enero 06, 2011

Los guardianes

Cuando era muy pequeño un día a mi padre se le ocurrió darme un paseo por la calle. Sí, es algo como lo que haría cualquier padre, el problema es que recientemente se había quedado temporalmente ciego, y usaba unos lentes de sol, enormes, típicos de la época. Cuando mi madre vio aquello, se molestó mucho y regañó a mi padre.


También, a mi hermano yo lo torturaba un poco, frecuentemente le jalaba los cabellos mientras apoyaba mis pequeños pies en sus hombros y, con fuerza, ¡jalaba!. Pero era un pequeño bebé indefenso, así que ¡era inmune!, nadie podía agredirme porque era muy frágil (aún lo soy). Luego, cuando fui creciendo ya no tuve esa inmunidad.


Bueno, se me ocurrió escribir algo sobre eso, desde una hipotética perspectiva. Es el día de los Reyes Magos, esos tres viajeros interestelares venidos de Alnitak, Alnilam y Mintaka que le trajeron regalos al androide Jesús, pero a mi no me trajeron nada. En fin... Feliz Día de Reyes.

       Me parece divertido hacer esto, realmente me divierte. Sé que estoy relacionado de cierta forma con él, porque él casi siempre está aquí, aunque es más grande que yo. Ahora tengo mis pies —o así he escuchado que los llaman— en los hombros de él, jalando de su cabello con mis manos. Pies y manos y cabello son palabras que los guardianes me han enseñado. Veo que la criatura sufre, grita, mientras intenta librarse de mi, para que deje de tirar de sus cabellos. Me carga por los aires. Es muy emocionado con esta sensación de ingravidez, y veo todos los objetos moverse alrededor mío. Siento un ligero mareo.
       La criatura me deja en el suelo y se aleja, y yo tengo los pies descalzos. Siento frio. Ahora me rodean esas paredes que no me permiten salir. Con gran esfuerzo me arrastro, moviendo mis piernitas una y después otra, y llego a una de las paredes y la golpeo con mi palma, pero no cede. Tal vez si lloro un poco me saquen de aquí.
       A lo lejos veo acercarse a uno de los guardianes, viste como casi siempre: una camisa a cuadros y rayas, con botones, y un pantalón. Su cabeza es una espesa jungla y la mía —palpo mi cráneo con mis manitas— apenas tiene algo de cabello. El guardián se inclina y me toma con sus enormes manos velludas y me pone sobre su hombro. Me dice algo que comprendo con dificultad, creo que me dará un paseo. Pero se dirige hacia la puerta. Nunca he salido por la puerta. Mi emoción aumenta y comienzo a bailar, aunque el guardián me dice unas tiernas y suaves palabras y yo me tranquilizo.
       ¡Oh, esa luz! Esa luz es hermosa, y el aire sopla en mi cara. La iluminación del exterior es muy intensa y yo cierro mis ojitos y parpadeo sin cesar. Hay figuras borrosas en el exterior que yo nunca habia visto antes, me resulta difícil asignarles alguna correlación con las cosas que ya conozco, así que me confunden. Estoy muy confundido. Pero el guardián camina y yo sigo observando el entorno y viendo los detalles, aunque el todo me parezca ininteligible. Recuerdo haber visto cosas similares a esto, cuando desde la fortaleza de las cuatro paredes miraba hacia la ventana, cuando no la cubrian las cortinas.
       Miro los grandes ojos negros del guardián. He llegado a la conclusión de que ellos mudan sus ojos, pues éste ahora tiene unos más grandes que los que tenía antes, y de color negro, completamente, ya no hay blanco, aunque reflejan las formas vagas que están al frente. Veo algo extraño reflejado, y no me asusta, ya conozco los espejos y sé que soy yo mismo. Sus ojos son como oscuros espejos.
       Ya nos hemos alejado un poco de donde salimos. Empiezo a encontrar patrones en las cosas que veo: hay muchos colores pero cada cuadro de color es más o menos del mismo tamaño.
       Un guardián que nunca había visto antes pasa a lo lejos y se mete a unos de esos cuadros de color por un rectángulo de un color diferente. También hay otras cosas extrañas y brillantes, más grandes que un guardián, con patas circulares; sé que los he visto antes, en el televisor.
       Allí viene el otro guardián, aunque he escuchado que se refieren a él como “ella”. Ella, el segundo guardián, corre, parece que nos quiere alcanzar. Toma al guardián que me lleva cargando, lo toma por un hombro y éste se detiene cerca de algo largo, clavado en el suelo y que en la punta tiene un cuadrado que dice algo que no entiendo. La guardiana dice algo y el guardián responde. Al parecer han regañado al guardián, lo sé por el tono que usa la guardiana, el mismo que usan conmigo cuando hago algo que se me prohibe.
       Ella me quita de los brazos del guardián y me carga sobre su hombro. Luego regresamos de donde salimos, a nuestro cuadrado de color.

