octubre 31, 2011

Robot

No es lo mismo. No es estar entre todos los demás y esperar a que alguien entre a la tienda sólo para ver que escogen al de a lado. Aquí me siento muy bien, y soy muy útil, hago lo que aprendí en los años de escuela y lo desempeño eficientemente. Aquí tengo que supervisar que los controles de la casa funcionen correctamente. Ellos hacen cosas muy importantes, no tienen tiempo para cuidar sus hogares, y me gusta mucho ayudarles de esta manera. ¿De qué otra forma podría ser útil? Me pregunto lo que pasará... Antes de irme de la tienda, las otras personas murmuraban que dejarían de prescindir de nosotros. No sé cómo podría ocurrir, de verdad no lo sé. Pero será mejor que deje de pensar en ello, el cerrado automático de esa puerta no se reparará por sí solo. Debo de sentirme muy agradecido con la máquina que me ha comprado.

octubre 30, 2011

Lo que la Ciencia Ficción es y no es

     «En primer lugar, definiré lo que es la ciencia ficción diciendo lo que no es. No puede ser definida como "un relato, novela o drama ambientado en el futuro", desde el momento en que existe algo como la aventura espacial, que está ambientada en el futuro pero no es ciencia ficción; se trata simplemente de aventuras, combates y guerras espaciales que se desarrollan en un futuro de tecnología superavanzada. ¿Y por qué no es ciencia ficción? Lo es en apariencia, y Doris Lessing, por ejemplo, así lo admite. Sin embargo, la aventura espacial carece de la nueva idea diferenciadora que es el ingrediente esencial. Por otra parte, también puede haber ciencia ficción ambientada en el presente: los relatos o novelas de mundos alternos. De modo que si separamos la ciencia ficción del futuro y de la tecnología altamente avanzada, ¿a qué podemos llamar ciencia ficción?
     »Tenemos un mundo ficticio; éste es el primer paso. Una sociedad que no existe de hecho, pero que se basa en nuestra sociedad real; es decir, ésta actúa como punto de partida. La sociedad deriva de la nuestra en alguna forma, tal vez ortogonalmente, como sucede en los relatos o novelas de mundos alternos. Es nuestro mundo desfigurado por el esfuerzo mental del autor, nuestro mundo transformado en otro que no existe o que aún no existe. Este mundo debe diferenciarse del real al menos en un aspecto que debe ser suficiente para dar lugar a acontecimientos que no ocurren en nuestra sociedad o en cualquier otra sociedad del presente o del pasado. Una idea coherente debe fluir en esta desfiguración; quiero decir que la desfiguración ha de ser conceptual, no trivial o extravagante... Esta es la esencia de la ciencia ficción, la desfiguración conceptual que, desde el interior de la sociedad, origina una nueva sociedad imaginada en la mente del autor, plasmada en letra impresa y capaz de actuar como un mazazo en la mente del lector, lo que llamamos el shock del no reconocimiento. Él sabe que la lectura no se refiere a su mundo real.
     »Ahora tratemos de separar la fantasía de la ciencia ficción. Es imposible, y una rápida reflexión nos lo demostrará. Fijémonos en los personajes dotados de poderes paranormales; fijémonos en los mutantes que Ted Sturgeon plasma en su maravilloso Más que humano. Si el lector cree que tales mutantes pueden existir, considerará la novela de Sturgeon como ciencia ficción. Si, al contrario, opina que los mutantes, como los brujos y los dragones, son criaturas imaginarias, leerá una novela de fantasía. La fantasía trata de aquello que la opinión general considera imposible: la ciencia ficción trata de aquello que la opinión general considera posible bajo determinadas circunstancias. Esto es, en esencia, un juicio arriesgado, puesto que no es posible saber objetivamente lo que es posible y lo que no lo es, creencias subjetivas por parte del autor y del lector.
     »Ahora definiremos lo que es la buena ciencia ficción. La desfiguración conceptual (la idea nueva, en otras palabras) debe ser auténticamente nueva, o una nueva variación sobre otra anterior, y ha de estimular el intelecto del lector; tiene que invadir su mente y abrirla a la posibilidad de algo que hasta entonces no había imaginado. "Buena ciencia ficción" es un término apreciativo, no algo objetivo, aunque pienso objetivamente que existe algo como la buena ciencia ficción.
     »Creo que el doctor Willis McNelly, de la Universidad del estado de California, en Fullerton, acertó plenamente cuando afirmó que el verdadero protagonista de un relato o de una novela es una idea y no una persona. Si la ciencia ficción es buena, la idea es nueva, es estimulante y, tal vez lo más importante, desencadena una reacción en cadena de ideas-ramificaciones en la mente del lector, podríamos decir que libera la mente de éste hasta el punto que empieza a crear, como la del autor. La ciencia ficción es creativa e inspira creatividad, lo que no sucede, por lo común, en la narrativa general. Los que leemos ciencia ficción (ahora hablo como lector, no como escritor) lo hacemos porque nos gusta experimentar esta reacción en cadena de ideas que provoca en nuestras mentes algo que leemos, algo que comporta una nueva idea; por tanto, la mejor ciencia ficción tiende en último extremo a convertirse en una colaboración entre autor y lector en la que ambos crean... y disfrutan haciéndolo: el placer es el esencial y definitivo ingrediente de la ciencia ficción, el placer de descubrir la novedad.»

