octubre 05, 2010

En el cesto

      El pequeño gatito entró a la cocina, dispuesto para coger algo del cesto de basura. Octavio, su padre, había tirado las sobras de la cena y ya se imaginaba las delicias que allí encontraría. La cocina estaba a oscuras, pero él veía perfectamente. Se alzó con una gran agilidad sobre el cesto, poniendo sus suaves patitas en el borde y con los dientes comenzó a romper la bolsa.
      La luz se encendió de pronto.
      —Alonzo, ¿pero qué estás haciendo? —dijo Octavio.
     Alonzo miró a Octavio y notó que estaba enojado: estaba de brazos cruzados. Alonzo ya había aprendido a correlacionar sus expresiones con las emociones que el humano sentía. Lentamente Alonzo, aún con los colmillos clavados en la bolsa de basura del cesto, se hizo para atrás.
      Octavio se agachó y cargó al gatito.
      —Alonzo, ya sabes que no puedes estar sacando cosas de la basura. ¿Sabes qué sucede si sacas la basura del cesto? —le preguntó.
      Alonzo lo observaba fijamente a los ojos y desvió la mirada hacia la basura.
      —Sí, claro que sabes de qué hablo, eres un gatito muy inteligente. Si sacas la basura de allí dentro, el monstruo de la basura se enojará porque le estás quitando su comida —la respiración de Alonzo comenzó a agitarse—, y lo peor sería si te cayeras dentro del cesto, ya que el monstruo pensaría que eres parte de su comida y te devoraría.
      Alonzo saltó al suelo, muy alterado y se fue caminando lentamente hasta su cama, a un lado del sofá de la sala. Desde allí miró fijamente hacia la cocina, sobre todo hacia el cesto.

     La mañana había amanecido fría y Alonzo se despertó con el olor del desayuno que preparaba su padre. El gatito caminó hacia la cocina, con cuidado de no acercarse demasiado al cesto de basura.
       —Mira Alonzo —le dijo Octavio—, tu desayuno está listo. Unos ricos huevos con salchichas.
 Le sirvió el desayuno en su plato azul y el gatito comió. Octavio fue hacia la cocina y cogió ell cesto de basura. Alonzo observó temerosamente la escena.
      —Ya vuelvo, voy a sacar la basura, no tardo mucho —Octavio caminó hacia la puerta y la cerró tras él.
       El gatito abandonó momentaneamente su comida, recordaba que su padre hacía eso todas las mañanas: sacar la basura a ese gran monstruo que la devoraba. Alonzo se preguntó de qué forma se podría explicar eso. Si la basura se la comía ese gran monstruo que recorría las calles haciendo que los humanos le alimentasen, entonces, ¿qué era lo que vivía dentro del cesto de basura? ¿Al monstruo del cesto también se lo comía el otro gran monstruo? Tal vez llegaba un monstruo nuevo cada día desde dentro del más grande. Tal vez los monstruos más pequeños, lo suficientemente pequeños como para caber en un cesto, procedían del gran monstruo.
      Sí, eso era lo más lógico. Usaban los cestos de los humanos como incubadoras para los hijos del gran monstruo que recorría las calles. Entonces el monstruo come basura que pasaba por las calles inspeccionaba a sus hijos todos los días para ver que todo iba bien y después los dejaba seguir dentro de las casas, dentro de los cestos. El gran monstruo se comía entonces lo que sus hijos no alcanzaban a comer. Esclavos. Sí, eso eran los humanos, esclavos.
       Esta versión de las cosas convencía al pequeño Alonzo y le hacía estremecerse.
      Corrió hasta la ventana y se asomó, y vio al gran monstruo marcharse, emitiendo un rugido. Octavio ya regresaba con el cesto vacío, aunque Alonzo sabía que no estaba vacío del todo. El monstruo era invisible, una buena estrategia para pasar desaparcibido.
      Octavio entró en la casa y colocó de nuevo el cesto en la cocina. El gatito observaba y observaba.