enero 04, 2011

Recordar el futuro

Olaf Stapledon
Recientemente leí La última y la primera humanidad de Olaf Stapledon, un libro maravilloso, que narra la travesía de las especies humanas a través de las eras en nuestro sistema solar. Cito una parte de ese libro:

"Ahora bien, es cierto que los hechos pasados son lo que son, de manera irrevocable; pero en ciertos casos algunos aspectos de un evento del pasado pueden depender de un acontecimiento del futuro lejano. El hecho pasado jamás habría sido como realmente fue —y es, eternamente—, si no fuera a ocurrir cierto acontecimiento futuro, el cual, aunque no sea contemporáneo del hecho pasado, lo influye directamente en la esfera del ser eterno. El transito de eventos es real, y el tiempo es la sucesión de hechos que pasan; pero, si bien esos hechos se dan en tránsito, también tienen una existencia eterna. Y, en ciertos casos raros, hechos mentales muy separados en el tiempo se determinan mutuamente de forma directa por medio de la eternidad. 

Nuestra propia mente ha recibido profundas influencias por la incidencia directa de mentes del pasado, y ahora descubrimos que ciertos sucesos de ciertas mentes del pasado están determinados por acontecimientos presentes en nuestra mente presente. Sin duda hay algunos hechos mentales pasados que son lo que son en virtud de procesos mentales que realizaremos, pero que aun no hemos realizado. 

Podría preguntarse, pues: ¿qué ocurre si, con respecto a una "singularidad" particular en alguna mente del pasado, no decidimos, después de todo, a ejercer la necesaria influencia para dar cuenta y razon de ella? La cuestión no tiene sentido. No existe posibilidad alguna de que decidamos no influir en las mentes del pasado que dependen, de hecho, de nuestra influencia. Pues es en la esfera de la eternidad —el único lugar en que encontramos las mentes del pasado— donde realmente tomamos esa libre decisión. Y, en cuanto a la esfera del tiempo, si bien la decisión se relaciona con nuestra era moderna y se puede decir que ocurre en esa era, también se relaciona con la mente del pasado, y se puede decir que ha ocurrido hace mucho tiempo."

Bien, esta parte del libro habla sobre que los eventos del pasado están determinados, algunos de ellos, por los eventos del futuro, y que tanto pasado como futuro son uno desde el marco de la eternidad. De hecho hay un ser de la Última Humanidad que le comunica al autor lo que está escrito en el libro. Esta idea del tiempo sale a la luz también en la novela El fin de la infancia de Arthur C. Clarke, donde la imagen clásica del demonio, con cuernos, cola y alas membranosas, no es más que la fisionomía de los extraterrestres con los que se encontrarían después, que vienen a ayudarnos en nuestra transición como especie, al término de la infancia de la Humanidad.

Puede decirse que equivale a recordar el futuro. Precisamente Artur C. Clarke estuvo influido por esta novela de Stapledon, y una vez dijo: Ningún libro ha impactado tanto mi imaginación.

Y también ha impactado la mía, pero considero una obra lo ha hecho más, precisamente del mismo autor, Hacedor de Estrellas. Las otras dos que he leído de éste magnífico filósofo y escritor son Juan Raro y ayer leí Sirio, esta última habla sobre un perro con una mentalidad humana o más que humana, que fue criado junto con una niña, hija del creador del perro, y resulta muy interesante el tipo de relación que hay entre la mujer y el perro.

