octubre 10, 2010

Sueño del 10 de octubre

Bueno, éste no es un relato como los otros, sino se trata de un sueño que tuve.

     La masa de nanorobots se movía rápidamente por las calles, consumiendo todo lo que se encontraba en su camino. Una roca, un coche, una pareja de enamorados que caminaba tomados de la mano por la acera... La mujer se quedó enmudecida al ver como a su novio le devoraban velozmente los pequeños e invisibles robots.
     Samuel Miranda, Joaquín García, Fidel Hernández... recitaban con sus voces metálicas los nanorobots, mientras avanzaban rápidamente consumiendo la materia. Eran sus siguientes blancos. Ellos eran sus víctimas, todos hombres. Devoraban hombres y esa era su misión: aniquilar a todos los especímenes masculinos humanos del planeta.
    Samuel corría enmedio de la gran plaza rectangular. Las puertas del edificio que estaba enfrente de la plaza estaban abiertas y las luces encendidas. Sacó su teléfono celular y marcó el número de Cecilia. Sabía que estaba cerca de allí, pero no sabía donde.
      —¿Ceci, en qué lugar estás?
      —Ya casi llego a la plaza. Samuel, ¿qué ha pasado?, hay demasiado alboroto desde donde vengo.
      —No hay tiempo de charlar, ven hacia la plaza rápido —y colgó el teléfono.
      Los nanorobots, los malditos nanorobots, alguien los había liberado.
      —¡Maldita sea! —gritó. Vio que Cecilia se acercaba corriendo hacia la plaza— Por aquí —la llamó.
      —¡Samuel, dime qué está pasando!
      La tomó de la mano y la llevó hacia las puertas del edificio.
      —Quizás haya una forma de escapar —dijo, mientras corrían hacia el edificio—. Tengo que explicarte, pero lo haré luego, ahora sólo no te separes de mi.
      Samuel no conocía muy bien la variedad de nanorobots que había sido liberada. Habían más de cinco variedades. Una de ellas devoraba hombres, otra mujeres, otra a humanos en general, y la peor de todas era la que lo consumía todo. Todo. Así que temía por su vida y por la de Cecilia.
     —Hay un helicóptero por aquí. Es del personal, así que tenemos uno por cada miembro. Este es el mío.
     En seguida bajaron unas escaleras. El ambiente era gris, completamente gris. Los muebles de la habitación estaban cubiertos por sábanas grises, como si se escondieran, temerosos, de ser devorados por los nanorobots.
    
    Es aquí donde el sueño se corta. Pero como no termina no sé qué pasa con Cecilia y Samuel. ¿Samuel es devorado por los nanorobots, o escapan ambos en el helicóptero? Por cierto, nunca vi tal helicóptero, ni se siquiera si existía uno, aunque Samuel dice que sí.

octubre 09, 2010

Y dijo Fischer: os concedo mi última partida

Robert (Bobby) James Fischer ha sido uno de los más grandes ajedrecistas de todos los tiempos. Murió recientemente, en Reykjavik, Islandia, el 17 de enero del 2008. Nació en Chicago, EE.UU. el 9 de marzo de 1943.

Bobby aprendió ajedrez con sólo seis años, con un juego que su madre le compró en una tienda del barrio, después de que su madre se trasladara con él y su hermana mayor a Brooklyn, Nueva York.

Fue autodidacta hasta que su madre le apuntó al Brooklyn Chess Club, donde su presidente Carmine Nigro hizo de su profesor.

Una de las cosas por las que más se recuerda a Fischer, aparte de ser un extraordinario ajedrecista, es que solía molestarse por cualquier cosa, los reflectores, los ruidos, la silla en la que debía de sentarse, los premios que se otorganan en los concursos en que participaba, etc...  

Cuando fue la hora de disputarse la corona mundial, el 11 de julio de 1972, Fischer y Spassky se sentaban ante el tablero en Reykjavik, Islandia.

Fischer perdió la primera partida. Tras comenzar perdiendo 2 vs 0 comenzó una espectacular remontada y Fischer igualó el torneo (2,5 vs 2,5). Finalmente, derrotó a Spassky por 7-11-3 (12,5 vs 8,5) el 31 de agosto de 1972. Ganó 160.000 dólares además de algunos regalos por valor de casi 50.000 dólares más.