      Cayó la noche y con él el cesto de basura. El ruido del golpe contra el piso despertó a Alonzo, que primero se quedó observando al cesto volteado, aunque la parte superior no era perceptible desde su sitio de observación. El gatito se acercó con cautela.
      Una sombra pasó corriendo, haciendo que el gatito se erizara completamente. ¿Dónde estaba Octavio? El gatito siguió acercándose al cesto pero se detuvo al ver a la pequeña criatura.
      —Hola —le dijo el monstruo del cesto, sacudiendo su oscuro pelaje. Le miraba con unos ojos rojos—. Creo que tu debes ser Alonzo.
       El pequeño gatito retrocedió unos pasos. Era verdad, claro que era verdad. Ahora tenía un tremendo miedo de ser confundido con basura y ser devorado.
      —Oh, creo que se lo que estás pensando —dijo el mosntruo del cesto—, los de nuestra especie tenemos esa habilidad. Pero no te comeré. No a ti.
      Alonzo miró hacia su alrededor para ver si Octavio no estaba cerca, pero Octavio había salido de la casa.
       —¿Aunque sabes qué es lo que haré? —le preguntó el monstruo del cesto— Me comeré a tu amo, sí, ese que se llama Octavio. Comer basura ya me ha hartado, no sabes cuánto me encantaría devorar a un humano. Nadie le echará de menos, tú tal vez.
     Alonzo, enfurecido, se le echó encima al pequeño monstruo, con las garras afuera y los colmillos diispuestos a desgarrar el cuello del monstruo. Pero se resistió y atacó a Alonzo con un fuerte golpe, que el gatito quedó tendido en el suelo mientras observaba como el monstruo escapaba hacia la sala. Era muy fuerte y rápido.
     Se escuchó la puerta de entrada y Octavio apareció cargando unas bolsas de supermercado. Encontró al gatito lamiéndose una de sus patitas que estaba herida.
      —Hola Alonzo, he regresado.
      El gatito se acercó a Octavio, alarmado, y, después de pasearse nerviosamente por los pies de su amo, le dirigió una fija mirada y le tocó el zapato con la patita delantera derecha.
     —¿Te sientes bien, Alonzo? —Octavio estaba impresionado ante la forma de actuar del gatito—. Ahora estaré un poco ocupado, prepararé la comida para mañana, ya sabes que nos viene a visitar mi madre.
       El gatito lo siguió rumbo a la cocina, sin quitársele de enfrente y saltó encima de la estufa.
      —¡Alonzo! —lo regañó Octavio—, ya te he dicho que nada de subirse a las cosas, menos en la cocina.
      Pero el gatito no se bajó y comenzó a maullar, intentándole avisar de la terrible amenaza que acechaba dentro de la casa.
      —Creo que te tendré que dejar dentro de la habitación para que no sigas así de molesto— cargó al gatito, que se resistía con sus garras—. Lo siento, pero es importante lo que tengo que hacer. Allí estarás bien por el momento —y metió a Alonzo dentro de su habitación.
     Alonzo luchaba desde dentro, arañando la puerta. Octavio regresó hacia la cocina para preparar la comida.
     —Habría jurado que me quería decir algo importante —dijo Octavio, agarrando el cuchillo para comenzar a cortar las zanahorias.
      El monstruo del cesto miraba desde la puerta de la cocina, acercándose lentamente. De un salto, más ágil que el de un gato, se aferró del cuello de Octavio y le encajó sus enormes colmillos retráctiles. Octavio cayó al suelo. Con él cayó el cuchillo, que hizo un ruido metálico.
     El monstruo comenzó a devorar a Octavio. Se centró primero en sus vísceras para luego seguir con el cerebro, que disfrutó como un festín. El monstruo aumentaba de tamaño mientras comía de Octavio.
     Cuando hubo terminado de devorar todo el cuerpo, el monstruo, ya más grande y bastante cambiado, se acercó a la puerta de la habitación donde estaba Alonzo.
      —Ha sido un gran banquete —dijo.
      Y salió por la puerta del frente, transformado en un empleado recogebasura.

octubre 03, 2010

Normas obsoletas

Las normas establecidas con razón y con justicia, pueden dejar de ser útiles al cambiar las circunstancias, pero al permitir que continúen vigentes por la fuerza de la inercia, entonces, no sólo es justo, sino también útil, quebrantar aquellas que nos anuncian el hecho de que son inútiles, o incluso realmente perjudiciales

octubre 01, 2010

WTZLAD!