Pero Stapledon considera que no podemos alterar el pasado, ya que este se conserva en la espiral del tiempo, en la que influimos desde el futuro pero conservando la forma de la espiral. Es como en mi relato Continuidad, donde Alfred Lowell tiene un hijo con su propia abuela, que es su propio padre, en este caso la espiral del tiempo forma un bucle sobre sí misma. Esto no es contradictorio ni presenta paradojas, a mi parecer. La idea también la toman muchos escritores, como en el caso de un relato o novela (no lo he leído porque no encuentro el nombre ni el autor. Si alguien sabe cómo se llama, agradecería mucho que me diera la referencia) donde alguien viaja al pasado en la época de Jesús pero se da cuenta de que no es el Jesús que él se esperaba, entonces el viajero termina muriendo en la cruz, y él se vuelve realmente el mismo Jesús. Y esta es la historia que conocemos, así que no alteró la historia y no se genera paradoja alguna. Yo llamo a esto intervención permisible.

enero 03, 2011

Las cenizas de los vencidos

            Sam Higgins, en su bien iluminado estudio, daba las últimas y delicadas pinceladas a un cuadro no terminado desde el año anterior, cuando había hecho un viaje a Mintaka b para retratar la vida de los nativos orionitas. El cuadro representaba a un orionita de la raza mintakiana, con su característica piel azul, en primer plano, y atrás de él un mercado de esa región. La memoria fotográfica de Sam lo ayudaba bastante en su trabajo. Pintó, con una sola y continua pincelada, uno de los hilos que sobresalía de la deshilachada prenda del nativo. Prosiguió a pintar un segundo hilo pero el golpeteo de la puerta le interrumpió. Dejó el pincel y se levantó de su banquillo.
            —Hola —saludó un hombre vestido con sombrero y traje negro. Se quitó el sombrero y abrazó animosamente a Sam—. Me alegra mucho verte.
            —A mi también, Walter —Sam cerró la puerta y le ofreció asiento—. Llegas antes de lo previsto. Tu estancia en Aldebarán... pensé que estarías dos meses más.
            —No habrá veleros para esa fecha —dijo Walter, inspeccionando en lugar—, el transporte es escaso en esta temporada, así que si me quedaba más, sería mucho más tiempo, hasta que el próximo velero zarpase, eso es en cinco meses —Walter se quitó el saco y se colocó su maletín sobre las piernas. Lo abrió—. Te tengo una sorpresa —dijo.
            —¿Qué es? —preguntó Sam, absorto en la pequeña caja que su amigo sacaba del maletín.
            —Un regalo de nuestros amigos taurinos.
            —No creo que sean “nuestros amigos”, nos declararon la guerra hace años. Me regresé antes que tú porque la colonia humana en la que me quedé había sido atacada —no alejó la mirada de la caja— ¿Eso es...?
            —Un pigmento especial. El mismo tono de la piel taurina. Es para tus pinturas.
            —¿Dónde lo conseguiste? —preguntó, mientras analizaba la caja y el contenido.
            —En el mercado negro.
            Sam se sorprendió. Sabía lo que eran, las cenizas de los taurinos que habían sido aniquilados durante la guerra. Tomó un poco de esas cenizas y las mezcló con aceite. Con un pincel revolvió bien la mezcla y dibujó una línea zigzagueante en una tela con varios manchones más. Alzó las cejas y miró a Walter. Luego sonrió y lo abrazó de nuevo.

            Sam tenía terminado el boceto del cuadro y lo comenzó a pintar. El nuevo pigmento era maravilloso, representaba la piel taurina como dificilente se hubiese podido lograr con simples mezclas cromáticas. Ahora tenía en mente una imagen que le impresionó mucho en su visita a uno de los dos planetas habitados del sistema de Aldebarán, Aldebarán d: dos taurinos, exiliados en una colonia humana, peleándose por un bebé. Cada uno jalaba al pequeño, uno de los brazos y otro de las piernas. El niño lloraba y la madre, con su único seno balanceándose en el aire, pues sólo llegaban a tener un hijo cada vez, intentaba separarlos sin mucho éxito. A Sam no le importaba ser estilizado en las elecciones de sus pinturas, prefería representar el realismo donde lo viere.
            Estuvo varios días metido en su estudio, que era realmente todo lo que comformaba su casa, un departamento realmente, junto con el baño. Pronto había terminado el cuadro, salvo por un espacio en blanco en la esquina inferior derecha, donde Sam no recordaba lo que allí había, así que lo dejó para cuando lo recordase. Era fantástico, tanto por la escena que mostraba como por el efecto causado debido al nuevo pigmento. Sam comió un sandwich y esa noche durmió como hacía muchos días que no dormía.

