Cuando Philip K. Dick, uno de los maestros de la Ciencia Ficción (dentro del mundo de la Ciencia Ficción hay una distinción especial que es el Premio Gran Maestro Damon Knight Memorial, que galardona a quienes son considerados como los máximos expositores del género, pero Phil nunca recibió ese premio), comenzó a escuchar la música del compositor inglés del s. XVI, John Dowland, en las que incluía el hermoso sonido del laúd y voz de contratenor, se enamoró de ella, y la llegó a considerar su más interesante descubrimiento musical, por allá de principios de los 70's. Flow my tears era su aria favorita y a todos los que eran recibidos en su casa les hacía escucharla.
Empezó a escribir una novela que tituló Flow my tears, the Policeman said, que abandonó al poco tiempo, no sabiendo cómo continuarla, pues tenía demasiadas cosas alrededor suyo: Nancy, la mujer con la que vivía, una chica que rondaba los veinte, muy joven en comparación con la cuarentena de Phil, lo abandonó. Phil se había comprado un enorme archivador metálico donde guardaba sus posesiones, pero un día se le había olvidado la clave. Luego, en algo que recordaría toda su vida, el 17 de noviembre del 1971 alguien entró a su casa y detonó el archivador, llevándose varias cosas. Antes de eso Phil pensaba que lo estaban espiando y con ese hecho confirmó sus sospechas. No era tan paranoico después de todo. Phil luego pensó que lo que buscaban era el manuscrito de Flow my tears, the Policeman said. La novela (que no he leído aún) describe una droga (cosa común en la obra de Phil) que hace perder cualquier referencia con las demás personas, el protagonista de pronto despierta y nadie le reconoce, no existe para los demás, aunque el día anterior haya tenido un programa de radio escuchado por 30 millones de personas. Phil recordó que le había contado a una persona sobre esa novela, y sospechaba que ese hombre era agente de la CIA. El hombre en cuestión le dijo que había una droga secreta derivada del LSD llamada mello jello que tenía unos efectos muy parecidos a la droga de su manuscrito. Por eso creía que habían intentado robarle, sin encontrar lo que buscaban, pues el manuscrito sin terminar estaba en manos de su agente y no se lo pudieron llevar.
En honor a Philip K. Dick, el músico Stuart Hamm lanzó un disco, su álbum debut, en 1988, seis años después de la muerte del escritor, titulado Radio Free Albemuth, el título de otra de las novelas de Phil. El disco contiene una canción homónima y otra titulada Flow my tears. Se grabó con la colaboración de Allan Holdsworth y Joe Satriani. En Flow my tears es Joe Satriani quien toca la guitarra y Stuart Hamm el bajo.
Y finalmente con la pieza de John Dowland, que tanto gustaba a Phil, interpretada por el contratenor alemán Andreas Scholl, que es la interpretación que más me ha gustado.
Flow, my tears, fall from your springs,
Exiled for ever, let me mourn
Where night's black bird her sad infamy sings,
There let me live forlorn.
Down vain lights, shine you no more
No nights are dark enough for those
That in despair their lost fortunes deplore.
Light doth but shame disclose.
Never may my woes be relieved,
Since pity is fled;
And tears and sighs and groans my weary days
Of all joys have deprived.
From the highest spire of contentment
My fortune is thrown;
And fear and grief and pain for my deserts
Are my hopes, since hope is gone.
Hark! you shadows that in darkness dwell,
Learn to condemn light
Happy, happy they that in hell
Feel not the world's despite.
El cine y la literatura a menudo tratan sobre drogas o experimentos secretos, el fastidio es que lo hagan antes de que los descubra el enemigo y los ponga sobre aviso.
ResponderEliminarA día de hoy me pregunto, si no podremos llegar a ser nosotros mismos considerados el enemigo, siempre hay que estar al borde de la paranoia.
Bueno, Damián, lo has conseguido: a mí, que hasta ahora la ciencia ficción no me volvía loca, me ha interesado tanto lo que últimamente has explicado sobre este hombre que voy a leerme algo de él... ¿Tienes alguna obra especial para recomendarme?