PHILIP K. DICK
(Fragmento de una carta)
14 de mayo de 1981

octubre 28, 2011

Constituyen pandemia

Como ejercicio del tipo que se ve en un taller literario, Pedro López Manzano, en su blog Cree lo que quieras, ha sugerido un pequeño reto literario: hacer un cuento hiperbreve, con límite de tiempo de 3 minutos, que comience con las palabras "constituyen pandemia". He aquí mi aporte.

"Constituyen pandemia: virus de clases 5 y 6", marca el diccionario de enfermedades que sostengo entre mis manos, mientras lo leo bajo la luz de las velas. Tras la ventana se ven los estragos de lo que el holocausto ha dejado. No me he atrevido a salir hacia la biblioteca más cercana, sería una estupidez, pues de algo advierten todos estos gritos que crecen a lo lejos para pronto apagarse.

octubre 25, 2011

Persecutor, perseguido


El comandante de la Guardia Suiza nunca llegó a cruzar el umbral; el asesino sí. Permaneció al pie de la cronopuerta. Había fallado en su misión de proteger a Su Santidad, y ahora el criminal, quien había cumplido su cometido, había huido hacia algún lugarmomento del espaciotiempo. Fijó sus ojos sobre la cronopuerta. Manipuló el colapsador de probabilidades y sintonizó la última frecuencia de operación: diez años en el futuro, El Vaticano. Conectó su cerebro auxiliar. Activó el modo caza; ya no había rastro de humanidad en él. “Matar al asesino del Papa”, resonaba en su mente. Cruzó el umbral. De pronto se encontró en un lugar con antiguos edificios en ruinas. ¿Quién era él? Todo recuerdo se había ido. Luego el cerebro auxiliar se activó. Recordó quién era. Un pensamiento inundó su mente: “matar al Papa”. Ya no era "matar al asesino del Papa", dos palabras se habían suprimido del cerebro artificial, un cambio sutil. Se volvió y cruzó de nuevo el cronoportal, hacia el pasado, para cumplir con su misión, sin saber que a quien antes había perseguido era a sí mismo.

octubre 18, 2011

Preservar La Colectividad

“Varía localmente el campo electromagnético, cambia la distribución electrostática en un extremo de la moneda y podrás hacer que caiga cara en vez de cruz. ¡Felicidades, has manipulado el azar!” (Jorv G. Looschip, Vigesimocuarta Generación de Cartógrafos Espaciales de Dreaya. 4071 d.C.) 