            Un jarrón. Sam se despertó precipitadamente y se quedó sentado un momento en la cama. Eso es lo que estaba en la parte inferior izquierda de su campo visual en el momento de su captura mental de la escena. Un jarrón color marrón con espirales blancas, con la forma de una molécula de ADN, rodeando la boquilla.
            Se levantó, alegre, de la cama. A dos metros tenía todos sus materiales de pintura. Vio el lienzo y un asombro se apoderó de él. Estaba como la noche anterior pero había algunos espacios en blanco, donde deberían estar pintados los taurinos. En el suelo notó unas gotas de lo que parecía ser sangre. Se agachó y corroboró que efectivamente se trataba de sangre. Se palpó el rostro y los brazos y se revisó para ver si tenía alguna herida. Sam sintió un gran estremecimiento, porque no podía provenir de él ni de su amigo que había estado hace días en la casa. La sangre estaba fresca.
            Intentó tranquilizarse y se tumbó sobre su cama. Tomó el control remoto y encendió el televisor. Se transmitía una noticia sobre un gran alboroto causado por la presencia de tres individuos taurinos y un bebé, se desconocía completamente cómo habían llegado a la Tierra, presumiblemente habían viajado ocultos en uno de los veleros que iban y venían de Aldebarán. Los individuos pronto habían sido capturados por el servicio de defensa.
            Tocaron la puerta. Era Rick, el vecino.
            —Sam —dijo, tirándose de los cabellos—, ¿ya sabes lo que pasó?
            Sam, aún confundido por lo que había pasado en su departamento balbuceó algunas palabras ininteligibles.
            —Los taurinos —dijo Rick, alterado—. Entraron en este edificio y causaron un enorme pánico. Los logramos echar y luego vino la policía y se los llevó —echó un vistazo hacia el desacomodado departamento —. ¿Los viste?
            Sam fijó la mirada en un punto sobre el hombro de Rick y luego hacia el interior de su estudio.
            —No —respondió y cerró la puerta.
            —Sam —se escuchó la voz apagada de Rick detrás de la puerta—. Sam, ¿te encuentras bien?
            Caminó hacia su banquillo, donde cerca estaban sus pinturas. En la mesa estaba el nuevo pigmento que había usado para pintar a los taurinos. Tomó la caja con cenizas entre sus manos y, controlando su agitada respiración, contempló el lienzo.

diciembre 22, 2010

Mis dibujos

Desde hace días tenía en mente mostrar algunos de mis dibujos aquí. No me he decidido a hacerlo hasta que vi que él había hecho lo mismo -curiosamente esa persona se parece mucho a mi: estudia mecatrónica, yo estudio física; le gustan los gatos, a mi también; le gusta también la ciencia ficción y dibujar.

Dibujar es una de las cosas que más me gusta hacer, aparte de leer, escribir y las matemáticas.

Viendo que la mayoría de mis dibujos no son muy buenos, he puesto los que considero mejor hechos. Todos son retratos, luego pondré mis otros dibujos y los que vaya haciendo.


James Clerk Maxwell. Lápiz grafito



Andrew Wiles. Tinta
 

Mario Molina. Lápiz grafito
 

Niels Bohr. Lápiz grafito
 

Albert Einstein. Lápiz grafito
 

Arthur C. Clarke. Tinta
 

H.P. Lovecraft. Pastel
 

Yo-Yo Ma. Lápiz grafito
  

Vagabundo. Pastel

Actualización, Diciembre 26. Como estaba algo corto de tiempo la vez anterior no puse muchos dibujos, esta vez les dejo más.


 


La Gran Ola, de Hokusai. Tinta

Halo
Muerte a la libertad. Estados Unidos es invadido por las Naciones Unidas para derrocar el orden que rige a esa nación (no me refiero al orden actual)

Arcturianos, habitantes de Arcturus

Dibujo basado en La Gran Ola, de Hokusai. La técnica es puntillismo

diciembre 17, 2010

Paranoia

Creo que la paranoia, en algunos aspectos, es la evolución en los tiempos modernos de un antiguo y arcaico sentido que los animales de presa todavía poseen: un sentido que les advierte de que están siendo observados... Estoy diciendo que la paranoia es un sentido atávico. Es un sentido persistente, que tuvimos hace mucho tiempo, cuando éramos, o nuestros antepasados eran, muy vulnerables a los depredadores, y este sentido les advertía de que estaban siendo observados. Y eran observados por algo que, probablemente, iba a atacarles... Mis personajes poseen a menudo este sentido. Pero lo que en realidad he hecho ha sido transformar su sociedad en atávica. Aunque situada en el futuro, viven en muchos sentidos... Sus vidas poseen algo de retrógrado. Viven como nuestros antepasados. Es decir, tanto las maquinarias como los escenarios son futuristas, pero las situaciones provienen del pasado.
Philip K. Dick en una entrevista (1974)

El pasto trama algo, es algo que nunca llegué a pensar, nunca sospeché del pasto, pero sí otras cosas parecidas. Hablando de paranoia, no soy paranoico, aunque en algunas ocasiones he tenido unas especies de "crisis" en las que he llegado a pensar y "ver" cosas que no estaban allí. Como me pasó un par de veces, creía que había extraterrestres en el metro, muy parecidos a algunos de Men In Black, y un bebé mutante que me quiso controlar con sus esporas invisibles, y tenía unos ojos enormes. Me agité mucho por eso, incluso grité en una ocasión.


