estaba sentado en cuarta fila. Llegó Osheroff, un hombre ya de 66 años, que se conserva bien. Un sujeto leyó una presentación del invitado y luego Osheroff comentó que le resultaba gracioso que no hubiese entendido nada de lo que el presentador había dicho (pues éste habló en español), pero que le parecía que lo que había dicho sobre él era algo bueno.

Osheroff fue alumno de Richard Feynman en el Caltech durante su licenciatura, y la conferencia que dio fue sobre su maestro. Osheroff me pareció un hombre gracioso, muy bromista. Mostró fotografías y cartas de Feynman... Información que ya conocía en su mayoría, que le fue proporcionada por Michelle, hija de Feynman. (¡Ojalá lo supiera!, que he estado leyendo, es un libro sobre Feynman que hizo Michelle en base a la correspondencia de su padre.) Aún así fue muy emocionante. También reprodujo una grabación (audio) de Feynman en Los Alamos, aunque no entendí casi nada pues el acento de Feynman me resulta casi incomprensible (y yo esperaba que la grabación fuese de Feynman tocando los bongos). Feynman solía comentar que el inglés que hablaba no era un inglés que pudiera escribirse. Osheroff creo que no pudo aguantarse las ganas y mostró algunas diapositivas de su trabajo, con el He3 y cuando estuvo en la comisión para la investigación del accidente del Transbordador Columbia (algo como lo que había hecho Feynman cuando investigó y resolvió la causa del accidente del Challenger). La carta que Feynman escribió a dos años de la muerte de su primera esposa, Arline, dirigida a ella precisamente, me volvió a parecer muy conmovedora. Una de las cosas que yo no sabía era que Gweneth, la tercera esposa de Richard, y con la que más tiempo estuvo, murió  dos años después que su esposo (es como si hubiesen sido el uno para el otro, pensé cursimente). La conferencia terminó antes de lo que me hubiese gustado, pero no por eso no la disfruté.

Luego de la emocionante conferencia (en ningún momento recargué mi espalda sobre el respaldo del asiento) vino la serie de preguntas del público. Me pareció raro que pasaran varios segundos y nadie preguntase nada, así que, con miedo a que se diera por terminada la conferencia, levanté la mano. Lo que le pregunté a Osheroff fue cuál había sido la influencia que había tenido de Feynman, él como su alumno, sobre cómo habían cambiado sus puntos de vista debido a su maestro. La primera parte de la respuesta no la entendí (en parte porque estaba muy emocionado y en parte porque el acento de Osheroff y mi comprensión del inglés me hicieron no comprender la totalidad de lo que decía), luego ya entendí mejor. Dijo que si bien él y su maestro no habían trabajado en algo relacionado (Feynman hacía básicamente cuántica, aunque decirlo así es poco), las clases de Feynman en el Caltech habían sido un boom para los que tomaron el curso, y que eso había influido mucho en sus alumnos, particularmente en él, y que una de las cosas que le había dejado (como nos dejó a todos) es su búsqueda de la elegancia cuando de explicar un fenómeno se tratase. Luego algunas personas más también hicieron preguntas. Terminó la conferencia y salí del auditorio.

Mientras salía de la bella universidad que es el IPN y viajaba en el camión que me llevaba hacia una estación del metro, observando esa bonita parte de la ciudad, repasaba en mi mente lo que había sido la conferencia y la emoción que ésta me causó. Y el resto del día, y hasta este momento, he estado con muchas energías para seguir recorriendo el camino que comencé hace dos años y casi cuatro meses, un camino que sé que disfrutaré mucho. Sé que no he sido muy dedicado en mis estudios. Hoy a la 1 de la mañana estaba resolviendo algunas cosas de ecuaciones diferenciales y pensé en lo que había sido el resto del día. Me dije: "éste ha sido el mejor día que he tenido en el semestre, ¡quiero que todos los días sean así!" Y todos mis días pueden ser así. Estas dos citas de Feynman quedan muy bien ahora:

“If you have any talent, or any occupation that delights you, do it, and do it to the hilt. Don't ask why, or what difficulties you may get into.” (Traducción personal: "Si tienes algún talento, o alguna ocupación que disfrutes, realízalo, realízala, y hazlo con todos tus medios posibles. No te preguntes por qué, o qué dificultades tendrás al hacerlo".)

