septiembre 24, 2011

El taller



No lo había mencionado antes, pero ahora estoy tomando clases de alemán en la universidad, las clases comenzaron a principios de este semestre, en agosto. El alemán me parece un hermoso idioma, y más ahora que lo estoy aprendiendo. En esa clase conocí a una persona que se ha vuelto mi amiga, Abril G. Karera, y ella me ha invitado a formar parte de un taller literario que se reúne en su facultad, ella es de Filosofía y Letras, y el jueves pasado asistí a mi primera reunión de ese taller. El taller es una vez por semana, y allí nos reuniremos algunas personas a las que nos gusta escribir, incluida mi amiga. Es interesante conocer a otras personas, físicamente (porque a partir de que comencé con este blog he conocido a varias personas, virtualmente), que comparten el interés por la lectura y por la escritura, y creo que sacaré provecho de ese taller y de las personas que asistan y de compartir experiencias y aprendizajes entre nosotros. Tal vez yo sea como un bicho raro entre los demás, porque tengo entendido que la mayoría de los que se esperan que asistan al taller estudian cosas acordes a la literatura, como mi amiga que estudia Letras Clásicas, y pues... ya saben que yo soy de Ciencias, aunque aún así recibieron bien un par de minicuentos de Ciencia-Ficción que les leí. Sobre todo me di cuenta de eso cuando un chico se definió como marxista-algo (no recuerdo realmente, pero se trata de algo que yo no comprendo). Esperamos que el taller dé frutos y que cada uno aprenda mucho de los demás, y en particular yo así lo espero pues para mí se trata de una experiencia nueva de la que deseo enriquecerme (no monetariamente, claro está). El taller es abierto, así que si me lee alguien de la UNAM, o de cualquier otra parte, que quiera y pueda asistir al taller, está invitado.

Por cierto, el gatito de la imagen, que parece algo asustado, escribe en una Mac, y aunque yo tengo genes de gato, pues así lo decidió la supercomputadora autística que me diseñó, mi laptop no es Mac.

Tschüß!

septiembre 11, 2011

Ideas y frases sueltas

La siguiente es una recopilación de algunas de las ideas y frases sueltas que he escrito en mi "muro" de Facebook. Se me ocurrió reunir esas cositas dispersas y publicarlas aquí. Algunas de esas cositas sueltas dieron origen a cuentos o las usé dentro de algún cuento, algunas son citas inventadas, o microcuentos o intentos de poemas, otros son chistes.

"Nuestra ciencia experimental siempre estuvo basada en mediciones realizadas en tiempos humanos, lugares humanos y condiciones humanas. Cuando estos tiempos, lugares y condiciones cambiaron, nos dimos cuenta que las constantes también cambian." (Ali S. Godoy. Interaction maps; New Science, Physics. Enero de 2297 d.C.)

"Varía localmente el campo electromagnético, cambia la distribución electrostática en un extremo de la moneda y podrás hacer que caiga cara en vez de cruz. Felicidades, has manipulado el azar. Ahora que tenemos un mayor control sobre las leyes de la Física, el azar deja de serlo, y se convierte en nuestra herramienta, la herramienta más poderosa a nuestra disposición." (Jorv G. Looschip, Vigesimocuarta Generación de Cartógrafos Espaciales de Dreaya. Año 4071 d.C., antes del Decreto de Regulación de la Manipulación del Azar) [La usaré en mi próximo cuento]

El Libro Guiness de los Records Mundiales dice que Ronald Hubbard fue el más prolífico autor de la historia con 1084 libros publicados, pero los de Guiness no saben que hay uno que ha escrito un sin fin de libros que se remontan desde el principio de la escritura, desde El Cantar del Mio Cid, La Epopeya de Gilgamesh, El Corán,..., y que aún sigue en activo, y publica sus libros bajo un curioso seudónimo: Anónimo.

En las matemáticas se suele citar mucho a Michael Ende: "Por ende..."

Era un hombre tan gordo, pero tan gordo, que la NASA lo contrató para detectar neutrinos procedentes del Sol.

La desventaja de usar playeras de Metallica es que se calientan mucho y se dilatan con el calor.

¿Por qué la gallina cruzó la Banda de Möbius? Para llegar al mismo lado. 

Sugerencia para medir el volumen de una vaca sin usar desplazamiento de líquidos: Licúe a la vaca. Coloque el contenido en una esfera con radio r suficientemente grande para que la contenga. Si quiere tomar en cuenta el aire atrapado en los conductos de la vaca, entonces, antes de licuarla, sumerja a la vaca en algún líquido, de preferencia gelatinoso, para que este sature los conductos de la vaca, luego repita lo anterior. 