     S-21r leyó el código del contenedor metálico que su colega llevaba en las agarraderas electromagnéticas. Sus fotoceldas se movieron del frasco al rostro gris e inexpresivo de S-22r. Los dos pequeños robots eran transportados por la cinta que llevaba al Colectivo Sagitario. 
     Llegaron al exterior, avanzaron sobre un gran puente. Allí, a lo lejos, hacia donde la cinta los llevaba, bañados por la luz del sol, se levantaban algunos edificios de varios cientos de pisos. El puente desembocaba en una estructura cubiforme, un gran cubo esparcido entre otros cubos, de color azul fuerte, contrastante contra el cielo violáceo. Los robots llegaron en silencio hasta el edificio. Al atravesar el arco que delimitaba la puerta semipermeable, la iluminación abandonó su tono amarillento para dar paso al azul que emanaba de las paredes. En el interior, las máquinas trabajaban silenciosamente. Los dos robots se separaron; S-21r fue hacia los niveles inferiores y S-22r hacia los superiores a través de los tubos elevadores. 
     Once pisos arriba, el reparador vio que el robot acababa de llegar. S-22r se acercó al reparador. El humano tenía apariencia robótica, pues su cuerpo era de metal, era bajito, apenas superaba el metro de altura, lo mismo que medía S-22r, y sus ocho brazos descansaban sobre los costados. 
     —Acompáñame —le dijo mentalmente el reparador, mirando el contenedor que llevaba el robot. 
     S-22r lo siguió. Entraron a un haz verde horizontal que delimitaba un campo magnético, y los impulsó hasta la parte oeste del edificio, allí donde se encontraban las instalaciones del complejo de investigación orgánica. El haz los hizo detenerse frente a la puerta semipermeable de uno de los laboratorios. Los sensores de equilibrio del humano se desbalancearon un poco, pero luego se estabilizaron. Atravesaron la puerta semipermeable. Quien los esperaba dentro clavó su vista en el contenedor del robot, era un hombre muy alto, de grandes alas, cubierto de pumas negras y brillantes. Las plumas que recubrían su cuerpo variaban de tonalidad y de brillo cuando se movía. Se acercó a S-22r y el pequeño autómata le entregó el frasco. El hombre alado se volvió hacia una mesa que se acababa de materializar frente a una pared, allí depositó el recipiente, al que le conectó un tubo. Las alas del hombre sufieron un espasmo. Palpó el recipiente. Se inclinó hacia adelante y lo miró de cerca. El cilindro tenía un indicador de temperatura, marcaba por encima de los 70 Celsius. El hombre alado se giró tan bruscamente hacia el robot y hacia el humano que unas plumas se le desprendieron. 
     —¿Qué le ha ocurrido al cerebro? —la voz mental del hombre alado llegó a los receptores corticales del reparador y de S-22r. El par de plumas cayó con lentitud al suelo. 
     —Se lo he entregado —transmitió S-22r—. Usted lo la colocado sobre la mesa. 
     —Sí —respondió el alado—, eso lo sé. Me refiero a que la temperatura no es la correcta. 
     —Eso no es posible —transmitió el robot. 
     —¿Qué necesidad tienes de mentir? —emitió el reparador, dirigiéndose al alado. 
     El hombre alado quitó de un tirón el tubo que había conectado al contenedor. 
     —No importa —dijo—. Pero han retrasado la instalación de este cerebro en el organismo de C. Y el tiempo es muy importante. 
     —¿Me he equivocado? —preguntó S-22r. 
     —Míralo por ti mismo —respondió el hombre alado mientras el robot se acercaba e inspeccionaba en frasco sobre la mesa—. Has dejado que la batería se agotara. 
     —No entiendo cómo ha podido pasar. —S-22r se dirigió hacia la puerta semipermeable del laboratorio—. Iré a reparación. 
     La polaridad de la puerta semipermeable se invirtió y el robot se marchó pasando a través de ella. 
     El hombre alado sujetó el contenedor y, bajando la vista, miró al reparador. Le extendió el recipiente. 
     —Llévate esto y que restablezcan las neuronas y las conexiones faltantes. 
     El reparador extendió el par superior de sus ocho brazos y tomó el contenedor, pero se quedó parado como si no hubiese recibido la orden. 
     El alado lo miró. 
     —Ya sé que es muy raro —emitió el hombre alado. 
     —¿Cuándo había ocurrido un error antes? 
     —La Colectividad no tiene registro de algo así —el hombre alado se sintió incómodo, desvió la mirada del pequeño humano metálico—. Anda, el tiempo apremia. 


octubre 07, 2011

Trastornando el universo

"En los nómadas mongoles se desarrolló una piel dura y un ojo rasgado para soportar los vientos helados de Asia. Si algunos de nuestros nietos nacen con una piel aún más dura y un ojo aún más rasgado, podrán caminar, con el rostro descubierto, bajo los vientos de Marte."

