Apenas hace un par de días fue la Tertulia de Ciencia Ficción de la Ciudad de México, y cada tertulia que pasa me divierto más; platicar con gente a la que le interesa la Ciencia Ficción y se la toma en serio es algo singular, y me anima a hacer mejores cosas, aunque no me quede casi tiempo fuera del que le dedico a la universidad. Actualmente trabajo en un cuento, tendrá unas 15 mil palabras cuando esté terminado, lo más largo que haya escrito, y es una mezcla entre "Siete vistas de la Garganta de Olduvai" de Mike Resnick, un montón de cosas que he leído últimamente, y sobre todo de una idea que me dio un compañero matemático y escritor (en su conjunto es una cosa algo experimental). Eventualmente lo publicaré aquí, aún tengo que encontrar ratitos libres para avanzar y terminarlo. Ah, y también quería informar que gané el 4° lugar en el concurso anual de relatos de Ciencia Ficción de La Cueva del Lobo, de entre un total de 39 relatos que mandaron autores de varios países de Latinoamérica, además de España. El cuento con el que participé es uno que quizá ya hayan leído, "El viaje de un cartógrafo", uno de mis preferidos. Para terminar, les dejo un cuentito que escribí hace unos meses.
El
chico nuevo, con su tablero enrollado bajo el brazo, levantó la
vista hacia las mesas puestas en fila, donde varios sujetos se
enfrentaban en partidas casi interminables. Las narices de los que
jugaban olisquearon el aire, y pronto supieron que alguien había
entrado a su territorio; instintivamente, todos pusieron de pie. El
chico nuevo pronto se vio acorralado por las miradas, hambrientas de
carne fresca, de los que se escondían detrás de aquellos lentes de
fondo de botella. Los sujetos se acercaron, parecían salir de todas
partes, caminaron con paso robótico, mientras sus risas mostraban
unos brackets del color del mismo infierno. Un sujeto se acercó al
recién llegado.
—¿Quieres
unirte a nosotros? —el sujeto alcanzó a decir esto cuando le
comenzó a faltar el aire. Sacó su inhalador del bolsillo, lo agitó
y se lo llevó a la boca; lo apretó y, con fuerza, introdujo a sus
pulmones el revitalizante aerosol de salbutamol.
—Sí
—dijo el chico nuevo, intimidado por el que, sin lugar a dudas,
debía de ser el líder.
—Ya
sabes lo que necesitas para pertenecer a nuestro club —dijo el
macho alfa, con la respiración agitada.
El
chico nuevo asintió con la cabeza.
El
macho alfa le ofreció su inhalador. El chico nuevo lo miró con
duda.
—Tómalo
—le dijo—; lo necesitarás.
—No
te arrepentirás de tu elección —dijo otro integrante del club—.
Vale la pena. —El sujeto salió de entre las sombras y el chico
nuevo pudo percibir su rostro y sus brazos llenos de cicatrices—.
Lo recuerdo como si hubiese sido ayer: los zapatos ortopédicos
aplastando mi cara, las piezas dentro de mi nariz y en otros
orificios que... ¡Oh, Dios mío!... Pero al final te conviertes en
un miembro del club —esbozó una sonrisa que dejaba ver los dientes
rotos.
Con
la cabeza baja, el chico nuevo tomó el inhalador que le ofrecía el
líder, y avanzó, adentrándose en las tinieblas.
—Bienvenido
al Club de Ajedrez de la Facultad de Ciencias —le dijo el macho
alfa.
Los sujetos comenzaron a hacer sonar las piezas de ajedrez sobre las mesas, en una música atronadora que auguraba los tormentos futuros, mientras el chico nuevo avanzaba hasta cruzar el punto de no retorno.
Los sujetos comenzaron a hacer sonar las piezas de ajedrez sobre las mesas, en una música atronadora que auguraba los tormentos futuros, mientras el chico nuevo avanzaba hasta cruzar el punto de no retorno.
La
novatada apenas comenzaría.
Tétrico. En vez de comerse las piezas del contrario ¿se comen al contrario a piezas?
ResponderEliminarSe comen las piezas del contrario, en más de un sentido. Jajaja.
EliminarDamián, antes que nada,me ha alegrado muchísimo volver a verte en mi blog. Y ahora sí, felicidades por tus proyectos y tus merecidísimos logros literarios.
ResponderEliminarEl cuento es deliciosamente perverso, y no lo digo por tratarse del ajedrez (que para mí sólo es perverso, jajaja).
Te deseo suerte, éxitos, y felicidad. ¡Un saludo y hasta pronto!
He abandonado un poco los blogs que suelo visitar y el mío, pero ya, aunque sea esporádicamente, tendré más actividad en ese sentido. Gracias por los buenos deseos :) Igualmente, Mercedes.
EliminarNo está mal aunque es de las ideas que lucen mejor en comic, lastima que no conozcamos a nadie que haga dibujos -cof-cof-
ResponderEliminarLa entrada anterior estaba muy buena, si tienes cuenta en el foro ba-k podria agregarte al Hellfire Club donde tenemos una recopilacion de humor blasfemo
Ah, sí, nadie por aquí que dibuje. Ejem...
EliminarOye, no has pensado en hacer una historia ilustrada? Yo sí, pero es un proyecto que quizá desarrolle en mis vacaciones de verano.
No conocía el foro ba-k, pero puedo abrir una cuenta. Además de éste, tengo otro cuentito de ese estilo.