‎"Un Anillo para gobernarlos a todos, un Anillo para encontrarlos, un Anillo para atraerlos a todos y atarlos en las Tinieblas" (Inscripción en un anillo de bodas). 

«Doctor, creo que alguien mezcla en mi comida una substancia que me vuelve paranoico» (Esto es algo que leí en una biografía de Philip K. Dick)

"¿Nunca han visto una parábola en el desierto?" (ésta es una frase de mi profesor de Geometría Analítica, Javier Bracho, cuando se veía Geometría Proyectiva. Fue muy gracioso)

¡Choca esos seis, alienígena! 

Conozco el Cosmos como la palma de mi mano de infinitas líneas; he ido de un lado a otro del tiempo, en el torrente que va y que vuelve. Antes de que todo empezara, yo estaba allí; y cuando todo deje de existir, aún seguiré, por sobre todas las cosas. Sin embargo soy miserable, pues, aunque lo supe casi todo, poseedor de una cuasi-infinita sabiduría, nunca fui lo que siempre quise ser: humano.

Palíndromo 5x5
S A T O R
A R E P O
T E N E T
O P E R A
R O T A S
"Sator arepo tenet opera rotas" ["el labrador en su campo controla el trabajo de sus herramientas"] (Nota: No es de mi autoría, claro)

O reparo vaporera, flan alfarero, pavo rapero (palíndromo)

Eisbär iceberg (es un juego de palabras: "Eisbär" significa "oso polar" en alemán, y suena casi igual que "iceberg").

"Sucede que su sede se sucede cada cuatro años." (Juego de palabras sobre el mundial de fútbol.)

—Parece ser que la especie humana ha desaparecido —dijo Knut, mirando la pantalla con el gran espacio vacío donde antes estaba la Tierra—. Después de todos los esfuerzos de la Confederación por conservarla, los Knarkpa llegaron para acabar con ellos y su planeta.
—Ellos no se han ido, Señor —dijo con la cabeza agachada.
—¿Qué dices Logkd? 
Logkd alzó la mirada. 
—La extinción es sólo el comienzo. 

Shakespeare, pluma en mano, escribía una de sus grandes obras.
—Ser o no ser: —dijo, en un momento de reflexión— ésa es la cuestión.
El gato, que estaba tendido en su pequeña cama, se levantó y, con expresión solemne y una mano en lo alto, dijo:
—Ser... y no ser.
Sin duda ese no era su gato, pensó Shakespeare, debía ser el gato de otro, pues el suyo nunca diría tal sandez.
Era el gato de Schrödinger.

Cuando las naciones se unieron bajo un mismo gobierno, el mundo fue libre; cuando los hombres dejaron de depender de sus cuerpos físicos, el hombre fue libre... (O eso creyó.)

El caballero entra al oscuro bosque armado sólo con su mente. No necesita espada ni escudo ni armadura, pues de nada le servirán.

Cae la noche y el extraño sentado en su extraña silla manda un mensaje a las estrellas. El telégrafo comienza a transmitir.

Fue la última vez que la vi, pues en ese momento me extirpó los ojos.

‎—Lo siento Charles, te has convertido en un peligro para este universo... y para todos los demás.

—Me haces temblar —le dije al frío. 

Cuando el universo muera, pársecs separarán electrones de protones. Cuando el amor muera, los infinitos separarán los corazones.

¡Oh, Kanath!
Tuyo era el Mundo
Tuya era la Belleza
Y ahora
¡Oh, Kanath!
Tuya es la Muerte

Nubes rosas en el cielo
la Luna casi llena
recordando los tiempos lejanos 
de los antiguos griegos 
y la batalla de Maratón 
y llega la hora azul 
y se vuelve más oscura 
y le hace justicia 
a la Luna y a las estrellas 



¡Saludos!

septiembre 04, 2011

Mis himnos nacionales favoritos

Hace unos meses me puse a escuchar en varios canales de Youtube himnos de varios países, muchos realmente, y varias versiones de uno mismo, pero no los abarqué todos, aún me quedaron himnos por escuchar, aunque muy pocos. A partir de los que escuché, seleccioné mis favoritos. Fue una selección algo complicada (XD). Los pongo aquí. Son varios pero son cortitos. Mis favoritos son el de Rusia, el de Francia, el de las Islas Marshall y el de Escocia (actualización: y el de Alemania). ¿Cuál(es) les gusta(n) más? ¿Ya tenían previamente un himno nacional favorito o resulta que soy demasiado friki como para hacer una selección de himnos nacionales?