No se si a ustedes esto les parece gracioso pero a mi si. Este sujeto es un verdadero artista (risas). Intenté hacer esos sonidos con mi teclado pero no me salían. Necesito un sintetizador.



Creo que algunos llamarían a esto "friki", pero bueno... ahí está la letra:

Hey baby, wake up from your asleep.
We have arrived on to the future and the whole world is become...

Electronik, supersonik. Supersonik, electronik.

Hey baby, ride with me away.
We doesn't have much time.
My blue jeans is tight,
So on to my love rocket climb.
Inside tank of fuel is not fuel but love,
Above us, there is nothing above
But the stars above.
All systems gone, prepare for downcount!
5
4
3
1!
Offblast!

Fly away in my space rocket.
You no need put money in my pocket.
The door is closed I just lock it.
(Hah!) I put my spark plug in your socket (Hah! Ha ha hah!)

The sun in sky is bright like fire!
You and me gets higher and higher.
Heart of communication fire!
Only thing can stop us is flat tire.

(Hah! Hah! Ha ha hah!)

Hey love crusader, I want to be your space invader.
For you I will descend the deepest moon crater.
I is most stronger than darth vapor.
Obey me, I is your new dictator.

For you is Venus, I am Mars.
With you I is more richer than all the czars.
Make a wishes on a shooting stars, then for you I will play on my cosmic guitars!

Ladies and gentlemen, fasten your beltseats.
We has commenced our descent.
I trust you enjoy this flight as much as you enjoy this accent.

Now, back on earth, is time for down splash.
Into sea of eternal glory my spaceship crash.
People have arrived for to cheer me from near and far.
And as I bloat, I open door and shout:
I am world's biggest washed-up superstar!
(Supersonik, electronik)

As for sure as the sun rises in the west, of all the singers and poets on earth, I am the bestest.
Come, let me put ring of Jupiter on your finger.
Then, like a smell around you, I will forever linger.

Okay, is time for end, no more will I sang.
Let me take you back in time, I want for you to experience big bang.
Long live space race, long live Molvania.

Ajedrez de fantasía



Aprendí a jugar ajedrez hace algunos años. Lo que es diferente, el interés por el ajedrez apenas llegó hace menos de dos años, cuando estaba terminando la preparatoria. Allí conocí una gran amiga que juega ajedrez, es muy buena para este arte-deporte-ciencia. Ella me comenzó por enseñar algunas cosas básicas del ajedrez, cosas que desconocía hasta ese momento, y eso que son básicas.

Me di cuenta que yo jugaba como esos ajedrecistas de hace siglos (bueno, realmente jugaba peor) que incluso comenzaban sus partidas con un h4 y luego sacaban a las torres de la octava fila (las torres por lo general no se usan al principio para atacar, son muy valiosas como para exponerlas de esa manera), eso en las primeras jugadas. Fue cuando aprendí que lo mejor es mover primero a los caballos, luego a los alfiles y seguir con las demás piezas. Desarrollar las piezas, sobre todo. Situarlas en las casillas donde más naturalmente debían de estar, para cumplir su función. Y controlar el centro, es lo más importante, no comenzar agresivamente sino controlando las casillas centrales con los peones centrales (empezar con un d4 o un e4) para luego usar el centro como lanzadera hasta el rey contrario.

Si no entienden a lo que me refiero por h4, c6, etc... el ajedrez tiene una notación algebraica (bueno, realmente se usan más notaciones, pero la que me resulta más sencilla y natural es la algebraica. También es la más usada).

En la notación algebraica las casillas del tablero se nombran por coordenadas, como un plano cartesiano, tal y como lo vemos en la siguiente figura. Y las piezas se colocan como se muestra.



En el ajedrez es común componer, como en la música, hacer arte. Por componer, en el ajedrez, se entiende crear una situación que no se daría habitualmente en una partida real para ilustrar una forma elegante de llegar a un resultado, un mate por ejemplo. La siguiente es una composición de Alexandr Petrov.



