septiembre 09, 2010

Q, I


A fin de cuentas, no se puede decir que los insectos piensen y, por tanto, la racionalidad no puede ser tan crucial cuando la teoría de juegos se las apaña para predecir su comportamiento en condiciones adecuadas.



Al mismo tiempo, con la llegada de la economía experimental caímos en la cuenta de que los seres humanos tampoco son gran cosa pensando. Cuando hallan el equilibrio de un juego, lo suelen hacer utilizando métodos de prueba y error.

septiembre 08, 2010

Sano optimismo

Soy un optimista. Cualquiera interesado en el futuro debería serlo o simplemente se suicidaría

septiembre 06, 2010

La Leyenda del Espantapájaros

Se trata de una historia que he visto un par de veces y que de verdad me ha gustado mucho porque me parece muy linda. La quería compartir con ustedes.

septiembre 05, 2010

Back to the Future y el condensador de flujo

En una entrada anterior escribía superficialmente sobre la trilogía de Back to the Future y sobre la máquina del tiempo: un DeLorean DMC-12. Hoy quería analizar un poco cómo funciona el DeLorean DMC-12, más exactamente sobre el mecanismo que genera el viaje en el tiempo.



El DeLorean original, el que no puede viajar en el tiempo a más de un segundo por segundo, fabricado por la DMC, tiene un motor PRV V6 que genera una potencia de 130 CV (unos 96 kW, kilovatios).


¿Alguien conoce Palo Verde? La Central Nuclear de Palo Verde en Wintersburg, Arizona, es una estación de generación de energía eléctrica, la más grande de los Estados Unidos de América, pues en el año 2003 esta central tuvo una producción de 3.2 gigavatios, alimentando con energía eléctrica a unos 4 millones de hogares, para que se den una idea respecto a la máquina del tiempo. Y sus turbogeneradores principales, desarrollados por la General Electric generaban en un principio 1.447 GW (gigawatts o gigavatios, según quieran decir) cada uno. Y ahora, si consideramos el tiempo en que consume esta energía el DeLorean DMC-12 respecto a una central nuclear, ya que la potencia depende del tiempo, entonces necesitaremos una cantidad increíble de energía para hacerla funcionar.


Para seguir con las comparaciones, un coche Tsuru de la Nissan tiene una potencia de 105 caballos de potencia o, lo que es equivalente, 78 298.4865 vatios, así que la potencia desarrollada por el DeLorean DMC-12 supera al Nissan Tsuru en un orden de 1 millón de veces. Pero nunca olvidemos que todo esto depende del tiempo, lo cual me recuerda a una frase que mencionó un mondoshawan cuando muere dentro de la pirámide, en The Fifth Element: "El tiempo no es importante, sólo la vida es importante". Pero aquí sí es importante el tiempo.

Ahora, para los que han visto en acción a la máquina de tiempo (me refiero a los que han visto la trilogía), se habrán dado cuenta de que 1.21 jigowatts es la potencia que necesita el DeLorean para que el viaje en el tiempo se lleve a cabo. Una escena muy buena es, por ejemplo, donde le impacta el rayo cuando están en la torre del reloj.

Al tener una potencia de 1.21 jigowatts y alcanzar una velocidad de 88 millas por hora el condensador de flujo convierte la energía positiva en negativa (todo esto según la ficción de la película, díganle esto a un físico y los tomará de locos), y se crea un agujero de gusano que permite al DeLorean viajar por el tiempo. Ya sabemos que un agujero de gusano no puede ser generado bajo tales condiciones. Y la carrocería de acero brinda protección a la maquinaria en la entrada y salida del agujero de gusano.


Pero como vimos en la segunda película, bajo ciertas condiciones el límite de las 88 millas por hora se vuelve innecesario, como cuando al DeLorean, después de que el Doc salva a Marty del Tannen de 1955 cuando es perseguido en el túnel, le cae un rayo y el Doc es transportado a 1885. Un rayo otra vez. Aquí no fue necesario llegar a esa velocidad, ya que el Doc le había hecho algunas mejoras al DeLorean como que pudiese volar, aquí ya no necesitamos la barrera de las 88 millas por hora.