Veinte años después de su retiro voluntario, en 1992, Fischer regresó a la escena pública y dio una rueda de prensa. Acusaba al Gobierno de los EE.UU. de amenazarle si participaba en un torneo en Yugoslavia (violando resoluciones de la ONU). Delante de las cámaras, presentó la órden en papel y escupió sobre ella. Participó en el torneo. Jugando con el Reloj Fischer, ganó a Spassky 10-15-5 (17,5 vs 12,5) y recibió casi 4 millones de dólares (patrocinados por un banquero yugoslavo). Su acto en contra de la orden del Gobierno de EE.UU conllevaba una pena de hasta diez años de cárcel si volvía a su país natal.

Puede encontrar una biografía con muchos detalles importantes aquí.

Su última partida, en cuestión, fue la siguiente. también contra Spassky, a quien le arrebató el título mundial.

Robert Fischer (2785) - Boris Spassky (2560)
St Stefan/Belgrade m Belgrade (9), 1992
Ruy López / Variante del Cambio [C69]

1.e4 e5 2.Cf3 Cc6 3.Ab5 a6 4.Axc6 dxc6 5.0-0 f6 6.d4 exd4 7.Cxd4 c5 8.Cb3 Dxd1 9.Txd1 Ag4 10.f3 Ae6 11.Cc3 Ad6
Esta es la clase de posición que estableció la reputación de la Variante del Cambio como innocua. De hecho, el blanco disfruta de mejor estructura de peones, debido a los peones doblados del negro y la mayorìa de peones blancos en el flanco rey, y además el blanco dispone de cierta ventaja en desarrollo. Aunque por otro lado, la posición del negro parece extraordinariamente sólida y posee el par de alfiles.

12.Ae3 b6 13.a4 0-0-0 14.a5 Rb7 15.e5

Un golpe sorprendente, pero, de hecho, es teoría conocida. La jugada 15.e5 es un sofisticado método táctico de enfatizar la movilidad de la masa de peones del flanco rey blanco.

15...Ae7

15...Axe5?? que da fuera de cuestión por 16.Txd8; Si 15...fxe5 entonces 16.axb6 cxb6 17.Ce4 amenazando Cxd6+, y si 17...Ae7 entonces 18.Txd8 Axd8 19.Cbxc5+ etc.

16.Txd8 Axd8 17.Ce4

Esta es la verdadera innovación de Fischer. En lugar de la inmediata 17.axb6 que condujo a la igualdad y a un veloz empate en la partida Adorjan-Ivkov, Skopje 1976: 17...cxb6 18.Ce4 Axb3 19.Cd6+ Rc6 20.cxb3 Ce7 21.Txa6 Cd5 y se acordó tablas.

17...Rc6?

La amenaza del blanco era 18.Cexc5+, sacrificando temporalmente una pieza para ganar el alfil negro en e6.

18.axb6 cxb6 19.Cbxc5!

Absolutamente demoledor.

19...Ac8

Si ahora 19...bxc5 20.Txa6+ Rd7 (o 20...Rd5 21.Td6+ seguido de Txd8, y el blanco habría recuperado el material sacrificado y además el negro habría quedado completamente paralizado.) 21.Cxc5+ ganando.

20.Cxa6 fxe5 21.Cb4+ 1-0

Visto en manoloajedrez.blogspot.com
Mini-biografía Microsiervos

octubre 05, 2010

En el cesto

      El pequeño gatito entró a la cocina, dispuesto para coger algo del cesto de basura. Octavio, su padre, había tirado las sobras de la cena y ya se imaginaba las delicias que allí encontraría. La cocina estaba a oscuras, pero él veía perfectamente. Se alzó con una gran agilidad sobre el cesto, poniendo sus suaves patitas en el borde y con los dientes comenzó a romper la bolsa.
      La luz se encendió de pronto.
      —Alonzo, ¿pero qué estás haciendo? —dijo Octavio.
     Alonzo miró a Octavio y notó que estaba enojado: estaba de brazos cruzados. Alonzo ya había aprendido a correlacionar sus expresiones con las emociones que el humano sentía. Lentamente Alonzo, aún con los colmillos clavados en la bolsa de basura del cesto, se hizo para atrás.
      Octavio se agachó y cargó al gatito.
      —Alonzo, ya sabes que no puedes estar sacando cosas de la basura. ¿Sabes qué sucede si sacas la basura del cesto? —le preguntó.
      Alonzo lo observaba fijamente a los ojos y desvió la mirada hacia la basura.
      —Sí, claro que sabes de qué hablo, eres un gatito muy inteligente. Si sacas la basura de allí dentro, el monstruo de la basura se enojará porque le estás quitando su comida —la respiración de Alonzo comenzó a agitarse—, y lo peor sería si te cayeras dentro del cesto, ya que el monstruo pensaría que eres parte de su comida y te devoraría.
      Alonzo saltó al suelo, muy alterado y se fue caminando lentamente hasta su cama, a un lado del sofá de la sala. Desde allí miró fijamente hacia la cocina, sobre todo hacia el cesto.