Bonita.


Hay algunos a quienes les gusta jugar a la ofensiva, atacar desde el principio como al estilo de hace algunos siglos, cuando apenas desarrollaban sus piezas y ya iban a buscar el mate. A mi me gusta jugar más bien a la defensiva, cuando juego, que ahora ya es muy poco. A la defensiva suelen optarse algunos sistemas de defensa famosos. Entre las secuencias de movimientos más usadas para defensivos, como yo, se encuentran la Defensa Caro-Kann, la India del Rey (esa me gusta mucho y se ha vuelto muy usada últimamente) o la Defensa Francesa, con sus respectivas variantes. Una variante es un desvío de la línea o la idea principal sobre la cuál subyace el "espíritu de la apertura", frase que inevitablemente me recuerda a "el corazón de las cartas" de Yu-Gi-Oh. También jugaba al juego de cartas de Yu-Gi-Oh.

Hay que definir lo que es una apertura. La apertura consta de los primeros movimientos de ambos bandos donde se busca colocar las piezas de la mejor forma posible y desarrollarlas, es decir, sacarlas de la primera (o la octava fila, en caso de las negras) o en su defecto moverlas a una casilla donde tengan mayor utilidad. Defensas también se consideran aperturas. Es difícil considerar cuándo termina la fase de apertura y comienza el medio juego.

Por lo general, las partes de una partida (aunque a veces no las vemos claramente diferenciadas) son la apertura, el medio juego y el final. Los finales son de mucho interés sobre todo porque suelen aparecer serias complicaciones tácticas.

En el año de 1851, en Londres, fue jugada una partida que es coloquialmente llamada "La Inmortal", entre  Adolf Anderssen y Lionel Kieseritzky. Es una partida muy interesante y con bonitos sacrificios.

septiembre 26, 2010

Benoît Mandelbrot. Sobre fractales y fracturación


Benoît Mandelbrot habla sobre los fractales, sus trabajos relacionados con ellos y sobre el conjunto que lleva su nombre.






septiembre 25, 2010

septiembre 24, 2010

Los ojos hacen algo más que ver - Isaac Asimov

Tal y como lo describió el propio Asimov, en la introducción a su libro Cuentos Completos I: una historia breve y sentimental.