Fue hace como seis meses que me ocurrió eso pero ya no se ha repetido, así que mentalmente estoy bien, dentro de mis parámetros clásicos. Como mi mejor amiga me dijo, es por leer tanta ciencia ficción, y tal vez así sea. Creo que la ciencia ficción hace que el mundo se perciba de una nueva forma, en la que amplías tus posibilidades, aunque no por eso te vuelve paranoico.

diciembre 15, 2010

Síndrome de Asperger y la razón 2D:4D

En el desarrollo de un organismo tan complejo como el cerebro, hay un equilibrio extremadamente delicado entre el impulso interno procedente del genoma, y las fuerzas ambientales de todo tipo. Esto es especialmente cierto en las etapas iniciales de la vida humana: el embarazo, el nacimiento, y los primeros años de vida. Así, en el caso de los trastornos del continuo autista, podemos pensar que la configuración genética del individuo proporciona una predisposición a desarrollar el trastorno, pero seguramente no tiene la última palabra en su manifestación.

Se ha visto que entre los bebés nacidos antes de los seis meses de embarazo, el riesgo de autismo es muy superior al de los nacidos a término. En un estudio hecho sobre 100 niños y jóvenes suecos con síndrome de Asperger, 58 de ellos tenían registradas anormalidades neonatales (principalmente problemas hematológicos, respiratorios y neurológicos, e infecciones) y sus madres habían experimentado durante el embarazo un número de problemas superior al habitual (infecciones, sangrado durante el segundo y tercer trimestres, nacimiento prematuro —36 semanas o menos— o postmaturo —42 semanas o más—).

De todas maneras, esta relación entre los que tienen algún Trastorno del Espectro Autista (TEA) y las anomalías prenatales y perinatales, podría entenderse también de otra manera. Existe la posibilidad de que estas anomalías, en lugar de ser la causa, sean en realidad la consecuencia del anormal desarrollo neurológico que provocan los TEA. O también podría suceder que hubiese una causa común que provocase al mismo tiempo ambos fenómenos.

Candidatas a esta última hipótesis serían las alteraciones hormonales. Las principales sospechas recaen en la testosterona y la oxitocina. La testosterona es una hormona muy ligada a los rasgos masculinos, y por esto tendría sentido su posible relación con el autismo (sobre todo porque la mayor parte de los TEA son hombres). Haciendo un seguimiento de los hijos de madres a las que se había practicado una amniocentesis durante el embarazo, los que tenían un nivel más elevado de testosterona fetal experimentaban unos síntomas similares a los de los TEA.

Ya que no se dispone de un número de datos suficiente, no se puede confirmar de manera directa esta teoría. Para ello habría que seleccionar una muestra de personas con TEA y averiguar sus niveles de testosterona fetal para compararlos con los valores habituales.

Evidentemente, esto no es algo que pueda hacerse a posteriori, pero curiosamente, hay una sencilla medida que parece que puede indicarnos de manera aproximada este valor. Se trata de la relación entre las longitudes del segundo dedo (índice) y el cuarto dedo (anular), lo que se conoce como razón 2D:4D. Esta relación es en promedio inversamente proporcional al nivel de testosterona fetal, y ha sido relacionada con el autismo, la probabilidad de tener hijos varones, los rasgos de personalidad, e incluso con la percepción que la propia persona tiene de su grado de atractivo.

Una cosa que hay que recalcar: esto no es quiromancia ni alguna charlatanería análoga, aquí hay estudios involucrados que hacen notar que esta razón en efecto tiene correlación con la persona. Aunque muchas de sus implicaciones sean hipótesis simplemente.