     La mañana había amanecido fría y Alonzo se despertó con el olor del desayuno que preparaba su padre. El gatito caminó hacia la cocina, con cuidado de no acercarse demasiado al cesto de basura.
       —Mira Alonzo —le dijo Octavio—, tu desayuno está listo. Unos ricos huevos con salchichas.
 Le sirvió el desayuno en su plato azul y el gatito comió. Octavio fue hacia la cocina y cogió ell cesto de basura. Alonzo observó temerosamente la escena.
      —Ya vuelvo, voy a sacar la basura, no tardo mucho —Octavio caminó hacia la puerta y la cerró tras él.
       El gatito abandonó momentaneamente su comida, recordaba que su padre hacía eso todas las mañanas: sacar la basura a ese gran monstruo que la devoraba. Alonzo se preguntó de qué forma se podría explicar eso. Si la basura se la comía ese gran monstruo que recorría las calles haciendo que los humanos le alimentasen, entonces, ¿qué era lo que vivía dentro del cesto de basura? ¿Al monstruo del cesto también se lo comía el otro gran monstruo? Tal vez llegaba un monstruo nuevo cada día desde dentro del más grande. Tal vez los monstruos más pequeños, lo suficientemente pequeños como para caber en un cesto, procedían del gran monstruo.
      Sí, eso era lo más lógico. Usaban los cestos de los humanos como incubadoras para los hijos del gran monstruo que recorría las calles. Entonces el monstruo come basura que pasaba por las calles inspeccionaba a sus hijos todos los días para ver que todo iba bien y después los dejaba seguir dentro de las casas, dentro de los cestos. El gran monstruo se comía entonces lo que sus hijos no alcanzaban a comer. Esclavos. Sí, eso eran los humanos, esclavos.
       Esta versión de las cosas convencía al pequeño Alonzo y le hacía estremecerse.
      Corrió hasta la ventana y se asomó, y vio al gran monstruo marcharse, emitiendo un rugido. Octavio ya regresaba con el cesto vacío, aunque Alonzo sabía que no estaba vacío del todo. El monstruo era invisible, una buena estrategia para pasar desaparcibido.
      Octavio entró en la casa y colocó de nuevo el cesto en la cocina. El gatito observaba y observaba.