     Después de cientos de miles de millones de años, pensó de súbito en sí mismo como Ames. No la combinación de longitudes de ondas que a través de todo el universo era ahora el equivalente de Ames, sino el sonido en sí. Una clara memoria trajo las ondas sonoras que él no escuchó ni podía escuchar.
      Su nuevo proyecto le aguzaba sus recuerdos más allá de lo usualmente recordable. Registró el vórtice energético que constituía la suma de su individualidad y las líneas de fuerza se extendieron más allá de las estrellas.
        La señal de respuesta de Brock llegó.
        Con seguridad, pensó Ames, él podía decírselo a Brock. Sin duda, podría hablar con cualquiera.
        Los modelos fluctuantes de energía enviados por Brock, comunicaron:
        —¿Vienes, Ames?
        —Naturalmente.
        —¿Tomarás parte en el torneo?
    —¡Sí! —Las líneas de fuerza de Ames fluctuaron irregularmente—. Pensé en una forma artística completamente nueva. Algo realmente insólito.
       —¡Qué despilfarro de esfuerzo! ¿Cómo puedes creer que una nueva variante pueda ser concebida tras doscientos mil millones de años? Nada puede haber que sea nuevo.
      Por un momento Brock quedó fuera de fase e interrumpió la comunicación, y Ames se apresuró en ajustar sus líneas de fuerza. Captó el flujo de los pensamientos de otros emisores mientras lo hizo; captó la poderosa visión de la extensa galaxia contra el terciopelo de la nada, y las líneas de fuerza pulsada en forma incesante por una multitudinaria vida energética, discurriendo entre las galaxias.
        —Por favor, Brock —suplicó Ames—, absorbe mis pensamientos. No los evites. Estuve pensando en manipular la Materia. ¡Imagínate! Una sinfonía de Materia. ¿Por qué molestarse con Energía? Es cierto que nada hay de nuevo en la Energía. ¿Cómo podría ser de otra forma? ¿No nos enseña esto que debemos experimentar con la Materia?
       —¡Materia!
       Ames interpretó las vibraciones energéticas de Brock como un claro gesto de disgusto.
       —¿Por qué no? —dijo—. Nosotros mismos fuimos Materia en otros tiempos… ¡Oh, quizás un trillón de años atrás! ¿Por qué no construir objetos en un medio material? O con formas abstractas, o... escucha, Brock... ¿Por qué no construir una imitación nuestra con Materia, una Materia a nuestra imagen y semejanza, tal como fuimos alguna vez?
       —No recuerdo cómo fuimos —dijo Brock—. Nadie lo recuerda.
     —Yo lo recuerdo —dijo Ames con seguridad—. No he pensado sino en eso y estoy comenzando a recordar. Brock, déjame que te lo muestre. Dime si tengo razón. Dímelo.
       —No. Es ridículo. Es... repugnante.
    —Déjame intentarlo, Brock. Hemos sido amigos desde los inicios cuando irradiamos juntos nuestra energía vital, desde el momento en que nos convertimos en lo que ahora somos. ¡Por favor, Brock!
       —De acuerdo, pero hazlo rápido.
      Ames no sentía aquel temblor a lo largo de sus líneas de fuerza desde... ¿desde cuándo? Si lo intentaba ahora para Brock y funcionaba, se atrevería a manipular la Materia ante la Asamblea de Seres Energéticos que, durante tanto tiempo, esperaban algo novedoso.
      La Materia era muy escasa entre las galaxias, pero Ames la reunió, la juntó en un radio de varios años-luz, escogiendo los átomos, dotándola de consistencia arcillosa y conformándola en sentido ovoide.
       —¿No lo recuerdas, Brock? —preguntó suavemente—. ¿No era algo parecido?
       El vórtice de Brock tembló al entrar en fase.
       —No me obligues a recordar. No recuerdo nada.
       —Existía una cúspide y ellos la llamaban cabeza. Lo recuerdo tan claramente como te lo digo ahora. —Efectuó una pausa y luego continuó—. Mira, ¿recuerdas algo así?
       Sobre la parte superior del ovoide apareció la «cabeza».
       —¿Qué es eso? —preguntó Brock.
       —Es la palabra que designa la cabeza. Los símbolos que representan el sonido de la palabra. Dime que lo recuerdas, Brock.
       —Había algo más —dijo Brock con dudas—. Había algo en medio.
       Una forma abultada surgió.
       —¡Sí! —exclamó Ames—. ¡Es la nariz! —Y la palabra «nariz» apareció en su lugar—. Y también había ojos a cada lado: «Ojo izquierdo..., Ojo derecho».
      Ames contempló lo que había conformado, sus líneas de fuerza palpitaban lentamente. ¿Estaba seguro que era algo así?
     —La boca y la barbilla —dijo luego—, y la nuez de Adán y las clavículas. Recuerdo bien todas las palabras. —Y todas ellas aparecieron escritas junto a la figura ovoide.
     —No pensaba en estas cosas desde hace cientos de millones de años —dijo Brock—. ¿Por qué me haces recordarlas? ¿Por qué?
       Ames permaneció sumido en sus pensamientos.
       —Algo más. Órganos para oír. Algo para escuchar las ondas acústicas. ¡Oídos! ¿Dónde estaban? ¡No puedo recordar dónde estaban!
        —¡Olvídalo! —gritó Brock—. ¡Olvídate de los oídos y de todo lo demás! ¡No recuerdes!
        —¿Qué hay de malo en recordar? —replicó Ames, desconcertado.
      —Porque el exterior no era tan rugoso y frío como eso, sino cálido y suave. Los ojos miraban con ternura y estaban vivos y los labios de la boca temblaban y eran suaves sobre los míos.
       Las líneas de fuerza de Brock palpitaban y se agitaban, palpitaban y se agitaban.
       —¡Lo lamento! —dijo Ames—. ¡Lo lamento!
       —Me has recordado que en otro tiempo fui mujer y supe amar, que esos ojos hacían algo más que ver y que no había nadie que lo hiciera por mí... y ahora no tengo ojos para hacerlo.
       Con violencia, ella añadió una porción de materia a la rugosa y áspera cabeza y dijo:
       —Ahora, deja que ellos lo hagan —y desapareció.
       Y Ames vio y recordó que en otro tiempo él fue un hombre. La fuerza de su vórtice partió la cabeza en dos y partió a través de las galaxias siguiendo las huellas energéticas de Brock, de vuelta al infinito destino de la vida.
     Y los ojos de la destrozada cabeza de Materia aún centelleaban con lo que Brock colocó allí en representación de las lágrimas. La cabeza de Materia hizo lo que los seres energéticos ya no podían hacer y lloró por toda la humanidad y por la frágil belleza de los cuerpos que abandonaron un billón de años atrás.

