Debemos obrar como hombres de pensamiento, debemos pensar como hombres de acción. Henri Bergson
Buena frase y para continuar con la tradición:
A kempis
Ha muchos años que busco el yermo, ha muchos años que vivo triste, ha muchos años que estoy enfermo, ¡y es por el libro que tú escribiste!
¡Oh Kempis, antes de leerte amaba la luz, las vegas, el mar Oceano; mas tú dijiste que todo acaba, que todo muere, que todo es vano!
Antes, llevado de mis antojos, besé los labios que al beso invitan, las rubias trenzas, los grande ojos, ¡sin acordarme que se marchitan!
Mas como afirman doctores graves, que tú, maestro, citas y nombras, que el hombre pasa como las naves, como las nubes, como las sombras...
huyo de todo terreno lazo, ningún cariño mi mente alegra, y con tu libro bajo del brazo voy recorriendo la noche negra...
¡Oh Kempis, Kempis, asceta yermo, pálido asceta, qué mal me hiciste! ¡Ha muchos años que estoy enfermo, y es por el libro que tú escribiste! Amado Nervo
Vaya, suele suceder que un hombre es inspirado por alguien a quien admira. No me había topado antes con un poema dedicado a la que fue una gran influencia (que no influenza) para una persona, Nervo en este caso.
Hace días, no me acuerdo en qué blog leí de alguien que a quien admiraba era a sí mismo proyectado en el futuro, a su "él futuro". No se necesita una influencia, se necesita, más que nada, una meta.
Gracias, Dianita, lindos detalles como siempre. Hasta pronto.
Debemos obrar como hombres de pensamiento, debemos pensar como hombres de acción.
ResponderEliminarHenri Bergson
Buena frase y para continuar con la tradición:
A kempis
Ha muchos años que busco el yermo,
ha muchos años que vivo triste,
ha muchos años que estoy enfermo,
¡y es por el libro que tú escribiste!
¡Oh Kempis, antes de leerte amaba
la luz, las vegas, el mar Oceano;
mas tú dijiste que todo acaba,
que todo muere, que todo es vano!
Antes, llevado de mis antojos,
besé los labios que al beso invitan,
las rubias trenzas, los grande ojos,
¡sin acordarme que se marchitan!
Mas como afirman doctores graves,
que tú, maestro, citas y nombras,
que el hombre pasa como las naves,
como las nubes, como las sombras...
huyo de todo terreno lazo,
ningún cariño mi mente alegra,
y con tu libro bajo del brazo
voy recorriendo la noche negra...
¡Oh Kempis, Kempis, asceta yermo,
pálido asceta, qué mal me hiciste!
¡Ha muchos años que estoy enfermo,
y es por el libro que tú escribiste!
Amado Nervo
excelsa influencia de Kempis a Nervo
Vaya, suele suceder que un hombre es inspirado por alguien a quien admira. No me había topado antes con un poema dedicado a la que fue una gran influencia (que no influenza) para una persona, Nervo en este caso.
ResponderEliminarHace días, no me acuerdo en qué blog leí de alguien que a quien admiraba era a sí mismo proyectado en el futuro, a su "él futuro". No se necesita una influencia, se necesita, más que nada, una meta.
Gracias, Dianita, lindos detalles como siempre. Hasta pronto.