      Cayó la noche y con él el cesto de basura. El ruido del golpe contra el piso despertó a Alonzo, que primero se quedó observando al cesto volteado, aunque la parte superior no era perceptible desde su sitio de observación. El gatito se acercó con cautela.
      Una sombra pasó corriendo, haciendo que el gatito se erizara completamente. ¿Dónde estaba Octavio? El gatito siguió acercándose al cesto pero se detuvo al ver a la pequeña criatura.
      —Hola —le dijo el monstruo del cesto, sacudiendo su oscuro pelaje. Le miraba con unos ojos rojos—. Creo que tu debes ser Alonzo.
       El pequeño gatito retrocedió unos pasos. Era verdad, claro que era verdad. Ahora tenía un tremendo miedo de ser confundido con basura y ser devorado.
      —Oh, creo que se lo que estás pensando —dijo el mosntruo del cesto—, los de nuestra especie tenemos esa habilidad. Pero no te comeré. No a ti.
      Alonzo miró hacia su alrededor para ver si Octavio no estaba cerca, pero Octavio había salido de la casa.
       —¿Aunque sabes qué es lo que haré? —le preguntó el monstruo del cesto— Me comeré a tu amo, sí, ese que se llama Octavio. Comer basura ya me ha hartado, no sabes cuánto me encantaría devorar a un humano. Nadie le echará de menos, tú tal vez.
     Alonzo, enfurecido, se le echó encima al pequeño monstruo, con las garras afuera y los colmillos diispuestos a desgarrar el cuello del monstruo. Pero se resistió y atacó a Alonzo con un fuerte golpe, que el gatito quedó tendido en el suelo mientras observaba como el monstruo escapaba hacia la sala. Era muy fuerte y rápido.
     Se escuchó la puerta de entrada y Octavio apareció cargando unas bolsas de supermercado. Encontró al gatito lamiéndose una de sus patitas que estaba herida.
      —Hola Alonzo, he regresado.
      El gatito se acercó a Octavio, alarmado, y, después de pasearse nerviosamente por los pies de su amo, le dirigió una fija mirada y le tocó el zapato con la patita delantera derecha.
     —¿Te sientes bien, Alonzo? —Octavio estaba impresionado ante la forma de actuar del gatito—. Ahora estaré un poco ocupado, prepararé la comida para mañana, ya sabes que nos viene a visitar mi madre.
       El gatito lo siguió rumbo a la cocina, sin quitársele de enfrente y saltó encima de la estufa.
      —¡Alonzo! —lo regañó Octavio—, ya te he dicho que nada de subirse a las cosas, menos en la cocina.
      Pero el gatito no se bajó y comenzó a maullar, intentándole avisar de la terrible amenaza que acechaba dentro de la casa.
      —Creo que te tendré que dejar dentro de la habitación para que no sigas así de molesto— cargó al gatito, que se resistía con sus garras—. Lo siento, pero es importante lo que tengo que hacer. Allí estarás bien por el momento —y metió a Alonzo dentro de su habitación.
     Alonzo luchaba desde dentro, arañando la puerta. Octavio regresó hacia la cocina para preparar la comida.
     —Habría jurado que me quería decir algo importante —dijo Octavio, agarrando el cuchillo para comenzar a cortar las zanahorias.
      El monstruo del cesto miraba desde la puerta de la cocina, acercándose lentamente. De un salto, más ágil que el de un gato, se aferró del cuello de Octavio y le encajó sus enormes colmillos retráctiles. Octavio cayó al suelo. Con él cayó el cuchillo, que hizo un ruido metálico.
     El monstruo comenzó a devorar a Octavio. Se centró primero en sus vísceras para luego seguir con el cerebro, que disfrutó como un festín. El monstruo aumentaba de tamaño mientras comía de Octavio.
     Cuando hubo terminado de devorar todo el cuerpo, el monstruo, ya más grande y bastante cambiado, se acercó a la puerta de la habitación donde estaba Alonzo.
      —Ha sido un gran banquete —dijo.
      Y salió por la puerta del frente, transformado en un empleado recogebasura.

octubre 03, 2010

Normas obsoletas

Las normas establecidas con razón y con justicia, pueden dejar de ser útiles al cambiar las circunstancias, pero al permitir que continúen vigentes por la fuerza de la inercia, entonces, no sólo es justo, sino también útil, quebrantar aquellas que nos anuncian el hecho de que son inútiles, o incluso realmente perjudiciales

octubre 01, 2010

WTZLAD!




No se si a ustedes esto les parece gracioso pero a mi si. Este sujeto es un verdadero artista (risas). Intenté hacer esos sonidos con mi teclado pero no me salían. Necesito un sintetizador.



Creo que algunos llamarían a esto "friki", pero bueno... ahí está la letra:

Hey baby, wake up from your asleep.
We have arrived on to the future and the whole world is become...

Electronik, supersonik. Supersonik, electronik.

Hey baby, ride with me away.
We doesn't have much time.
My blue jeans is tight,
So on to my love rocket climb.
Inside tank of fuel is not fuel but love,
Above us, there is nothing above
But the stars above.
All systems gone, prepare for downcount!
5
4
3
1!
Offblast!

Fly away in my space rocket.
You no need put money in my pocket.
The door is closed I just lock it.
(Hah!) I put my spark plug in your socket (Hah! Ha ha hah!)

The sun in sky is bright like fire!
You and me gets higher and higher.
Heart of communication fire!
Only thing can stop us is flat tire.

(Hah! Hah! Ha ha hah!)

Hey love crusader, I want to be your space invader.
For you I will descend the deepest moon crater.
I is most stronger than darth vapor.
Obey me, I is your new dictator.

For you is Venus, I am Mars.
With you I is more richer than all the czars.
Make a wishes on a shooting stars, then for you I will play on my cosmic guitars!

Ladies and gentlemen, fasten your beltseats.
We has commenced our descent.
I trust you enjoy this flight as much as you enjoy this accent.