septiembre 22, 2010

Los que nunca murieron

     La humanidad alcanzó la inmortalidad en un periodo de decadencia. Habían saltado de planeta en planeta mientras el Sol se expandía lentamente; mientras recorría su camino hacia la muerte. Se había ocupado la superficie de Neptuno y de algunos planetas enanos de órbitas transneptunianas.
     Los humanos habían intentado colonizar otros sistemas, pero cuando ocurrió el segundo tropiezo, que ocasionó una gran guerra que dejó sesgada a la especie, reducida a tan sólo un puñado de individuos, desistieron en la empresa de extender la especie por el cosmos. Especies bélicas, con una tecnología demasiado avanzada para que los humanos pudieran hacerles frente, habitaban la vecindad galáctica.
       Pero sucedió algo que esperanzó a muchos y a otros nisiquiera alentó: la inmortalidad.
      La población humana para este tiempo apenas sobrepasaba los 20 millones. Casi toda ella se hallaba en una gran ciudad en una parte de Neptuno que la tecnología hizo habitable.
      La inmortalidad hab ía sido el mayor triunfo de la especie, y de todas las demás especies, ya que ninguna otra lo había conseguido. El sueño eterno. Pero sólo unos cuantos aceptaron sumergirse en los ácidos lagos de la inmortalidad, aquellos que no estaban resignados a la muerte, aquellos que observaban las pocas esperanzas que parecía tener su especie.
     Si la especie no salía del sistema, le quedarían un poco más de 500 millones de años... aquellos años terrestres de antaño ya que, ahora, con la Tierra tragada por el Sol, y la órbita de Neptuno desfigurada por las alteraciones gravitatorias, un año tan sólo tenía un significado histórico. Una medida de tiempo que se había preservado a lo largo del tiempo.
     Pero aquellos que habían aceptado ser seres inmortales le dieron un suspiro a toda la especie. Casi todos ellos eran especialistas en su campo: relatividad, computación cuántica, matemáticas temporales... Fue una nueva edad de oro para la humanidad.
      Como algunos seres no podían morir, fueron acumulando cada ves más conocimiento y se realizó un esfuerzo de cooperación excepcional.
   Pasados algunos milenios se logró lo impensable: el viaje temporal. Aunque todavía prevalecía la mayoría de la población que había optado por seguir sus vidas mortales, aquellas personas que parecían resignadas a un futuro del cuál no querían escapar.
      Sin embargo sucedió algo que los marcó permanentemente, una de las razas hostiles de la galaxia afectó el Sol de una manera irreparable, haciéndolo comportarse de una manera anormal.
     