El viaje en el tiempo también plantea problemas respecto al marco referencial, es decir, ¿si viajamos un lapso de tiempo al pasado o al futuro apareceremos en la misma ubicación espacial de la que partimos? ¿Si nuestra máquina del tiempo está en la sala de nuestra casa entonces si nos remontamos un año al pasado estaremos de nuevo en casa? Eso sólo sucedería si la máquina viajase en el tiempo, pero sólo en el tiempo y no en el espacio, esto porque la Tierra no es estática, se mueve en órbita alrededor del Sol, el Sol se mueve através de toda la Vía Láctea, la Vía Láctea se dirige con ruta de colisión hacia Andrómeda, Andrómeda... en fin, el universo no es estático. Pero el DeLorean sólo viaja en el tiempo, así que el Doc al salir de Hill Valley reaparecerá de nuevo en Hill Valley.

En la imagen vemos una descripción de cómo funciona el condensador de flujo.


Ahora, cito textualmente a Yakov Perelman, desde el libro Física Recreativa II, p.190-191 (tengo el I y el II, de la segunda edición, 1971, impresos en la URSS, unas reliquias que me regaló un profesor de Física de la preparatoria):

Según los datos más modernos el potencial de una descarga atmosférica es igual a 50 millones de voltios. La intensidad máxima de la corriente se calcula en 200 mil amperios. La potencia en vatios se puede hayar multiplicando el número de voltios por el de amperios, para hacer eso hay que tomar en cuenta que mientras se produce la descarga el potencial baja hasta cero; por lo tanto, al hacer el cálculo de la potencia de descarga hay que tomar el potencial medio, es decir, la mitad de la tensión inicial. Según esto tenemos:

la potencia de descarga = $\dfrac{50\,000\,000\cdot200\,000}{2}$

es decir, 5 000 000 000 000 de vatios, o 5 mil millones de kilovatios (o 5 mil gigavatios, para ponerlo en términos familiares). Pongamos que el rayo que lanzó al DeLorean a través del tiempo tenía estas especificaciones. Un rayo perelmaniano.

Ahora bien, ¿cuánta energía transporta este rayo perelmaniano? Considerando el tiempo que tarda la descarga, estimado en 25 ms (milisegundos), entonces tenemos que


$P=\dfrac{E}{t}$ entonces $E=Pt=5\times10^{12}W\cdot2.5\times10^{-2}s=1.25\times10^{11}J$

(donde P es la potencia en vatios, W, E la energía en joules, J, y t el tiempo en segundos, s). Esto es equivalente a la energía química de casi 21 barriles de petróleo (42 galones o 158.9873 litros por cada barril). Así que ya vimos que un rayo tiene la potencia suficiente y necesaria para mandar al DeLorean de vuelta al futuro.


Dicho de otra forma, si quemamos 21 barriles de petróleo en un tiempo de 25 milisegundos generamos la misma potencia media que uno de nuestros rayos perelmanianos y podremos viajar en el tiempo con nuestro DeLorean. De hecho necesitamos menos que eso ya que nuestro rayo perelmaniano tiene más energía y por tanto, genera una potencia mayor, que la que necesitaríamos para que nuestro DeLorean viajase por el tiempo.


Para terminar les dejo con un video que me pareció muy interesante para que vean la formación de rayos y el tiempo que tardan. Está en cámara lenta... l-e-n-t-a...


Para los fans de la trilogía que quieran leer el guión de Back to the Future, está aquí, y les aseguro que encontrarán cosas interesantes.

De vuelta al futuro

¿Han visto Back to the Future? Si no han visto esta fascinante trilogía del director Robert Zemeckis, donde el joven Marty McFly viaja a través del tiempo junto al doctor Emmett Brown, un clásico estereotipo estadounidense del científico loco (¿se han dado cuenta cuántos estereotipos actuales provienen de la cultura estadounidense...?), entonces véanla ¡ya!