Now, back on earth, is time for down splash.
Into sea of eternal glory my spaceship crash.
People have arrived for to cheer me from near and far.
And as I bloat, I open door and shout:
I am world's biggest washed-up superstar!
(Supersonik, electronik)

As for sure as the sun rises in the west, of all the singers and poets on earth, I am the bestest.
Come, let me put ring of Jupiter on your finger.
Then, like a smell around you, I will forever linger.

Okay, is time for end, no more will I sang.
Let me take you back in time, I want for you to experience big bang.
Long live space race, long live Molvania.

Ajedrez de fantasía



Aprendí a jugar ajedrez hace algunos años. Lo que es diferente, el interés por el ajedrez apenas llegó hace menos de dos años, cuando estaba terminando la preparatoria. Allí conocí una gran amiga que juega ajedrez, es muy buena para este arte-deporte-ciencia. Ella me comenzó por enseñar algunas cosas básicas del ajedrez, cosas que desconocía hasta ese momento, y eso que son básicas.

Me di cuenta que yo jugaba como esos ajedrecistas de hace siglos (bueno, realmente jugaba peor) que incluso comenzaban sus partidas con un h4 y luego sacaban a las torres de la octava fila (las torres por lo general no se usan al principio para atacar, son muy valiosas como para exponerlas de esa manera), eso en las primeras jugadas. Fue cuando aprendí que lo mejor es mover primero a los caballos, luego a los alfiles y seguir con las demás piezas. Desarrollar las piezas, sobre todo. Situarlas en las casillas donde más naturalmente debían de estar, para cumplir su función. Y controlar el centro, es lo más importante, no comenzar agresivamente sino controlando las casillas centrales con los peones centrales (empezar con un d4 o un e4) para luego usar el centro como lanzadera hasta el rey contrario.

Si no entienden a lo que me refiero por h4, c6, etc... el ajedrez tiene una notación algebraica (bueno, realmente se usan más notaciones, pero la que me resulta más sencilla y natural es la algebraica. También es la más usada).

En la notación algebraica las casillas del tablero se nombran por coordenadas, como un plano cartesiano, tal y como lo vemos en la siguiente figura. Y las piezas se colocan como se muestra.



En el ajedrez es común componer, como en la música, hacer arte. Por componer, en el ajedrez, se entiende crear una situación que no se daría habitualmente en una partida real para ilustrar una forma elegante de llegar a un resultado, un mate por ejemplo. La siguiente es una composición de Alexandr Petrov.



Bonita.


Hay algunos a quienes les gusta jugar a la ofensiva, atacar desde el principio como al estilo de hace algunos siglos, cuando apenas desarrollaban sus piezas y ya iban a buscar el mate. A mi me gusta jugar más bien a la defensiva, cuando juego, que ahora ya es muy poco. A la defensiva suelen optarse algunos sistemas de defensa famosos. Entre las secuencias de movimientos más usadas para defensivos, como yo, se encuentran la Defensa Caro-Kann, la India del Rey (esa me gusta mucho y se ha vuelto muy usada últimamente) o la Defensa Francesa, con sus respectivas variantes. Una variante es un desvío de la línea o la idea principal sobre la cuál subyace el "espíritu de la apertura", frase que inevitablemente me recuerda a "el corazón de las cartas" de Yu-Gi-Oh. También jugaba al juego de cartas de Yu-Gi-Oh.

Hay que definir lo que es una apertura. La apertura consta de los primeros movimientos de ambos bandos donde se busca colocar las piezas de la mejor forma posible y desarrollarlas, es decir, sacarlas de la primera (o la octava fila, en caso de las negras) o en su defecto moverlas a una casilla donde tengan mayor utilidad. Defensas también se consideran aperturas. Es difícil considerar cuándo termina la fase de apertura y comienza el medio juego.

Por lo general, las partes de una partida (aunque a veces no las vemos claramente diferenciadas) son la apertura, el medio juego y el final. Los finales son de mucho interés sobre todo porque suelen aparecer serias complicaciones tácticas.

En el año de 1851, en Londres, fue jugada una partida que es coloquialmente llamada "La Inmortal", entre  Adolf Anderssen y Lionel Kieseritzky. Es una partida muy interesante y con bonitos sacrificios.

septiembre 26, 2010

Benoît Mandelbrot. Sobre fractales y fracturación


Benoît Mandelbrot habla sobre los fractales, sus trabajos relacionados con ellos y sobre el conjunto que lleva su nombre.






septiembre 25, 2010

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