“Work hard to find something that fascinates you.” ("Trabaja duro para encontrar algo que te fascine".)

septiembre 24, 2011

El taller



No lo había mencionado antes, pero ahora estoy tomando clases de alemán en la universidad, las clases comenzaron a principios de este semestre, en agosto. El alemán me parece un hermoso idioma, y más ahora que lo estoy aprendiendo. En esa clase conocí a una persona que se ha vuelto mi amiga, Abril G. Karera, y ella me ha invitado a formar parte de un taller literario que se reúne en su facultad, ella es de Filosofía y Letras, y el jueves pasado asistí a mi primera reunión de ese taller. El taller es una vez por semana, y allí nos reuniremos algunas personas a las que nos gusta escribir, incluida mi amiga. Es interesante conocer a otras personas, físicamente (porque a partir de que comencé con este blog he conocido a varias personas, virtualmente), que comparten el interés por la lectura y por la escritura, y creo que sacaré provecho de ese taller y de las personas que asistan y de compartir experiencias y aprendizajes entre nosotros. Tal vez yo sea como un bicho raro entre los demás, porque tengo entendido que la mayoría de los que se esperan que asistan al taller estudian cosas acordes a la literatura, como mi amiga que estudia Letras Clásicas, y pues... ya saben que yo soy de Ciencias, aunque aún así recibieron bien un par de minicuentos de Ciencia-Ficción que les leí. Sobre todo me di cuenta de eso cuando un chico se definió como marxista-algo (no recuerdo realmente, pero se trata de algo que yo no comprendo). Esperamos que el taller dé frutos y que cada uno aprenda mucho de los demás, y en particular yo así lo espero pues para mí se trata de una experiencia nueva de la que deseo enriquecerme (no monetariamente, claro está). El taller es abierto, así que si me lee alguien de la UNAM, o de cualquier otra parte, que quiera y pueda asistir al taller, está invitado.

Por cierto, el gatito de la imagen, que parece algo asustado, escribe en una Mac, y aunque yo tengo genes de gato, pues así lo decidió la supercomputadora autística que me diseñó, mi laptop no es Mac.

Tschüß!

agosto 01, 2011

Mi primera publicación en una revista

Pues, como lo dice el título, me han publicado un cuento en una revista de ciencia ficción. Se trata del cuento "El evento Neandertal" que algunos de ustedes seguramente ya han leído (esta versión es algo diferente, pero igual en escencia, pues sólo cambia el final pero con un resultado análogo). La revista en cuestión que lo ha publicado es NM, una revista argentina, en su número 21, del mes de agosto (la revista es de publicación trimestral). Los que no lo hayan leído, están invitados a hacerlo. Verán, es emocionante ver mi primera publicación, allí, publicada (valga la redundancia) en una revista junto a escritores ya consolidados y otros que también están empezando. Espero que me lleguen a publicar muchos más.

El cuento lo pueden encontrar aquí (número 21; está la opción de versión imprimible y de lectura en línea): http://www.revistanm.com.ar/content/hemero.html

¡Saludos!



julio 26, 2011

Aviso cuadrático

Había pensado cerrar el blog, por varias razones, principalmente porque tenía la impresión de que al estar enfocado más que nada en mis estudios no me quedaría tiempo para publicar aquí, pero dado que lo que aquí más publico son mis relatos, y dado también que no los dejaré de escribir, no tendría sentido matar al sitio. Sería un sonatacuadraticidio. Además es mi sitio en Internet para expresarme, ¡y lo más extraño es que hay gente que lo lee! Creo que lo que cambiará es que publicaré menos y será sólo en los fines de semana.

En este tiempo he escrito un poco, y he leído más, con más variedad que la que acostumbro, y en general he aprendido muchas cosas. Sin embargo las vacaciones, aunque sean tan largas como las de fin de semestre en mi facultad, siempre me han parecido cortas. En trece días comienzo el quinto semestre.

Ah, otra cosa, vi que habían algunos problemas con los relatos que publiqué usando Scribd, y, aunque se vea bien bonito, volveré a la forma anterior, además para no depender de algo externo a Blogger, por problemas como que en Scribd se eliminen los documentos o por comodidad para los que leen las entradas desde su escritorio (el de Blogger) o por otro medio, RSS, etc., que no sea el entrar directamente al blog.

Y, bueno, como me gustan las citas (de las que uno se encuentra en los libros, no en los bares), les dejo con algunas que me he encontrado en estas vacaciones.

Philip J. Farmer – A vuestros cuerpos dispersos

“Donde todo el mundo está desnudo, nadie se siente desnudo.”

“La fortuna de un hombre que se sienta también permanece sentada.”

John Whyndam – El día de los trífidos

“Los que poseen algún tesoro siempre llevan una existencia precaria.”
“La mayor parte de los golpes del destino pueden parecer un día curiosas coincidencias. Basta que uno investigue lo suficiente, y espere lo suficiente.”