"Mi conversación con los aborígenes
—¿De dónde vienen? —les pregunté.
—Emigramos de otro planeta.
—¿Cómo llegaron a vivir aquí, y a vivir en un vacío, cuando sus cuerpos fueron diseñados para vivir en una atmósfera?
—No puedo explicar cómo llegamos aquí, eso es demasiado complicado, pero puedo decirte que nuestros cuerpos gradualmente cambiaron y se adaptaron a la vida en un vacío del mismo modo que sus animales acuáticos gradualmente se volvieron terrestres, y sus animales terrestres gradualmente empezaron a volar. En los planetas, los animales acuáticos por lo general aparecen primero, después los animales que respiran aire, y por último los animales del vacío.
—¿Cómo comen ustedes?
—Comemos y crecemos como las plantas, aprovechando la luz del sol.
—Pero sigo sin entender Una planta absorbe jugos de la tierra y gases del aire, y la luz del sol sólo convierte esas cosas en tejido vivo.
—¿Ves estos apéndices verdes en nuestros cuerpos que parecen alas bellas de esmeralda? Están llenos de clorofila, como la que reverdece a sus plantas. Unos cuantos de sus animales también las tienen. Nuestras alas poseen una piel como de cristal, a prueba de aire y de agua, pero que deja pasar la luz del sol. Y la luz del sol disocia el bióxido de carbono que se disuelve en la sangre que corre por nuestras alas, y cataliza otras mil reacciones químicas que nos abastecen con todas las sustancias que necesitamos."

Ambas citas pertenecen al libro Trastornando el universo de Freeman Dyson, una autobiografía de este gran físico inglés; la segunda es a su vez una cita de Sueños del cielo y de la tierra de Konstantin Tsiolkovsky.

Suele decirse que cada mente es un mundo, que cada mente es un universo. Cada vez que miramos más allá, cuando vivimos en ese segundo hogar que para mí es el futuro, algo se trastorna, un universo entero.

septiembre 24, 2011

El taller



No lo había mencionado antes, pero ahora estoy tomando clases de alemán en la universidad, las clases comenzaron a principios de este semestre, en agosto. El alemán me parece un hermoso idioma, y más ahora que lo estoy aprendiendo. En esa clase conocí a una persona que se ha vuelto mi amiga, Abril G. Karera, y ella me ha invitado a formar parte de un taller literario que se reúne en su facultad, ella es de Filosofía y Letras, y el jueves pasado asistí a mi primera reunión de ese taller. El taller es una vez por semana, y allí nos reuniremos algunas personas a las que nos gusta escribir, incluida mi amiga. Es interesante conocer a otras personas, físicamente (porque a partir de que comencé con este blog he conocido a varias personas, virtualmente), que comparten el interés por la lectura y por la escritura, y creo que sacaré provecho de ese taller y de las personas que asistan y de compartir experiencias y aprendizajes entre nosotros. Tal vez yo sea como un bicho raro entre los demás, porque tengo entendido que la mayoría de los que se esperan que asistan al taller estudian cosas acordes a la literatura, como mi amiga que estudia Letras Clásicas, y pues... ya saben que yo soy de Ciencias, aunque aún así recibieron bien un par de minicuentos de Ciencia-Ficción que les leí. Sobre todo me di cuenta de eso cuando un chico se definió como marxista-algo (no recuerdo realmente, pero se trata de algo que yo no comprendo). Esperamos que el taller dé frutos y que cada uno aprenda mucho de los demás, y en particular yo así lo espero pues para mí se trata de una experiencia nueva de la que deseo enriquecerme (no monetariamente, claro está). El taller es abierto, así que si me lee alguien de la UNAM, o de cualquier otra parte, que quiera y pueda asistir al taller, está invitado.

Por cierto, el gatito de la imagen, que parece algo asustado, escribe en una Mac, y aunque yo tengo genes de gato, pues así lo decidió la supercomputadora autística que me diseñó, mi laptop no es Mac.

Tschüß!

septiembre 11, 2011

Ideas y frases sueltas

La siguiente es una recopilación de algunas de las ideas y frases sueltas que he escrito en mi "muro" de Facebook. Se me ocurrió reunir esas cositas dispersas y publicarlas aquí. Algunas de esas cositas sueltas dieron origen a cuentos o las usé dentro de algún cuento, algunas son citas inventadas, o microcuentos o intentos de poemas, otros son chistes.