Rusia


Alemania





Francia




Guernsey


Escocia


Islandia


Islas Marshall


Saami / Laponia


España


México


Azerbaijan

agosto 20, 2011

Coma


    Se despertó. Antes de abrir los ojos tanteó los alrededores. Apretó las sábanas con sus manos y percibió el frio metal de la base de la camilla. Sintió la molestia de los tubos dentro de sus fosas nasales, y aspiró, el aroma era el frío y puro del oxígeno. En su rostro sintió una briza gélida. Cuando se decidió a abrir los ojos comprobó que estaba en un hospital. Era una habitación en la que a su diestra había una mujer con el cabello enmarañado, sentada en una silla, y estaba dormida. El hombre dio un tirón a los tubos de su nariz y comenzó a respirar con dificultad. La mujer se despertó con el sonido de su respiración, y ella estalló en lágrimas apenas lo vio. La mujer lo miró con ternura mientras él la miraba todavía con el horror de la primera impresión. La había reconocido.
    —¡Tú! —exclamó el hombre.
    La mujer abrió los brazos y se acercó a él. El hombre la rechazó con violencia.
    —¡Maldita sea, tú! ¡Tú aquí, tú! —dijo de nuevo el hombre.
    —¿Amor, qué pasa? Has despertado... Amor...
    —¡Carajo —el hombre sacudió la cabeza y apretó fuertemente los ojos—, te lloré como un loco allá! —el hombre se sentó en la camilla, mirando de frente a la mujer. La miró fijamente. Su mueca se torció aún más—. ¡No estabas en ese lugar y te lloré tanto!
    —Mi amor —dijo la mujer, mirando a un lado y a otro y luego al hombre que estaba en la camilla y a quien ahora ya ni reconocía como su esposo—, ¡pero si estuviste en coma durante siete años!
    —Oh... Siete años —el hombre hizo una pausa—. Allá parecieron más. —Observó con detenimiento a la mujer—. Tu rostro... está envejecido.
    —No entiendo de...
    —Clara... ¿de verdad estuve en coma? Porque... ¡Cielos! Pero estoy seguro que...
    —No entiendo lo que me quieres decir.
    —Lo siento, Clara —el hombre se levantó de la camilla.
    —¡Doctor!
    —No puedo quedarme aquí. Entiende. No, no puedes entenderlo ahora. Estoy seguro que lo sabrás, pero quizá no me creas.
    El doctor llegó pero cuando éste abrió la puerta, el hombre salió de la habitación. Caminó por el pasillo vestido con la ropa de hospital. El doctor fue tras él y llegaron dos enfermeras, que lo sujetaron por los brazos. El hombre no ofreció resistencia, estaba demasiado débil. El doctor intentó dominar su sorpresa ante el repentino despertar del paciente.
    —Tiene que volver a su habitación —dijo el doctor, con los ojos desorbitados.
    Su esposa había salido y lo miraba, bañada en lágrimas. Los ojos del hombre se encontraron con una figura familiar, pero ésta no era su esposa, sino una mujer que yacía en una cama, detrás de una puerta entreabierta, en la habitación contigua.
    —¡Esperen! —gritó el hombre.
    Una enfermera llegó con una silla de ruedas. Lo sentaron.
    —¡Esperen! —volvió a decir el hombre—, ¿quién es la mujer que está en esa habitación? —dijo, señalando la puerta un poco abierta.
    —Otra paciente —dijo el doctor.
    Ya lo estaban llevando de regreso.
    —¿Está en coma, verdad? —preguntó el hombre—. ¿Se llama Alicia, Alicia Salas, cierto, tiene treinta y seis años?
    El doctor miró a la mujer que estaba parada en el marco de la puerta, la esposa del hombre. Le dijo:
    —¿Le ha contado algo sobre la paciente?
    La mujer negó con la cabeza.
    —¿Habrá escuchado algo sobre ella mientras estaba en coma, doctor? —preguntó una de las enfermeras—. Tal vez de verdad los pacientes pueden escuchar mientras...
    —¡No, no, no entienden, yo conozco a esa mujer! —gritó el hombre.
    —Usted no puede conocerla —dijo el doctor—, estaba en ese estado mucho antes de que lo trajeran a usted, y usted nunca tuvo contacto con ella.
    —Escuche —dijo el hombre—. Yo la conozco, la he conocido durante siete años, al parecer, aunque allá me pareció mucho más tiempo. Quizá realmente fue más tiempo.
    —¿De qué hablas, amor? —le preguntó su esposa.
    —Lo siento, Clara. Te amo, uno nunca deja de amar, de eso estoy seguro, pero ahora con quien deseo estar es con ella, la amo —y señaló a la mujer que estaba acostada en la habitación contigua.
    ¡Había dicho esas palabras, las había dicho!
    Su esposa volvió a entrar a la habitación.
    —¡Oh —dijo el hombre para sí mismo—, sabía que iba a reaccionar de ese modo!
    Las enfermeras de nuevo se dirigieron a la habitación y el hombre en la silla de ruedas cruzó el marco de la puerta. Se encontró con su esposa, con la mirada vuelta hacia la ventana que daba a la calle. El hombre le dijo al doctor:
    —¿Qué tan grave es el estado de Alicia, en qué nivel de coma se encuentra?
    —Lo siento —dijo el doctor—, esa información no le incumbe.
    El hombre suspiró. Ya se enteraría después.
    El hombre se dirigió con la silla de ruedas hacia su esposa, venciendo la debilidad de sus brazos. Le contaría todo lo que había pasado, consciente de que no le creería, ni ella ni nadie. ¿Cómo le iban a creer que había estado en ese otro mundo donde había conocido a Alicia, de quien se había enamorado? ¿Cómo le iban a creer todas las cosas que allí había pasado, el horror y la felicidad que había vivido, cómo le iban a creer siquiera que todo aquello no era más que una invención de su mente, que realmente hay una vida mientras la vida permanece latente y oculta en el mundo en el que nacimos? Quizá algún día Alicia despertaría, y les diría a todos que todo lo que habían vivido era verdad, y podrían volver a estar juntos. Quizá...