ResponderEliminarPor cierto, no conocía el aria, pero tiene algo de...no sé cómo llamarlo... algo de "hipnótico", ¿no te parece? No me extraña que se enamorara de ella...
Interesantísima y completísima entrada! Me ha encantado.
Preciosa aria. Había oído ya obras para guitarra de Dowland, pero no cantadas.
ResponderEliminarPiedra: Depende de cuales sean las intenciones de los que nos consideran el enemigo. Dick escribía historias donde un escritor de ciencia ficción era considerado así, por tocar temas en los que el gobierno trabajaba en secreto. Se puede poner el ejemplo de la bomba atómica que el escritor Cleve Cartmill menciona en una historia y luego de que John Campbell la publicara le cayó encima el FBI. Aunque H.G. Wells ya la había mencionado antes a la bomba atómica.
ResponderEliminarLa paranoia no es sana, eso es lo que sé, por simple lógica o por mi experiencia (pero cómo resulta ser una gran fuente para la literatura y el cine, verdad!). Ha sido muy útil evolutivamente: el prehombre escuchaba un susurro entre las hojas y salía corriendo sin pensar que sólo podía ser el viento, porque existía la probabilidad de que fuera un depredador y si no corría, moriría. En la vida cotidiana suele ser fastidiosa.
Mercedes: Me siento halagado de haberte animado a leer algo del buen Phil, y sin proponérmelo. Bueno, yo más que nada he leído sus cuentos, de los cuales hay 5 volúmenes. Cuentos me han gustado especialmente: Aquí yace el Wub, Roog, El factor letal, Problemas con las burbujas, La guerra contra los Fnuls, La segunda variedad, El mundo de Jon, Equipo de ajuste, La vida efímera y feliz del zapato marrón (este me pareció muy gracioso), Un regalo para Pat (gracioso también), Humano es,..., y varios más. Novelas sólo he leído tres: VALIS (me pareció muy pesada, sobre todo porque Phil te narra un montón de cosas místicas y al menos yo esperaba más ciencia ficción), Tiempo de Marte (interesante la narración, además que uno de los personajes es un niño autista muy curioso y me encantó la forma en la que Phil se metía dentro de la mente del niño) y Sueñan los androides con ovejas eléctricas (me ha gustado más que las dos anteriores, sobre todo porque la sentí "más Phil" y con más Phil-ing, jaja. Además trata sobre la frontera que separa a un humano de una máquina capaz de imitar comportamientos humanos).
Estoy seguro que en Internet los encontrarás todos, busca en Scribd.
Y sí, me parece que hay algo de hipnótico en el aria.
FBM: Preciosa en verdad. A mí me ha cautivado y ya ni sé cuántas veces la he escuchado. Sólo me falta aprenderme la letra, aunque no la podré cantar como en el video, pues mi voz es como de barítono y aparte estoy demasiado desafinado.
Saludos a ambos (ambos tres, jaja).
No sé si es la forma en que nos presentaste la historia de esa canción la que hizo que la canción me atrajera tanto pero realmente tiene algo, sobre todo la de Stuart Hamm y Satriani! Y yo también quiero recomendación para leer a K. Dick porque también me has convencido de que debo leerlo!
ResponderEliminarSaludos cordiales!
Bueno, recomendación ya mencioné "¿Sueñan los androides con ovejas eléctricas?", y varios cuentos. Ojalá te guste si lo lees!
ResponderEliminarSaludos.
Recuerdo haber visto un vídeo de un grupo musical en el que un tipo, después de levantarse, ve cómo otro tipo ha suplantado su vida y nadie lo conoce, lo que se parece a la historia de Dick que cuentas. Buscaré el disco que dices.
ResponderEliminarSaludetes
Y lo peor es que si te pasa algo como eso no sabes si pasó verdaderamente (al menos que tengas pruebas) o que has enloquecido. El disco debe de estar bueno.
ResponderEliminarSaludos!