Para todos los que ya la han visto seguramente sabrán que la máquina del tiempo es un reluciente DeLorean DMC-12 con partes de avión y paneles de luces intermitentes y sobre todo, un radiante condensador de flujo que es la base del viaje en el tiempo y que funciona con una potencia de 1.21 jigovatios (o más correctamente gigawats, pero jigovatio es la palabra utilizada a lo largo de esta trilogía).

¿Alguien quiere tener su propio condensador (capacitor) de flujo? Pues en tfaw ya pueden ordenar su condensador, que aún faltan algunos días para que salga a la venta.

Aquí en el siguiente video podemos ver un poco de la historia del DeLorean DMC-12.



Y retomando otro clásico estereotipo, esta vez del abusón de colegio, nos encontramos con Biff Tannen (sí, el mismo que se atrevió a llamar gallina a Marty McFly) interpretado por Thomas F. Wilson, que vemos en este divertido video musical alusivo a la legendaria trilogía.

agosto 31, 2010

Esta no es una entrada

Hace algunos días en mi clase de Geometría Moderna I (una materia para matemáticos pero que yo como físico tomo de optativa, y que por una hermosa razón estoy feliz de cursarla) el ayudante del profesor dibujaba en la pizarra una figura triangular, escribiendo a un lado de ella "esto no es un triángulo", como suele suceder con ese tipo de cosas, yo me desorienté, pensé que la realidad se derrumbaría y que el mundo se dejaría ver tal y como es: la realidad controlada por máquinas que nos mantienen en la más absoluta ignorancia mientras ellas nos usan para sus fines. Pero no. Lo que dibujamos como un "triángulo" no es más que lo que nosotros percibimos y entendemos como triángulo, en su concepto matemático.


René Magritte fue un pintor belga al que le gustaba jugar con este tipo de situaciones, creo que es muy famosa la pintura de una pipa que no es pipa, aunque yo desconocía su trabajo hasta ese fatídico día en que la realidad se derrumbó. La pintura, en concreto, es esta.



Debajo leemos: Ceci n´est pas une pipe (esto no es una pipa). Y también, como ya sabemos ahora, esto no es una manzana.


Y ahora, con nada que desafíe convencionalismo alguno, podemos afirmar que ESTO no es una pipa...


¿O a alguien le gustaría darle una fumada?

Si alguien quiere ver más de Magritte, esta SI es la página de la Fundación Magritte, que por cierto, tiene un fondo musical que me encanta, pero no sé el nombre de la melodía.

Ah... esperen un momento... ¿pero quién es él...? Él SI desafortunadamente es el Presidente de los Estados Unidos Mexicanos, Felipe Calderón Hinojosa (un mal presidente a criterio de muchos, no el mío pues no entiendo mucho de política). Al menos ve la obra de Magritte.


agosto 30, 2010

Conjugación...

Yo amo, tú amas, él ama, nosotros amamos, vosotros amáis, ellos aman... ojalá no fuese una conjugación sino realidad
Mario Benedetti  

agosto 28, 2010

El otro yo - Mario Benedetti

Se trataba de un muchacho corriente: en los pantalones se le formaban rodilleras, leía historietas, hacía ruido cuando comía, se metía los dedos a la naríz, roncaba en la siesta, se llamaba Armando Corriente en todo menos en una cosa: tenía Otro Yo.

El Otro Yo usaba cierta poesía en la mirada, se enamoraba de las actrices, mentía cautelosamente , se emocionaba en los atardeceres. Al muchacho le preocupaba mucho su Otro Yo y le hacía sentirse imcómodo frente a sus amigos. Por otra parte el Otro Yo era melancólico, y debido a ello, Armando no podía ser tan vulgar como era su deseo.

Una tarde Armando llegó cansado del trabajo, se quitó los zapatos, movió lentamente los dedos de los pies y encendió la radio. En la radio estaba Mozart, pero el muchacho se durmió. Cuando despertó el Otro Yo lloraba con desconsuelo. En el primer momento, el muchacho no supo que hacer, pero después se rehizo e insultó concienzudamente al Otro Yo. Este no dijo nada, pero a la mañama siguiente se habia suicidado.

Al principio la muerte del Otro Yo fue un rudo golpe para el pobre Armando, pero enseguida pensó que ahora sí podría ser enteramente vulgar. Ese pensamiento lo reconfortó.