Esta razón es la siguiente, midamos el largo de nuestros dedos —de las manos— segundo (índice) y cuarto (anular) —esto se puede hacer viendo las líneas que representan la unión de los dedos con la palma y tomar la parte más inferior de estas líneas, es decir la que esté más cerca a la palma que al mismo dedo, es allí donde podemos decir que “comienza nuestro dedo”— y entonces dividamos el valor de la longitud del segundo dedo entre la longitud del cuarto. Hagamos eso con ambas manos y saquemos la media. Esta es nuestra razón 2D:4D. La manera más cómoda de obtener este valor es haciendo una fotocopia de ambas manos (con las palmas ajustadas al cristal).

Estadísticamente se han encontrado los siguientes valores medios: 0,954 (hombres heterosexuales); 0,957 (hombres homosexuales); 0,961 (mujeres homosexuales); y 0,968 (mujeres heterosexuales); el caso de las personas autistas, el valor medio suele ser 0,94 o inferior.

En el año 1931 se publicó en Hamburgo el libro “Hand und Persönlichkeit” (Mano y personalidad) de Marianne Raschig, que incluía una colección de impresiones de las manos de personajes famosos —escritores, actores, artistas, científicos y políticos—, entre ellos Albert Einstein. La calidad de la reproducción ha permitido determinar que la razón de Einstein estaba entre 0,93 y 0,94. Este es uno de los argumentos que se utiliza —junto con la descripción biográfica de su carácter— para suponerle el síndrome de Asperger.

Yo me he sacado fotocopias de las manos y obtuve mediciones de 7.5 cm en los índices (para ambas manos) y 7.9 en los anulares, mi razón es igual en ambas manos. Entonces, mi razón 2D:4D es de 0.949, lo cual indica que, dentro del útero de mi madre, presentaba un nivel relativamente alto de testosterona fetal.

No está claro por qué la razón 2D:4D está influenciada por hormonas prenatales. Hay otro efecto parecido que es la razón brazo-tronco. Los genes Hox son los responsables por ambos dedos y el desarrollo del pene. Los efectos directos de las hormonas sexuales en el crecimiento óseo pueden ser los responsables, junto con la regulación de los genes Hox en el desarrollo de los dedos o independientemente de dichos genes. De hecho también existe una cierta diferencia racial.

También muchos dicen que el hecho de que haya más hombres que usen la mano izquierda para escribir, etc, y hombres con TEA que mujeres se puede explicar por la testosterona prenatal. La exposición prenatal a la testosterona se piensa que promueve en desarrollo del hemisferio derecho e incrementa la probabilidad de ser zurdo.

La siguiente es una tabla bastante resumida sobre la implicación de la razón 2D:4D en hombres y mujeres.



Baja razón 2D:4D
Presumiblemente dado a la relativamente alta exposición a la testosterona fetal en el primer trimestre
Alta razón 2D:4D
Presumiblemente dado a la relativamente alta exposición a estrógenos en el primer trimestre

Hombres Más fértiles

Alto tiempo de vida reproductiva

Más agresivos y enérgicos

Alta proclividad a la homosexualidad/bisexualidad

Mayor aptitud musical y a los deportes
Alto riesgo de enfermedad temprana al corazón
Mujeres Alta proclividad a la homosexualidad/bisexualidad

Más agresivas y enérgicas
Más fértiles

Alto tiempo de vida reproductiva

Riesgo elevado de cáncer de mama

Si quieren profundizar más en el tema, hay un libro que trata específicamente de esto, se trata de Digit Ratio: A Pointer to Fertility, Behavior and Health, de John Manning.

diciembre 09, 2010

Me voy de vacaciones

Yo regresando a mi planeta
Este viernes salgo a las 19:40 GMT -6 a Villahermosa Tabasco, la ciudad donde nací; sólo vivo en la Ciudad de México dado que aquí está la universidad en la que estudio. Tengo tantas cosas que hacer, pero sobre todo quiero ver a mi familia y amigos. En estos meses descubrí cosas interesantes, como que ya interacciono mejor socialmente con las personas y que inscribir seis, o más, materias en un semestre no es algo que deba volver a hacer bajo ninguna circunstancia.

Escribir lo más que pueda es una de las cosas que más quiero hacer. Tengo unas cuantas ideas en mente, dos historias que he empezado a escribir y que no he terminado, también un cuento largo, una novela corta dada su extensión; el nombre de la novela es Neanderthal y trata sobre viajes en el tiempo y la extinción del Homo Neanderthalensis, y me ha servido para aprender bastante de esta especie humana extinta, dado que para empezar a escribir la novela he requerido leer mucho sobre ellos. Realmente llevo como un año en ella, la he dejado abandonada casi todo ese tiempo, pero la quiero retomar.

