—Hola Misha, ¿cómo va tu programa? —preguntó Vladimir, mientras entraba a la oficina de Mijail. Se sentó en frente del monitor.
—La población ya alcanzó los tres mil millones, mira —señaló la ventana de las estadísticas—, ya su nivel tecnológico ha superado totalmente al nuestro cuando pasamos la barrera de los tres.
—Espero que no le parezca un desafío a la Iglesia.
—No, no lo es, pero esto muestra la influencia negativa que ha tenido la religión en el desarrollo de nuestra civilización.
—¿No hay ningún síntoma de un pronto colapso social?
—Para nada.
—¿Qué es eso? —señaló unas letras en rojo de la bitácora.
—Ah, parece un simple error —se levantó de su silla para tomar un poco de café.
—Pero si esta cosa no ha tenido errores, no fue fabricado por algún americano.
—Deja esos chistes racistas, los americanos podrán ser una mierda tecnológica y pudieron haber envenenado nuestro planeta con su basura comercial y su pornografía, pero para nada merecen tus chistes racistas.
—En tu programa no existen los Estados Unidos.
—Me apego a la teoría moderna, la existencia de Estados Unidos es un error histórico, los historiadores están de acuerdo con ello, nunca debieron de haber existido, tan sólo un error en el sistema.
—Volviendo a lo del error —dijo Vladimir—, aparece repetido tres veces en Europa y dos en América. Cinco veces. —Déjame ver eso —se sentó en la silla y dejó su café sobre el escritorio.
—Parece que algo se te ha ido.
—Tienen el aspecto de filtraciones de datos —dijo Mijail—, como si escapara información del programa. Año 4987... lo que sería nuestro 1947...
Apareció un mensaje en la pantalla del ordenador.
—"¿Es usted Señor?" —dijo Vladimir—. ¿Qué significa eso?
—Un mensaje —lo abrió—. Tiene adjuntas muchas fotografías.
—¿Quién te lo manda? —se acercó curioso al monitor.
—No se. No es americano.
Apareció una carpeta con imágenes de estructuras extrañas, de roca grisácea. Parecían universidades y parques y viviendas. Incluía un texto, en el cual se leía:
"Tenemos las suficientes evidencias para sospechar de su divina existencia, pero todos queríamos asegurarnos. Pensamos que tal vez no logremos nada con este intento de comunicación, aunque los más sabios teorizan que este es el medio para trasladar información hasta donde usted habita, y sospechamos que es un medio físico, al igual que el nuestro (hay fotogramas adjuntos sobre nuestro entorno, para que nos reconozca de entre todas sus posibles obras). Nuestra ciencia aún es incapaz de contestar muchas de nuestras preguntas más profundas, como lo que sucede exactamente después de la muerte de un individuo. ¿Hay otra vida? Creemos que si usted así lo desea, este es el momento de tener algún contacto con usted. Nuestra sociedad comienza a agonizar por causas que no comprendemos. La ciencia no parece ser... suficiente. Esperamos que nos ayude. Somos humanos y recurrimos a usted porque pasamos por lo que se ha empezado a llamar una tribulación, de la que parecemos ser incapaces de salir. Por favor, ayúdenos. En nombre de la comunidad científica y sobre todo, de toda nuestra raza, Andrés de Kleer"
Mijail se alejó del monitor al terminar de leer.
—Misha —Vladimir estaba horrorizado—, ¿qué clase de broma es esta?
Mijail se levantó a prepararse otra taza de café, aunque la anterior aún estaba casi llena.
—¿Qué pasa con los otros casos en América y en Europa?
Se sentó de nuevo en el ordenador y los abrió uno por uno.
—Similares —fue lo único que dijo.
Vladimir tomó una videocámara del escritorio de Mijail y la encendió. Comenzó a grabar.
—¿Qué haces?
—Yo... no lo se —se volteó hacia Mijail con una expresión grave en el rostro—. ¿Te imaginas que estas personas del simulador hayan cobrado conciencia propia? —le clavó fuertemente la mirada.
—¿Cómo dices eso, estás loco? ¡Es una broma de alguien!
—¿De quién? Tu ordenador tiene más seguridad que todo el Gobierno de la Federación Rusa, cómo dices que alguien se infiltró en él y generó... —agitó el dedo hacia la pantalla— ¡eso!
—Llevo trabajando en esto y nunca me había pasado algo de esta índole —dijo ya visiblemente más calmado—. Tan sólo dejemos que corra el sistema para observar el comportamiento que presenta. Me gustaría ver cómo se ve esto después de cinco años.
Vladimir se acercó a la pantalla de nuevo.
—¿Ya adelantaste los cinco años? —preguntó.
—Espera... ya.
—¿Qué ocurrió? ¿Por qué no...?
—Ya no están... —dijo, arrugando la frente.
—¿Cómo que ya no están, ya no están quienes?
—¡Mis tres mil millones se han esfumado! —dijo asombrado— El sistema ha colapsado... o algo similar.
—No lo sé —dijo Vladimir con indiferencia—, aquí el genio eres tú.
—¡No me deja retroceder el tiempo!
—Misha... —dijo señalando la pantalla—, otro mensaje.
Mijail abrió el nuevo mensaje.
"¿Por qué nunca llegaron? No pudimos resistir. Se acabó"
Era lo único que decía.
—No me deja hacer nada, tan sólo ese mensaje en la pantalla. Ya no... —revisó el disco—, los registros del modelo ya no están. Se esfumaron incluso los archivos que no tenían que ver con esto.
—Se acabó —dijo Vladimir—. Tan sólo dice eso... Se acabó. Tiene razón, ¿cómo les explicaremos a los jefes que el proyecto ha fracasado?
—El problema no es con ellos... Invertí tres años de mi vida en el simulador —se levantó del asiento—. Necesito aire fresco. Me permites, necesito salir un momento.
Vladimir lo acompañó. En el suelo de la oficina, nadie se percató de que había un pequeño paquete. Dentro de él, un disco láser en el cual habían imágenes, videos, y canciones de las personas que habían habitado aquel otro mundo. En él estaba contenida toda su historia, todas sus ilusiones y esperanzas de una raza, de la que nunca se volvió a saber más.
Me encantan todos los relatos, muchas gracias
ResponderEliminarGracias a ti, Anónimo, por leer.
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