Entrevistado por un periodista acerca de su infancia, Mark Twain le había hablado al entrevistador sobre Bill, su hermano mellizo. De niños, Bill y Mark se parecían tanto que para distinguirlos les ataban en las muñecas unas cintas de diferentes colores. Un día, los dejaron solos en la bañera y uno de ellos se ahogó. Las cintas se habían desatado. «De modo que —concluyó Mark Twain— nunca se supo quién de los dos había muerto, si Bill o yo.»

Las cosas del Sr. Twin. En fin, mientras lo supiera él.
ResponderEliminarLo encuentro sencillamente genial!!!
ResponderEliminarLos gemelos pueden llegar a ser muy inquietantes...¿Conoces la película "El otro"? (http://www.imdb.com/title/tt0069050/). Está basada en la novela "The other", de Tom Tryon, y créeme, tanto la novela como la película te dejan muy mal cuerpo...Ostras, y me olvidaba de "Inseparables", de Cronemberg, que tampoco está mal...!
Un saludo!
Sr. Twin, jaja. Puse lo de twin como un juego de palabras, porque suena gracioso junto al nombre de este escritor: Mark Twain... Twin (gemelo).
ResponderEliminarMercedes: Recuerdo que yo una vez recurrí (hace muchos muchos años, y mira que no soy tan viejo) a eso de decir: "no fui yo, fue mi hermano gemelo".
La película no la he visto.
Saludos a ambos.
Que tipo original. No sólo era buen escritor, también, tenía buen humor.
ResponderEliminarmariarosa
Jeje, una genialidad como lo es esta historia no sale de cualquier mente!
ResponderEliminarCordiales saludos!
Mariarosa: Saludos. La verdad no conozco la obra de Wilde, pero ya me han recomendado algo, así que pronto me enteraré de lo buen escritor que era.
ResponderEliminarSeñor Dáltanos: He oído que el humor tiene relación con la inteligencia. Yo no creo eso, porque neurológicamente son dos cosas distintas, pero sí, era especial el Señor Twain.
Me recordó a Cien Años de Soledad con los hermanos José Arcadio y Aureliano, que vivían intercambiándose los nombres hasta que terminan efectivamente con el nombre del otro como propio. En este caso, quizá, de haber sido de otra forma, estaríamos leyendos las obras de Bill Twain.
ResponderEliminar¡O sea que el célebre Mark, quizás sea el célebre Bill!... habría que recomendar entonces que no se utilice el sistema de las cintitas para identificar gemelos pues es ineficaz. Cualquiera que haya sido el muerto, el vivo se quedó con talento por partida doble.
ResponderEliminarMis besos para ti Damián y ojalá te animes a pintar!
Alejandra: ¡Hola! Un gusto que pases por aquí. No he leído "Cien Años de Soledad", pero me la han recomendado. Y pues quién sabe... quizá sí estamos leyendo las obras de Bill Twain, como dice Eva.
ResponderEliminarEva: Yo consideraría más práctico marcas hechas con placas de acero con los nombres de cada quien en la frente, pero sé que nadie estaría de acuerdo conmigo, así que habría que recurrir a una técnica más salvaje como implantar verichips (no, no son una nueva marca de papas).
Saludos a las dos. Y, Eva, por el momento seguiré dibujando, y luego ya me animaré a lo siguiente.
Jajaja... que ocurrente el gran Mark Twain.
ResponderEliminarPor cierto, me gustaría invitarte a visitar esta caricatura que hice, basada en su magistral "Tom Sawyer". Espero que te guste.
http://elrechiste.blogspot.com/2010/08/0054-blackberry.html
Saludos. :)
Gracias por el enlace a tu página. Me ha gustado mucho! Te puse en la sidebar donde dice "Enlaces no lineales" :D
ResponderEliminar