También quiero retomar el dibujo, que ya tiene como un año que no dibujo muy seguido. Dicen que soy bueno dibujando, así que mejoraré mis técnicas y empezaré a usar carboncillo y papel especial para dibujo, que hasta ahora sólo he acostumbrado usar hojas tamaño A4 y lápices (normalmente tres: HB, 4B y 6B), aunque también he usado colores pastel o incluso crayones. Casi siempre dibujo personas y tengo pendientes de hacer tres retratos.

Otra cosa que me encanta son los videojuegos. Me han recomendado Chrono Trigger, un videojuego de rol de hace unos 15 años pero con una historia interesante, trata sobre viajes en el tiempo, y lo pienso jugar. También extraño mucho jugar videojuegos con algunos amigos -a los cuales también veré-, sobre todo la saga de Halo. Y jugar ajedrez con mi mejor amiga, que es una buena ajedrecista, aunque ella diga que no, y continuar una historia de fantasía que estoy haciendo con ella. También quiero aprender el algoritmo básico de resolución del cubo de Rubik 3x3x3.

Máquina de escribir y taza de Philip K. Dick
Y una cosa muy importante para mi: leer. Tengo varias novelas pendientes: La última y la primera humanidad de Olaf Stapledon, La nave de un millón de años de Anderson Poul, ¿Sueñan los androides con ovejas eléctricas? de Philip K. Dick (mi escritor favorito y gracias a él escribo ciencia ficción o al menos hago el intento), Frankenstein de Mary Shelley, La Historia Interminable de Michael Ende, El Señor de los Anillos (los tres) de J.R.R. Tolkien, y Mundo Anillo de Larry Niven. Y cuentos de Philip K. Dick y Isaac Asimov. Claro que me gustaría leer todo esto en estas vacaciones, pero creo que no me dará tiempo ya que leo muy lento, al menos en comparación con las personas que conozco.

Seguiré escribiendo en el blog, durante mis vacaciones, aunque no tan seguido como antes por las cosas que he mencionado, pero no dejen de entrar al blog. También me enfocaré más a las matemáticas, que siento que no les he dado la importancia que me gustaría. Durante el próximo año pronostico que mi tasa de publicación en este blog descenderá (quiero fijar una entrada por semana, o dos, lo cuál me parece aceptable), ya que me enfocaré casi enteramente a mi formación matemática, que ahora considero lo más importante. Aún así, no dejaré de escribir pues es una de las cosas que más me gustan en la vida, casi tanto como estudiar matemáticas y física, y tampoco dejaré de publicar aquí mis relatos y demás cosas que ya están acostumbrados a ver por aquí. Y gracias a aquellos que leen y comentan mis historias, que yo también leo las suyas y he disfrutado y aprendido mucho y lo seguiré haciendo, espero que por largo tiempo.

Espero que las vacaciones me sirvan para mejorar muchos aspectos de mi persona, arreglar los que no funcionan y aumentar los aspectos positivos.

Que pasen felices vacaciones, si pueden estar con las personas que quieren y que los quieren, entonces pasen las vacaciones (si las tienen) con ellas, o puede que prefieran estar solos, lo cual también es muy agradable la mayor parte del tiempo, al menos para mi.

diciembre 08, 2010

Cuentos de hadas

Creo que lo que llaman cuentos de hadas es una de las formas más grandes que ha dado la literatura, asociada erróneamente con la niñez