agosto 11, 2011

King of Canada

Una divertida canción de Boards of Canada con geniales escenas de la película-musical King of Jazz, de 1930.

agosto 09, 2011

Así suena cielo


   —¡Es una locura!, de verdad, Alejandra, ¡cinco señales en dos días! ¡Una locura! —el hombre llevó el desayuno a la mesa, donde estaba su esposa. Ella, una mujer esbelta con vestido rojo, leía una revista de costura. Entonces sonó el móvil del hombre. Contestó. El hombre sonreía mientras decía “ahá”, asintiendo con la cabeza, y luego colgó. Le dijo a su esposa—: ¡Una más! Larry dice que los criptógrafos no tienen ni idea de lo que la señal significa. Aún no sacan nada pero dice que en cualquier momento sale algo. Dice que hay un patrón.
   El hombre se irritó al ver que su esposa no le prestaba atención mientras él le hablaba emocionado.
   —No entiendo, Clara, ¿no te emociona que captemos señales del espacio emitidas por una fuente que seguramente nada tiene que ver con nosotros los humanos? ¡Y nada de emisión del hidrógeno, el hidrógeno no emite de esa forma!
   —Joel, no es que no me emocione lo que hace tu hermano en el trabajo, pero ¿recuerdas qué fue lo que pasó con la última de esas señales?
   —Oh, sí... Eso —Joel hizo una pausa y recordó lo mal que habían quedado los investigadores de SETI—. Pero esta señal no se parece en lo más mínimo.
   —Y puede haber más satélites emitiendo señales similares a las que están captando.
   —Oh, ¡santo cielo! A veces...
   —¡Shhh! —Clara puso su mano en su oreja, escuchando atentamente.
   Joel también lo escuchó, era el sonido del piano. Salió de la cocina y se encontró a su hijo tocando. Interpretaba una bella pieza. Joel siempre había estado orgulloso de Robert, que era un virtuoso en el piano aunque médicamente lo consideraran retrasado mental.
   El joven Robert se dio cuenta de la prescencia de su padre y sonrió, moviendo la cabeza hacia Joel, sin dejar de tocar. Joel también sonrió, se acercó a su hijo y le pasó la mano por el cabello.
   Su esposa llegó luego y los dos se sentaron y escucharon con detenimiento lo que su hijo estaba tocando. Lo más extraordinario era que no tenía partitura. Se preguntaron qué pieza había logrado memorizarse tan bien.
   Joel le había dicho a su hermano Larry, que trabajaba en el SETI, que lo mantuviera informado de las señales que estaban recibiendo, pues eran un acontecimiento histórico. Sonó su teléfono celular y leyó el mensaje de Larry: La señal se ha detenido. Esperemos que haya más. En ese momento se dieron cuenta de que Robert había dejado de tocar. El joven sonreía y movía en el aire unas manos que podrían dar la impresión de ser incapaces de tocar algo tan bello como lo que habían tocado. Minutos después llegó un nuevo mensaje de Larry: ¡Es una locura, ha llegado otra, ya son siete! Vieron que su hijo se acomodaba de nuevo en el banquillo y colocaba las manos en el teclado. Comenzó de nuevo a tocar. Esta vez la melodía era diferente, pero había una cierta concordancia con la anterior.
   —¿Händel? —preguntó Clara.
   Joel, que creía saber mucho de música, se encogió de hombros.
   Además de la incertidumbre de la pieza, nunca habían visto a Robert tocar sin partitura.
   —Hijo —dijo Joel—, ¿qué es lo que estás interpretando?
   El joven movió el cuello y miró hacia arriba con la boca abierta en una especie de sonrisa, con los ojos cerrados. Sus manos se seguían moviendo casi mecánicamente sobre el teclado.
   —Suena cielo —dijo, sin dejar de tocar—. ¡Suena cielo!
   Joel se estremeció. Su teléfono vibró. Esta vez era una llamada. Respondió y del otro lado de la línea estaba su hermano.
   —Oye —dijo la voz—, ¡no me lo podrás creer lo que Gregory, uno de nuestros criptógrafos, ha sacado de los datos! Las señales... las señales parecen tener la estructura de notas musicales. ¡Es música, Joel, estamos recibiendo música del espacio!
   Joel volvió su mirada a su hijo, que estaba al piano.
   —¿Aún sigue la señal? —preguntó.
   —Sí. Pero son cortas. Hey, espera... parece que ya se detuvo.
   Joel vio que su hijo dejaba de tocar y se levantaba del banquillo. Pasó caminando junto a él, entró en la cocina y se sirvió un vaso con agua. El joven Robert le dirigió una enorme sonrisa.
   —Así suena cielo —dijo.