     —No comprendo su modo de pensar —dijo 5-Marveq, un joven científico de 752 años de edad—. Primero prefieren seguir con su mortalidad y ahora de nuevo parecen indiferentes hacia las posibilidades que se abren ante nuestros ojos.
      3-Zarpeq, haciendo un molesto ruido con los tacones de sus gravibotas, se acercó hacia la consola de mandos.
     —Al menos la comunidad inmortal está de acuerdo con el plan de escape —filtró sus pensamientos a 5-Marveq, que se hallaba a su lado.
      —Once terradías, tres terrahoras y treinta y un terraminutos. El Sol no tardará mucho en entrar en estado de supernova. Gracias a la ciencia podemos calcularlo, si no... 
     El jefe al mando de la misión, 7-Clorveq, entró en la cabina, caminando con suma lentitud. Los hombres levantaron la mirada.
      —Los motores están al máximo —transmitió el jefe—. Estamos listos para el viaje.
      Los tres pilotos tomaron sus respectivos asientos enfrente de la consola de mandos.
      —Que los dioses nos amparen —dijo el jefe, usando su rudimentario aparato bucal.
     3-Zarpeq le dirigió una mirada extraña pero rápidamente desvió su vista hacia el espacio estrellado. A la derecha de la pantalla se veía, majestuosamente, la figura de Neptuno y de algunos de sus satélites. El imponente Tritón se paseaba por el borde del gigante gaseoso.

      La luna Laomedeia, que era usada como una gigantesca nave intertemporal, comenzó a moverse, muy lentamente al principio pero fue ganando velocidad. Se separó de su órbita, la maniobra fue bien ejecutada. Desde el centro del pequeño satélite ahuecado se encendieron los campos antiinerciales. El satélite se zambulló en el hiperespacio y después dió un salto hacia la espiral del tiempo.

     —¿Crees que hayan tenido éxito? —preguntó 11-Quurveq, mirando hacia el cielo. El firmamento neptuniano estaba abundantemente salpicado de estrellas, puntos titilantes, que se jactaban de su inmortalidad aparente.
    —Probablemente. Tal vez nunca lo sabremos. Los matemáticos temporales dicen que no arribarán en el pasado de nuestro propio universo, que será en un universo alterno.
      —¿Crees que allí exista otro 11-Quurveq?
    —No. Para cuando lleguen, no habrá nada de esto, eones en el tiempo serán la diferencia respecto a lo que somos ahora.
      —Entonces nunca naceré —dijo tristemente 11-Quurveq.
      —Existes en este universo, alégrate de ello.

    Las ondas generadas por el colapso interno del Sol no tardaron mucho tiempo en llegar hasta Neptuno. Arrasaron como una lluvia meteórica al gigantesco planeta, volviéndolo polvo al cabo de un instante. La ola se extendió hacia los límites del sistema. Después, nada.

septiembre 20, 2010

Islandia: Tierra de Hielo




Bandera de Islandia
Islandia (Lýðveldið Ísland) es un maravilloso país situado en el Océano Atlántico. Una pequeña isla. Una de las cosas más maravillosas de esta isla es su geografía, ya que está surcada por más de 200 volcanes, y más de 100 glaciares; uno de los volcanes recientemente se volvió famoso: el Eyjafjallajökull (1.666 m) (cuya pronunciación pueden escuchar aquí), por paralizar el transporte aéreo de Europa por un tiempo considerable, después de expeler una gran nube de material; está ubicado al norte de Suðurland. El volcán está situado en un glaciar del mismo nombre.

Respecto a su pequeñez geográfica, Islandia posee una superficie de 103.125 km². Población de 317.630 a comienzos de 2010, aunque descendió en un 0.5% en comparación con la cifra del año pasado. Su capital es Reykjavik. El año pasado (2009) fue clasificado como el tercer país más desarrollado del mundo.

Otra belleza que tiene Islandia es su idioma, el islandés, ya que su fonética es una de las más hermosas, si no la más hermosa, de todos los idiomas del planeta, aparte que es muy difícil aprenderlo. Muchos islandeses dicen que su idioma es casi imposible de aprender, aunque cuando a Daniel Tammet le pusieron como reto aprender el idioma en una semana, lo cumplió con éxito. Parafraseando a Tammet: hablar islandés me da la impresión de tener asma. Es un idioma que, sin duda, me gustaría aprender en el futuro, al igual que el klingon.

Si les interesan las estadísticas de Islandia, pueden visitar Statistics Iceland.

Para terminar, un timelapse de este país.


Mejor que sean dos. Este último con música de Sigur Rós, mi grupo musical islandés (y de Europa y en general) favorito. Si lo ven en pantalla completa, mucho mejor.

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