diciembre 07, 2010

Tulipán blanco

       El auto se estacionó enfrente de la acera de la tienda. La pequeña niña y su padre descendieron del vehículo y entraron al lugar. Les mostraron los modelos de robots que tenían en venta pero Jennifer se había fijado en uno específicamente. La niña se acercó al robot de color gris metálico y éste abrió los ojos.
       —Mi nombre es Educador —dijo el robot—, número de serie 410056012 —el robot estrechó la mano de la pequeña Jennifer, que tenía una enorme sonrisa en el rostro.
       —¿Puedo llamarte Ed?
       —Claro, señorita.
       Jennifer soltó una risita.
       —Y tú puedes llamarme Jenny.
       Los padres de Jenny accedieron a comprar ese robot educador, como había decidido su hija. Para ese entonces Jenny acababa de cumplir cinco años. Ed estuvo con Jenny casi todo el tiempo, excepto cuando la pequeña iba al colegio, pero siempre, al volver, regresaba con él. Le gustaba platicar sobre los antiguos griegos y sobre el imperio romano, que eran los temas que más llamaban la atención de la pequeña y sobre los que Ed le podía decir todo lo que se conocía de ellos.
       Un día Jenny le regaló un tulipán blanco al robot, festejando el primer año desde que estaba con ella. La pequeña le dio un fuerte abrazo mientras el robot se quedó quieto, sin saber qué hacer, tan sólo viendo el tulipán que sostenía en su mano metálica.
       —¿Te gusta mucho esta flor, cierto? —le preguntó Ed, cuando la pequeña dejó de abrazarlo.
       —Me gustan los tulipanes —contestó la pequeña.
       —¿Por qué?
       La pequeña Jenny alzó las cejas y no supo qué contestar.
       —Ah, pues... son muy bonitos.
       —Los tulipanes llegaron a occidente desde el imperio otomano en el siglo XVI —dijo el robot—. Existen cerca de 5000 especies de tulipanes, pero, ¿cuál es su utilidad?
       —Te hacen sentir alegre, a mi me hacen sentirme feliz. A mi mami le gustan más las margaritas. Este lo he sembrado yo misma.
       Pero Ed no entendía el valor que Jenny le daba a esa flor.

       Un día soleado los padres de la pequeña fueron a dar un paseo con ella al parque y llevaron al robot, pues Jenny siempre quería estar con él. Eran los mejores amigos. Jenny ya había cumplido nueve años.
       La pequeña fue corriendo hacia el robot, que observaba a las personas en el parque. Se detuvo delante de él, con las manos cruzadas por detrás.
       —Adivina lo que tengo para ti —le preguntó Jenny.
       —¿Un libro? —contestó el robot, intentando ver lo que la pequeña escondía detrás de ella.
       —¡Eh!, no veas. Es algo mejor.
       —¿Mejor que un libro?, no te creo.
       Jenny sonrió y le mostró lo que le había traido de un jardín cercano. El robot sonrió —aunque su sonrisa era la que le permitía expresar su rostro robótico—, pues sabía lo que el tulipán blanco significaba para ella, aunque no comprendía, desde un punto de vista lógico, su utilidad y beneficio.
       La pequeña Jenny corrió hacia el otro lado de la calle, pero no se percató del auto que venía sobre la calle. Ed, con el tulipán eltre las manos, observó como Jenny, su mejor amiga, era arrollada por el automóvil. El automóvil frenó. El robot se quedó observando fijamente mientras los padres de la pequeña corrían, desesperados y gritando, hacia el cuerpo de su hija, a algunos metros enfrente del auto.
       Ed, Educador, se quedó sin nadie a quien contarle la historia de Roma y de la antigua Grecia. Ese mismo día fue llevado a ser desmantelado y su cuerpo fue reciclado, y su cerebro, después de ser modificado en algunos aspectos, fue utilizado para fabricar otro robot educador.

       En una tienda era colocado a la venta un nuevo robot. Una niña de cabellos del color de oro entró al establecimiento y desde la primera vez que lo notó quizo que le compraran ese modelo.
       —Hola —dijo tímidamente al robot—, ¿tienes algún nombre?
       —Hola, mi nombre es Educador, número de serie 410057113.
       —Tienes un nombre muy curioso y muy largo.
       El robot caminó y abrió la puerta de la tienda, con dirección a un local cercano.
       —¿A dónde vas? —le dijo la niña, al ver que el robot salía de la tienda.
       —¿Se llevarán ese modelo? —preguntó el dueño de la tienda de robots, detrás del mostrador, a la madre de la niña.
       El robot regresó al sitio y le sonrió a la pequeña.
       —Adivina lo que tengo para ti —le preguntó, escondiendo algo detrás de él.
       —Ah... ¿chocolates? —preguntó ella.
       —No —contestó el robot—, algo mejor que eso, mucho mejor.
       —¿Mejor que chocolates?, no te creo.
       El robot extendió sus manos hacia ella y le mostró un hermoso tulipán blanco.
       —¡Ay, qué bonito! —la niña sonrió y olió la flor—, gracias —corrió hacia su mamá y le mostró el tulipán—. Mira mamá, me lo ha regalado él —le dijo, señalando al robot, parado junto a la puerta.
       —¿Alguien le ha enseñado a hacer esto? —preguntó la madre al dueño de la tienda, que se limitó a encogerse de hombros.
       La señora pagó al dueño y se metieron al auto con el robot. La pequeña estaba feliz con su tulipán blanco y con su nuevo amigo.

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