agosto 01, 2011

Mi primera publicación en una revista

Pues, como lo dice el título, me han publicado un cuento en una revista de ciencia ficción. Se trata del cuento "El evento Neandertal" que algunos de ustedes seguramente ya han leído (esta versión es algo diferente, pero igual en escencia, pues sólo cambia el final pero con un resultado análogo). La revista en cuestión que lo ha publicado es NM, una revista argentina, en su número 21, del mes de agosto (la revista es de publicación trimestral). Los que no lo hayan leído, están invitados a hacerlo. Verán, es emocionante ver mi primera publicación, allí, publicada (valga la redundancia) en una revista junto a escritores ya consolidados y otros que también están empezando. Espero que me lleguen a publicar muchos más.

El cuento lo pueden encontrar aquí (número 21; está la opción de versión imprimible y de lectura en línea): http://www.revistanm.com.ar/content/hemero.html

¡Saludos!



julio 28, 2011

Auto-homicidio

     El hombre apretó más el acelerador. Sus ojos estaban empañados y su mirada borrosa. Tomó con una mano el volante y con la otra se secó las lágrimas. A la derecha la carretera daba paso a un sendero con árboles, parecía un bosque infinito que corría junto a él.
     —¡Deténgase! —se oyó venir de un altavoz.
     El hombre se dio cuenta que una patrulla lo venía persiguiendo.
     —¡Carajo! —dijo el hombre, entre dientes—. No me molestarán, ya no.
     —¡Alto! —dijo de nuevo el policía por el altavoz, sin dejar de perseguirlo—. ¡Entréguese, queda arrestado por homicidio!
     ¡Homicidio!
     —Se le acusa de asesinar a Glen Rosell.
     —¡Glen Rosell! —se dijo el hombre. En ese momento dio un volantazo y el vehículo se estrelló contra un árbol.
     El auto quedó destrozado y el conductor había muerto. Los forenses habían encontrado algunas cosas en el bolsillo del hombre, una de ellas era una identificación con fotografía. Así supieron que el hombre se llamaba Glen Rosell.

julio 26, 2011

Aviso cuadrático

Había pensado cerrar el blog, por varias razones, principalmente porque tenía la impresión de que al estar enfocado más que nada en mis estudios no me quedaría tiempo para publicar aquí, pero dado que lo que aquí más publico son mis relatos, y dado también que no los dejaré de escribir, no tendría sentido matar al sitio. Sería un sonatacuadraticidio. Además es mi sitio en Internet para expresarme, ¡y lo más extraño es que hay gente que lo lee! Creo que lo que cambiará es que publicaré menos y será sólo en los fines de semana.