"Nuestra ciencia experimental siempre estuvo basada en mediciones realizadas en tiempos humanos, lugares humanos y condiciones humanas. Cuando estos tiempos, lugares y condiciones cambiaron, nos dimos cuenta que las constantes también cambian." (Ali S. Godoy. Interaction maps; New Science, Physics. Enero de 2297 d.C.)

"Varía localmente el campo electromagnético, cambia la distribución electrostática en un extremo de la moneda y podrás hacer que caiga cara en vez de cruz. Felicidades, has manipulado el azar. Ahora que tenemos un mayor control sobre las leyes de la Física, el azar deja de serlo, y se convierte en nuestra herramienta, la herramienta más poderosa a nuestra disposición." (Jorv G. Looschip, Vigesimocuarta Generación de Cartógrafos Espaciales de Dreaya. Año 4071 d.C., antes del Decreto de Regulación de la Manipulación del Azar) [La usaré en mi próximo cuento]

El Libro Guiness de los Records Mundiales dice que Ronald Hubbard fue el más prolífico autor de la historia con 1084 libros publicados, pero los de Guiness no saben que hay uno que ha escrito un sin fin de libros que se remontan desde el principio de la escritura, desde El Cantar del Mio Cid, La Epopeya de Gilgamesh, El Corán,..., y que aún sigue en activo, y publica sus libros bajo un curioso seudónimo: Anónimo.

En las matemáticas se suele citar mucho a Michael Ende: "Por ende..."

Era un hombre tan gordo, pero tan gordo, que la NASA lo contrató para detectar neutrinos procedentes del Sol.

La desventaja de usar playeras de Metallica es que se calientan mucho y se dilatan con el calor.

¿Por qué la gallina cruzó la Banda de Möbius? Para llegar al mismo lado. 

Sugerencia para medir el volumen de una vaca sin usar desplazamiento de líquidos: Licúe a la vaca. Coloque el contenido en una esfera con radio r suficientemente grande para que la contenga. Si quiere tomar en cuenta el aire atrapado en los conductos de la vaca, entonces, antes de licuarla, sumerja a la vaca en algún líquido, de preferencia gelatinoso, para que este sature los conductos de la vaca, luego repita lo anterior. 

‎"Un Anillo para gobernarlos a todos, un Anillo para encontrarlos, un Anillo para atraerlos a todos y atarlos en las Tinieblas" (Inscripción en un anillo de bodas). 

«Doctor, creo que alguien mezcla en mi comida una substancia que me vuelve paranoico» (Esto es algo que leí en una biografía de Philip K. Dick)

"¿Nunca han visto una parábola en el desierto?" (ésta es una frase de mi profesor de Geometría Analítica, Javier Bracho, cuando se veía Geometría Proyectiva. Fue muy gracioso)

¡Choca esos seis, alienígena! 

Conozco el Cosmos como la palma de mi mano de infinitas líneas; he ido de un lado a otro del tiempo, en el torrente que va y que vuelve. Antes de que todo empezara, yo estaba allí; y cuando todo deje de existir, aún seguiré, por sobre todas las cosas. Sin embargo soy miserable, pues, aunque lo supe casi todo, poseedor de una cuasi-infinita sabiduría, nunca fui lo que siempre quise ser: humano.

Palíndromo 5x5
S A T O R
A R E P O
T E N E T
O P E R A
R O T A S
"Sator arepo tenet opera rotas" ["el labrador en su campo controla el trabajo de sus herramientas"] (Nota: No es de mi autoría, claro)

O reparo vaporera, flan alfarero, pavo rapero (palíndromo)

Eisbär iceberg (es un juego de palabras: "Eisbär" significa "oso polar" en alemán, y suena casi igual que "iceberg").

"Sucede que su sede se sucede cada cuatro años." (Juego de palabras sobre el mundial de fútbol.)

—Parece ser que la especie humana ha desaparecido —dijo Knut, mirando la pantalla con el gran espacio vacío donde antes estaba la Tierra—. Después de todos los esfuerzos de la Confederación por conservarla, los Knarkpa llegaron para acabar con ellos y su planeta.
—Ellos no se han ido, Señor —dijo con la cabeza agachada.
—¿Qué dices Logkd? 
Logkd alzó la mirada. 
—La extinción es sólo el comienzo. 