Sólo llevaba cinco días de luto, cuando salió a la calle con el propósito de lucir su nueva y completa vulgaridad. Desde lejos vio que se acercaban sus amigos. Eso le lleno de felicidad e inmediatamente estalló en risotadas.

Sin embargo, cuando pasaron junto a él, ellos no notaron su presencia. Para peor de males, el muchacho alcanzó a escuchar que comentaban: «Pobre Armando. Y pensar que parecía tan fuerte y saludable».

El muchacho no tuvo más remedio que dejar de reír y, al mismo tiempo, sintió a la altura del esternón un ahogo que se parecía bastante a la nostalgia. Pero no pudo sentir auténtica melancolía, porque toda la melancolía se la había llevado el Otro Yo.

agosto 27, 2010

Los replicantes están aquí

La imitación de las emociones humanas es una tarea en la que actualmente se trabaja mucho en el campo de la robótica, pero ¿realmente algún día podremos ver a un robot que exprese emociones propias? ¿Y si de pronto los robots afirman que poseen conciencia o, más aún, aquello que la cultura humana denomina alma?

David Hanson nos habla sobre las emociones que, aunque falsamente, pueden tener los robots actuales. El audio está en inglés pero tiene disponible subtítulos en español.



Y aquí tenemos a Zeno, de Hanson Robotics, charlando.



Y al abuelo Phil (de cariño), Philip K. Dick, quien escribió una y otra vez sobre los replicantes, sobre todo se le recuerda por "La Segunda Variedad", donde las armas que se usaban para combatir (por combatir entiéndase despedazar cuerpos con navajas afiladas) contra los rusos se vuelven contra cualquier humano, pero hay algunas variedades más, no fabricadas por los humanos sino por las propias máquinas para pelear entre sí. Altamente recomendable.

agosto 25, 2010

Señal perdida

El presidente de Marruecos terminó de tomar asiento en la primera fila junto al presidente de Francia. La sesión extraordinaria de las Naciones Unidas tendría lugar inmediatamente. El presidente Taimanov, de Rusia, salió al estrado entre un mar de reporteros que lo acosaban desde todos los flancos. Sus dos guardaespaldas se colocaron detrás de él. Vio entre las hojas de su discurso que estaban junto al micrófono y las rehusó con la mirada. Sacó un pañuelo y se secó el sudor de la frente, a pesar que la temperatura en la sala era de doce grados Celsius. Acomodó el micrófono y miró a la audiencia.
       —Hay… —tragó un poco de saliva— tan sólo una forma de hacer las cosas correctamente, de obrar bien, y esa es actuando siempre con la verdad de nuestro lado —hizo una larga pausa mientras observaba nerviosamente a los periodistas—. Me alegra mucho que este día tengamos esta sesión y que todos los países estén aquí presentes, pues hay asuntos muy delicados de los cuales hablaremos.
        —¡Como las explosiones de los gaseoductos en Siberia! —gritó alguno de los reporteros.
Taimanov cerró los ojos y apretó fuertemente los párpados.
   —Antes de empezar a juzgar pensemos en todas las posibilidades —miró a sus guardaespaldas—. Pueden retirarse —les dijo en voz baja.
        —Señor —dijo uno de ellos—, no podemos, su protección es…
        —Les he dado una orden, ¡no la ignoren! —una vena se marcó en su frente.
        —Claro, Señor —se alejaron pero sin dejar de vigilarlo.
Buscó con la mirada al presidente de los Estados Unidos.
      —Es imposible ocultarle al pueblo estadounidense y al mundo entero lo ocurrido a partir del mes de julio de 1947 cerca del poblado de Corona en Nuevo México. Correcto Presidente Sherman, me refiero al incidente de Roswell. Kapustin Yar tampoco es algo que se pueda ocultar. Sabemos que no estamos solos como especie inteligente y es información que ha estado en nuestras manos desde hace ya mucho tiempo.
       —¿Es que se ha vuelto loco? —gritó el presidente de Estados Unidos, levantándose de su asiento.
        —Usted sabe de lo que hablo —respondió Taimanov.
Varios presidentes se levantaron de sus asientos, visiblemente alterados.
        —Taimanov, le recuerdo que el propósito de esta sesión no es…
        —No estamos solos, señores, ¿qué tan difícil es aceptar eso?
        —¡Saquen a este loco!
      —¡Necesitan evidencias!, es lo que necesitan, ¡evidencias!, las tienen, no hay más ya que ocultar.
     El presidente Taimanov temblaba y el sudor le escurría por el cuello. Tomó un control remoto y una pantalla bajó lentamente del techo de la gran sala. Una imagen apareció en ella.