 Hermann Hesse – Demian

“Hay que encontrar el sueño de cada uno, entonces el camino se hace fácil. Pero no hay ningún sueño eterno; a cada sueño le sustituye uno nuevo y no se debe intentar retener ninguno. [...] Mientras su sueño sea su destino, debe serle fiel.”

“Todos los hombres son capaces de hacer lo increíble cuando están amenazados sus ideales. Pero ninguno está dispuesto cuando se presenta un nuevo ideal, un nuevo movimiento de expansión quizá peligroso y misterioso.“

Y esta última es mía (jeje):

“Los humanos suelen funcionar al contrario de como funciona el universo. Si un evento es posible, mientras más pase el tiempo la probabilidad de que dicho evento se presente en un momento dado tiende a aumentar, pero mientras más pasa el tiempo la esperanza del humano de que ese evento tenga lugar tiende a disminuir.”

Y agregaría:

“Aunque lo difícil en este caso, en las relaciones humanas, es marcar la barrera entre lo posible y lo imposible.”

Cambio.

abril 12, 2011

Abril 12

El 12 de abril de 1633 Galileo es acusado por la Inquisición de hereje. También un 12 de abril, hace 50 años, el cosmonauta soviético Yuri Alekséyevich Gagarin, a bordo de la Vostok I, se convierte en el primer ser humano en orbitar la Tierra.

Verán, mi cerebro es tan atemporal que, hace pocos días, cuando una amiga, que también estudia Física, me contó que un cosmonauta daría una conferencia, yo pensé que sería el mismísimo Yuri Gagarin quien vendría. Ella me dijo que lo había visto en un cartel. Entonces corrí, muy emocionado, fuera de la biblioteca donde estaba, a leer ese cartel. Mientras lo buscaba, pensé: "¿Yuri, aquí en México?, ¡pero si debería de dar esa conferencia en Rusia!". No encontraba el cartel en un principio pero estaba pegado junto a la cafetería, y lo leí para ver si tenía el nombre de Yuri Gagarin. Sólo tenía indicaciones vagas. De pronto, algo hizo click en mi cerebro. Luego, con paso calmado, volví a la biblioteca, me acerqué a la mesa donde estaba con mi amiga y le dije:

—Acabo de caer en cuenta de que Yuri ya está muerto —y luego me senté.

Si creen que esto es gracioso, prueben a vivir un día conmigo, jaja.

Pero claro, Yuri murió muy joven, con apenas 34 años. Murió mientras pilotaba un avión de combate, junto a un pasajero.

El cosmonauta de la conferencia de hoy fue otro, Nikolai M. Budarin. Budarin es graduado del Instituto de Aviación de Moscú (MAI) y ha viajado como ingeniero de vuelo en las misiones STS-71/MIR-19, SOYUZ TM-21, ISS-06 y ha realizado ocho caminatas espaciales. Lamentablemente llegué tarde a la conferencia y no lo escuché hablar. Sólo vi cuando algunos hombres relacionados con la industria aeroespacial de México hablaron sobre la cooperación que tiene México con otros países, como Taiwan, Rusia y Vietnam, y me alegró saber que hay varios proyectos en los que mi país está involucrado.

En el no tan lejano 1961, cuando hizo historia a bordo del Vostok I, Yuri dijo estas palabras: Облетев Землю в корабле-спутнике, я увидел, как прекрасна наша планета. Люди, будем хранить и приумножать эту красоту, а не разрушать её! Que traducidas al español serían algo así como: "Orbitando la Tierra en esta nave espacial, veo qué tan bello es nuestro planeta. ¡Pobladores, preservemos y aumentemos esta belleza, no la destruyamos!"

No dudo que si hubiese vivido en los tiempos de la Vostok I, de la que fue pasajero Gagarin, o las misiones Apollo, hubiera seguido cada paso que dieran, con grandes ánimos, pegado al televisor, a la radio y a los diarios, aunque actualmente tenga una opinión pesimista sobre los medios de comunicación, pero estos son otros tiempos.

Ah, y también un día como hoy, otro 12 de abril, pero de 1991, hace 20 años, nació el autor de este blog, obsesivo compulsivo, estudiante de Física e intento de escritor de Ciencia Ficción, Damián Neri Osorio.


Chip dice: "¡ahuu hu huuu aaaa!"
Con esta entrada también me uno a la Yuriesfera, que celebra el año de Yuri Gagarin. En la Yuriesfera encontrarán información sobre este hombre y la misión en la que participó. Les invito a que la visiten.


Поехали!

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