Shakespeare, pluma en mano, escribía una de sus grandes obras.
—Ser o no ser: —dijo, en un momento de reflexión— ésa es la cuestión.
El gato, que estaba tendido en su pequeña cama, se levantó y, con expresión solemne y una mano en lo alto, dijo:
—Ser... y no ser.
Sin duda ese no era su gato, pensó Shakespeare, debía ser el gato de otro, pues el suyo nunca diría tal sandez.
Era el gato de Schrödinger.

Cuando las naciones se unieron bajo un mismo gobierno, el mundo fue libre; cuando los hombres dejaron de depender de sus cuerpos físicos, el hombre fue libre... (O eso creyó.)

El caballero entra al oscuro bosque armado sólo con su mente. No necesita espada ni escudo ni armadura, pues de nada le servirán.

Cae la noche y el extraño sentado en su extraña silla manda un mensaje a las estrellas. El telégrafo comienza a transmitir.

Fue la última vez que la vi, pues en ese momento me extirpó los ojos.

‎—Lo siento Charles, te has convertido en un peligro para este universo... y para todos los demás.

—Me haces temblar —le dije al frío. 

Cuando el universo muera, pársecs separarán electrones de protones. Cuando el amor muera, los infinitos separarán los corazones.

¡Oh, Kanath!
Tuyo era el Mundo
Tuya era la Belleza
Y ahora
¡Oh, Kanath!
Tuya es la Muerte

Nubes rosas en el cielo
la Luna casi llena
recordando los tiempos lejanos 
de los antiguos griegos 
y la batalla de Maratón 
y llega la hora azul 
y se vuelve más oscura 
y le hace justicia 
a la Luna y a las estrellas 



¡Saludos!

septiembre 04, 2011

Mis himnos nacionales favoritos

Hace unos meses me puse a escuchar en varios canales de Youtube himnos de varios países, muchos realmente, y varias versiones de uno mismo, pero no los abarqué todos, aún me quedaron himnos por escuchar, aunque muy pocos. A partir de los que escuché, seleccioné mis favoritos. Fue una selección algo complicada (XD). Los pongo aquí. Son varios pero son cortitos. Mis favoritos son el de Rusia, el de Francia, el de las Islas Marshall y el de Escocia (actualización: y el de Alemania). ¿Cuál(es) les gusta(n) más? ¿Ya tenían previamente un himno nacional favorito o resulta que soy demasiado friki como para hacer una selección de himnos nacionales?