      Los seis soldados se movilizaron, corriendo entre la nieve, hacia la casa donde mantenían a los refugiados. La estructura de madera y cartón parecía abandonada.
   —¡Adelante, adelante, adelante! —gritó el que iba en frente, el líder, sosteniendo su metralleta—. No hay que darles ninguna clase de ventaja a los invasores y ya lo saben, ¡los queremos vivos!
       —¿De verdad eso es lo que estamos buscando? —preguntó uno de ellos.
       —¡Buscamos traidores! —respondió el soldado.
Rodearon la casa y avistaron a los que salían por la parte trasera. Un soldado se arrodilló en el suelo y apuntó hacia los cuatro que iban saliendo de la casa, abriendo fuego.
       —¡Coman balas! —gritó frenéticamente, sin soltar el gatillo.
Un soldado que iba delante de él se agachó y se arrastró entre la nieve hacia el hombre enloquecido.
       —¡Petrov! ¡Cese al fuego!
El hombre miró desorientado a su alrededor y dejó de apretar el gatillo de su metralleta. Se sentó en el suelo.
    —¿Pero qué sucede Petrov? —le gritó el líder al hombre en la nieve—. Smislov, todos ustedes —dijo dirigiéndose a los otros soldados—, vayan a ver si hay sobrevivientes, yo me encargo de este sujeto. Tú, Garry, arresta a este hombre.
    Los pies del grupo se agilizaron sobre la poco gruesa capa de nieve y advirtieron tres cadáveres, dos de ellos no eran humanos, notablemente. Sus cabezas alargadas y sus cuerpos color café yacían ensangrentados sobre la brillante y blanca nieve. Vestían unos pantalones solamente. El otro cuerpo era humano y llevaba puesto un casco de soldado, su ropa era vieja y tenía el aspecto de ser un vagabundo. Smislov escuchó unas pisadas en la nieve y se percató del extraño.
       —¡Hey, tú! —corrió tras de él. Sus largas piernas parecían dar enormes zancadas y pronto se le escaparía—. ¡Deténgase! —comenzó a jadear— ¡Es una orden! —un soldado se le adelantó y alcanzó a dispararle en la pierna al perseguido, que pronto cayó al suelo.
        —¡Así se hace, soldado! —le felicitó Smislov.
Dos soldados fueron corriendo para asegurar al que había recibido el impacto en la pierna.
        —Esa cosa es uno de los…
        —Extraterrestres.

       Los presidentes observaban el video dentro de la sala. Estaban absortos en quien estaba hablando y daba la impresión de que algo estaba a punto de estallar en cada uno de los presentes.
      —… Fuimos atacados —dijo el que estaba hablando en el video, su cabeza estaba cubierta por una especie de capucha pero se veía claramente que tal ser no era humano—. Lo sabíamos pero no estábamos preparados para soportar algo como lo que sucedió. La Comunidad Galáctica fue exterminada. Todos los miembros y todas nuestras flotillas…