En este tiempo he escrito un poco, y he leído más, con más variedad que la que acostumbro, y en general he aprendido muchas cosas. Sin embargo las vacaciones, aunque sean tan largas como las de fin de semestre en mi facultad, siempre me han parecido cortas. En trece días comienzo el quinto semestre.

Ah, otra cosa, vi que habían algunos problemas con los relatos que publiqué usando Scribd, y, aunque se vea bien bonito, volveré a la forma anterior, además para no depender de algo externo a Blogger, por problemas como que en Scribd se eliminen los documentos o por comodidad para los que leen las entradas desde su escritorio (el de Blogger) o por otro medio, RSS, etc., que no sea el entrar directamente al blog.

Y, bueno, como me gustan las citas (de las que uno se encuentra en los libros, no en los bares), les dejo con algunas que me he encontrado en estas vacaciones.

Philip J. Farmer – A vuestros cuerpos dispersos

“Donde todo el mundo está desnudo, nadie se siente desnudo.”

“La fortuna de un hombre que se sienta también permanece sentada.”

John Whyndam – El día de los trífidos

“Los que poseen algún tesoro siempre llevan una existencia precaria.”
“La mayor parte de los golpes del destino pueden parecer un día curiosas coincidencias. Basta que uno investigue lo suficiente, y espere lo suficiente.”

 Hermann Hesse – Demian

“Hay que encontrar el sueño de cada uno, entonces el camino se hace fácil. Pero no hay ningún sueño eterno; a cada sueño le sustituye uno nuevo y no se debe intentar retener ninguno. [...] Mientras su sueño sea su destino, debe serle fiel.”

“Todos los hombres son capaces de hacer lo increíble cuando están amenazados sus ideales. Pero ninguno está dispuesto cuando se presenta un nuevo ideal, un nuevo movimiento de expansión quizá peligroso y misterioso.“

Y esta última es mía (jeje):

“Los humanos suelen funcionar al contrario de como funciona el universo. Si un evento es posible, mientras más pase el tiempo la probabilidad de que dicho evento se presente en un momento dado tiende a aumentar, pero mientras más pasa el tiempo la esperanza del humano de que ese evento tenga lugar tiende a disminuir.”

Y agregaría:

“Aunque lo difícil en este caso, en las relaciones humanas, es marcar la barrera entre lo posible y lo imposible.”

Cambio.

julio 09, 2011

El viaje de un cartógrafo

Este cuento es independiente de la historia del futuro que he estado escribiendo, aunque tal vez sí logre encajar, porque meto el tema de las capacidades psiónicas. Creo que suele ser algo tedioso escribir siempre sobre una misma línea y además seguir una trama histórica no siempre trae los resultados que nos gustaría. En estos días sentía una inmensa falta de ideas y espero que eso se acabe (ustedes sabrán lo horrible que es eso). Espero que la disfruten, porque yo he disfrutado mucho escribiéndola.



    Sraqaddi Cousteau llegó a los Pilares de la Creación, a miles de años luz de su planeta natal, luego de viajar durante varios años de tiempo relativo a bordo de su nave. Lo que observó desde las pantallas del interior de la cabina era polvo, algunas veces oscuro y otras tan brillante como el brillo de varias supernovas, con ondulaciones como tentáculos por allá y continentes a la deriva por acá, salpicado de brillantes luces, algunas cercanas como soles y otras más lejanas, casi todas de un color que iba del azul al violeta. Un cuadro digno de un gran pintor. Desde allí no podía apreciar la forma de los pilares pues estaba dentro de ellos.
    La nave en la que viajaba era una simplificación de las primeras naves que habían zurcado las estrellas y de regreso al pasado a través de un tubo de Krasnikov, pues tenía sólo doscientos metros de diámetro y una forma de platillo algo más angosto de proa que de popa. Su forma aerodinámica era necesaria por si se requería descender en un cuerpo con atmósfera. Cuando viajaba, un enorme y kilométrico campo electromagnético rodeaba la nave y aceleraba el hidrógeno interestelar hacia popa, propulsándose de ésa manera. Además del campo, varios cohetes en los costados se encargaban de la orientación y de la propulsión a velocidades relativamente bajas.

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