Rusia


Alemania





Francia




Guernsey


Escocia


Islandia


Islas Marshall


Saami / Laponia


España


México


Azerbaijan

agosto 20, 2011

Coma


    Se despertó. Antes de abrir los ojos tanteó los alrededores. Apretó las sábanas con sus manos y percibió el frio metal de la base de la camilla. Sintió la molestia de los tubos dentro de sus fosas nasales, y aspiró, el aroma era el frío y puro del oxígeno. En su rostro sintió una briza gélida. Cuando se decidió a abrir los ojos comprobó que estaba en un hospital. Era una habitación en la que a su diestra había una mujer con el cabello enmarañado, sentada en una silla, y estaba dormida. El hombre dio un tirón a los tubos de su nariz y comenzó a respirar con dificultad. La mujer se despertó con el sonido de su respiración, y ella estalló en lágrimas apenas lo vio. La mujer lo miró con ternura mientras él la miraba todavía con el horror de la primera impresión. La había reconocido.
    —¡Tú! —exclamó el hombre.
    La mujer abrió los brazos y se acercó a él. El hombre la rechazó con violencia.
    —¡Maldita sea, tú! ¡Tú aquí, tú! —dijo de nuevo el hombre.
    —¿Amor, qué pasa? Has despertado... Amor...
    —¡Carajo —el hombre sacudió la cabeza y apretó fuertemente los ojos—, te lloré como un loco allá! —el hombre se sentó en la camilla, mirando de frente a la mujer. La miró fijamente. Su mueca se torció aún más—. ¡No estabas en ese lugar y te lloré tanto!
    —Mi amor —dijo la mujer, mirando a un lado y a otro y luego al hombre que estaba en la camilla y a quien ahora ya ni reconocía como su esposo—, ¡pero si estuviste en coma durante siete años!
    —Oh... Siete años —el hombre hizo una pausa—. Allá parecieron más. —Observó con detenimiento a la mujer—. Tu rostro... está envejecido.
    —No entiendo de...
    —Clara... ¿de verdad estuve en coma? Porque... ¡Cielos! Pero estoy seguro que...
    —No entiendo lo que me quieres decir.
    —Lo siento, Clara —el hombre se levantó de la camilla.
    —¡Doctor!
    —No puedo quedarme aquí. Entiende. No, no puedes entenderlo ahora. Estoy seguro que lo sabrás, pero quizá no me creas.
    El doctor llegó pero cuando éste abrió la puerta, el hombre salió de la habitación. Caminó por el pasillo vestido con la ropa de hospital. El doctor fue tras él y llegaron dos enfermeras, que lo sujetaron por los brazos. El hombre no ofreció resistencia, estaba demasiado débil. El doctor intentó dominar su sorpresa ante el repentino despertar del paciente.
    —Tiene que volver a su habitación —dijo el doctor, con los ojos desorbitados.
    Su esposa había salido y lo miraba, bañada en lágrimas. Los ojos del hombre se encontraron con una figura familiar, pero ésta no era su esposa, sino una mujer que yacía en una cama, detrás de una puerta entreabierta, en la habitación contigua.
    —¡Esperen! —gritó el hombre.
    Una enfermera llegó con una silla de ruedas. Lo sentaron.
    —¡Esperen! —volvió a decir el hombre—, ¿quién es la mujer que está en esa habitación? —dijo, señalando la puerta un poco abierta.
    —Otra paciente —dijo el doctor.
    Ya lo estaban llevando de regreso.
    —¿Está en coma, verdad? —preguntó el hombre—. ¿Se llama Alicia, Alicia Salas, cierto, tiene treinta y seis años?
    El doctor miró a la mujer que estaba parada en el marco de la puerta, la esposa del hombre. Le dijo:
    —¿Le ha contado algo sobre la paciente?
    La mujer negó con la cabeza.
    —¿Habrá escuchado algo sobre ella mientras estaba en coma, doctor? —preguntó una de las enfermeras—. Tal vez de verdad los pacientes pueden escuchar mientras...
    —¡No, no, no entienden, yo conozco a esa mujer! —gritó el hombre.
    —Usted no puede conocerla —dijo el doctor—, estaba en ese estado mucho antes de que lo trajeran a usted, y usted nunca tuvo contacto con ella.
    —Escuche —dijo el hombre—. Yo la conozco, la he conocido durante siete años, al parecer, aunque allá me pareció mucho más tiempo. Quizá realmente fue más tiempo.
    —¿De qué hablas, amor? —le preguntó su esposa.
    —Lo siento, Clara. Te amo, uno nunca deja de amar, de eso estoy seguro, pero ahora con quien deseo estar es con ella, la amo —y señaló a la mujer que estaba acostada en la habitación contigua.
    ¡Había dicho esas palabras, las había dicho!
    Su esposa volvió a entrar a la habitación.
    —¡Oh —dijo el hombre para sí mismo—, sabía que iba a reaccionar de ese modo!
    Las enfermeras de nuevo se dirigieron a la habitación y el hombre en la silla de ruedas cruzó el marco de la puerta. Se encontró con su esposa, con la mirada vuelta hacia la ventana que daba a la calle. El hombre le dijo al doctor:
    —¿Qué tan grave es el estado de Alicia, en qué nivel de coma se encuentra?
    —Lo siento —dijo el doctor—, esa información no le incumbe.
    El hombre suspiró. Ya se enteraría después.
    El hombre se dirigió con la silla de ruedas hacia su esposa, venciendo la debilidad de sus brazos. Le contaría todo lo que había pasado, consciente de que no le creería, ni ella ni nadie. ¿Cómo le iban a creer que había estado en ese otro mundo donde había conocido a Alicia, de quien se había enamorado? ¿Cómo le iban a creer todas las cosas que allí había pasado, el horror y la felicidad que había vivido, cómo le iban a creer siquiera que todo aquello no era más que una invención de su mente, que realmente hay una vida mientras la vida permanece latente y oculta en el mundo en el que nacimos? Quizá algún día Alicia despertaría, y les diría a todos que todo lo que habían vivido era verdad, y podrían volver a estar juntos. Quizá...

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