      Los hombres entraron a una habitación escasamente iluminada. Cargaban al extraterrestre.
          —¡Esta cosa se está muriendo!
        Lo colocaron en una silla y examinaron sus pupilas y signos vitales. Uno de ellos estaba muy alterado.
          —¡Oh por Dios, oh por Dios! —se llevó las manos a la cabeza.
          —No le administraremos nada, desconocemos la manera en la que podría reaccionar.
          —¡Perdió demasiada sangre!
          —No debería de sangrar tanto —dijo el hombre que le había disparado.
       —Recuerda que no es humano, su sistema circulatorio no tiene por qué ser como el nuestro.
          —Preparados… —balbuceó el extraterrestre.
        —Escuchen, escuchen… —dijo uno, acercándose al extraterrestre, que estaba sentado en la silla, sujetado por otro hombre. Miró el gran rostro del extraño­—. Repite lo que estabas diciendo.
       El extraterrestre abrió ligeramente los ojos y miró a los cinco hombres que le rodeaban. Respiraba lentamente.
          —El… —dijo el extraterrestre— el mensaje tiene que ser escuchado por toda su especie. No les queda ya mucho tiempo. El presidente sabrá de lo que hablo… vayan con el presidente.
           —¿De qué rayos está hablando?

     —Amir, no dejes de grabar —el hombre de la prensa de Israel le dio un codazo al camarógrafo.
          —Si… claro…
        —… no es posible detenerlos —prosiguió el que hablaba en el video—, ellos llegarán en pocas horas a la Tierra y hay que estar preparados para lo que seguirá. Ellos no tienen interés por otra cosa que no sea el planeta, lo consumirán todo como combustible, eso es lo que harán. Que no les desilusione la idea de que no hay nada después de esto, que aquí termina todo. No queda más que aceptar el destino, cuando las cosas no son posibles de modificar…
Terminó el video y la pantalla subió de nuevo lentamente hasta el techo. Nadie sabía qué decir y se generó un silencio total en la sala. El presidente Taimanov se frotó el rostro con las manos y miró a quienes tenía adelante. El presidente de Rumania se levantó desde la segunda fila.
           —¿Y quiere que estemos convencidos que esto es la verdad? —dijo frenético y enojado—, ¿qué se ha creído usted?, ¡asqueroso patán! —miró hacia los lados esperando a que alguien le apoyara.
Los demás presentes guardaron silencio por respeto, pero, la gran mayoría, no porque creyeran que lo que acababan de escuchar era cierto sino porque estaban convencidos de que el hombre que estaba encima del estrado se había vuelto completamente loco.

El soldado Smislov se acercó, con los ojos llenos de lágrimas, al moribundo extraterrestre.
¿Cómo esperaban evitar esto? —le preguntó.
Con su ayuda, pero nunca la tuvimos —dijo jadeando, ya casi sin poder soportar el peso de su propia cabeza.
¿De qué manera… cómo podíamos nosotros detenerlos?
No detenerlos. Preparando a su especie para aceptar su destino… la extinción.

La pequeña nave observó cómo el gigantesco devorador se alejaba más allá de la órbita de Marte.
No queda nada… nada —dijo el piloto—. Pusimos tantas esperanzas en esta joven especie y de un momento a otro, sin poder intervenir, nos han arrebatado todo.
Tal vez no se hayan ido por completo —dijo el copiloto—, tal vez… la extinción es tan sólo el comienzo.
¿Tienes idea de lo que estás diciendo? —suspiró y agachó la cabeza—. No hay conocimiento de algo después de esto. Eso fue todo para ellos. En unas decenas de periodos la Comunidad Galáctica volverá a reestablecerse.
¿No recuerdas acaso por qué hemos cuidado de ellos por tanto tiempo? La razón de existir de la especie humana…
Lo recuerdo, pero nunca estuvimos seguros que ese potencial fuese a presentarse algún día, tan sólo pequeños vestigios de que tal cosa era real.
¿Y qué tal y si es completamente real?
¿Cómo es eso posible? Si tal cosa es cierta… ellos, la especie humana, ellos fueron Los Fundadores… los que esparcieron la vida por todo el universo en el pasado. Si ahora está extinta su raza ¿cómo es que pudieron realizar todas las cosas que hicieron cuando el universo estaba sin vida? Ellos nunca alcanzaron a desarrollar el viaje temporal. Y sin embargo estamos aquí, nosotros, porque nuestra especie fue sembrada en nuestro planeta por su especie. ¿Qué es exactamente lo que estuvimos protegiendo todos estos eones?
El copiloto miró fijamente al espacio vacío tapizado de estrellas.
No lo se.

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